domingo, 24 de mayo de 2026

Las pequeñas virtudes


Este libro de ensayos (y también apuntes biográficos) de la italiana Natalia Ginzburg (1916-1991) agrupa once reflexiones sobre temáticas diversas escritas y publicadas en revistas y periódicos entre 1944 y 1962. El exilio, los caminos que se eligen en la vida, la melancalía por una amistad perdida, un retrato de Inglaterra, las diferencias que nos separan (o nos unen) al ser amado, el oficio de escribir o la educación de los hijos son las temáticas sobre las que se para a pensar la autora. Hija de judío y de católica, la educación recibida en su infancia y, posteriormente, el vínculo que estableció con su marido, un antifascisa de origen ruso que estuvo en la cárcel por sus ideas (y finalmente asesinado), marcaron su manera de vivir. En 1933 publicó sus primeros cuentos. Es autora de relatos cortos, novelas, teatro y ensayos.

"Nuestra felicidad o infelicidad personal, nuestra condición terrenal tiene una gran importancia en relación con lo que escribimos. He dicho antes que, en el momento en que uno escribe, se siente milagrosamente impulsado a ignorar las circunstancias presentes de su propia vida. Sin duda es así. Pero ser felices o infelices nos lleva a escribir de un modo u otro. Cuando somos felices, nuestra fantasía tiene más fuerza; cuando somos infelices, nuestra memoria actúa entonces con más brío. El sufrimiento hace que la fantasía se vuelva débil y perezosa; funciona, pero con desgana y languidez, con los movimientos débiles de los enfermos, con el cansancio y la cautela de los miembros doloridos y febriles; nos cuesta apartar la vista de nuestra vida y de nuestra alma, de la sed y de la inquietud que nos embarga."

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