En plena Sierra del Segura, en el valle del río Mundo, se encuentra la Cueva del Niño. Se llega a ella después de recorrer 16 kilómetros por carretera, 2 por pista forestal y más o menos otro kilómetro y medio caminando por senderos que se asoman al llamado Barranco del Infierno. Estamos en Aýna (Albacete) y este lugar fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1998 como parte del Arte Rupestre del Arco Mediterráneo de la Península Ibérica.
En su interior hay un fascinante panel que representa a 9 figuras zoomorfas: 2 ciervos, 1 cierva, 2 ciervas enfrentadas, 1 caballo, 2 cabras mirando hacia el exterior y 1 bóvido. Es un escenario que tiene vida desde el paleolítico superior. Las pinturas parecen datadas en el 27.000 (periodo gravetiense) y la cueva entre el 55.000 y el 32.000. En la entrada de la cueva también se ven restos de figuras humanas del llamado Arte Levantino. En un paisaje de pinos y esparto, donde se observa alguna cabra montesa, la contemplación de la naturaleza es espectacular. La visita se concierta con la Oficina de Turismo de Aýna.