Polonnaruwa

Polonnaruwa

miércoles, 21 de abril de 2021

Cañones y esculturas de madera


En la isla de Itamaracá  (84 kilómetros cuadrados) fuimos a bañarnos (16 kilómetros de playas). Allí nos tomamos una capirininha y comimos unos pescaditos fritos deliciosos (agulinhas brancas) acompañados de una cerveza. Un chico escaló por el tronco de una palmera y luego le dimos una propina.

En el año 1631 los holandeses construyeron el Fuerte Orange (que años después serviría de prisión a los frailes portugueses contrarios a la expansión del calvinismo en Brasil). A partir de 1654, cuando los portugueses se instalaron en el lugar, lo convirtieron en la Fortaleza de Santa Cruz. 13 cañones apuntan al mar. Detrás está Vila Velha, un encantador pueblecito con iglesias. Entre 1980 y 2010, el Fuerte tuvo a José Amaro, artesano y ex-presidiario, como guardián que cuidaba y mantenía el entorno. Sus piezas talladas en madera estaban colocadas por allí. Itamaracá quiere decir "piedra que canta" en lengua tupí.

martes, 20 de abril de 2021

Convento barroco


En Igarassu visitamos el convento de San Antonio, que tiene su origen en 1588. Esta pequeña ciudad, al norte de Olinda, posee numerosos edificios coloniales y, también, la primera iglesia que se construyó en Brasil, la de San Cosme y San Damián, en 1535, año en que se fundó la villa. Igarassu en tupí-guaraní significa "gran canoa". Primero llegaron los portugueses, pero cuando recibieron la visita de los holandeses, en el s.XVII, el convento y la ciudad entera fueron destruidos.

Igarassu es la segunda ciudad brasileña fundada por los los portugueses. Tres años antes se había fundado Sao Vicente. El convento de San Antonio está ocupado por la orden franciscana. Está edificado en estilo barroco y tiene un bello patio con columnas en dos plantas. En una estancia, el artesonado del techo estaba decorado con la cruz de la orden enmarcada en una estrella y, alrededor, imágenes de santos. Epifanio, el chico que nos enseñó en convento era estudiante de Turismo y terminó su explicación con una deliciosa frase: "y ahora, el guía estaría muy agradecido si le dieran una propina..."

lunes, 19 de abril de 2021

Cuestas y casas de colores


Su aire de ciudad colonial, sus laderas, sus aceras enlosadas y sus casas de colores han hecho de Olinda (a seis kilómetros de Recife) Patrimonio de la Humanidad desde 1982. Se fundó en 1535 por Duarte Coelho Pereira (portugués de Oporto) y no olvida su duro pasado: el Mercado de la Ribiera, un edificio del s.XVIII que hoy alberga tiendas de artesanía fue un antiguo mercado de esclavos. En Olinda hay muchas iglesias: el monasterio de San Benito, la Misericordia, la catedral de El Salvador. Y el Museu do Mamulengo, que no es otra cosa que un fascinante universo de títeres, que representan los personajes populares de las historias colectivas que han pasado de generación en generación. Como Lampiao y Maria Bonita, cangaceiros (bandoleros) a los que mató la policía en 1938.

En las calles de Olinda los artesanos venden miniaturas de las fachadas de las casas hechas en madera y pintadas en colores. También a un señor le compramos dulce de coco rallado que iba vendiendo en su entrañable caja de madera. Su fundador dijo en su momento "!Oh, linda ubicación para construir una villa!", y ahí quedó la cosa.

domingo, 18 de abril de 2021

Cerámica artística


Con motivo de la llegada hace 500 años de los europeos a Brasil, la ciudad de Recife encargó en el año 2000 a su ceramista más importante, Francisco Brennand (1927-2019) un Parque de esculturas en un arrecife de la antigua zona portuaria de la ciudad. Así surgió su hermosa obra Torre de Cristal, de 32 metros de altura, inspirada en una flor brasileña descubierta por el artista y naturalista Roberto Nurle Marx. El padre de Brennand tenía una fábrica de azulejos y baldosas y cuando su hijo volvió de Europa con nuevos conocimientos y técnicas lo aplicó a creaciones artísticas y, con el tiempo, la fábrica se convirtió en la Oficina Brennand, primero taller y ahora museo. El cuerpo humano, huevos, frutas y animales son los temas en las que se basa su obra. Cerca de dos mil piezas se exhiben en pasillos abiertos, naves y jardines. 

Su primo, Ricardo Brennand (1927-2020) fue empresario y coleccionista de arte que utilizó su dinero para crear el Instituto Ricardo Brennand, uno de los museos más interesantes de Recife, con armas, cuadros, tapices, esculturas, mobiliario, todo ello situado en un castillo rodeado de un inmenso jardín con lagos. Recife es una metrópoli costera con anchas avenidas y una intensa vida social, comercial y cultural. Fue fundada en 1548 alrededor de un puerto natural formado por una barrera de arrecifes. 


sábado, 17 de abril de 2021

Azulejos con moraleja


En el año 1587 llegan los primeros franciscanos a Bahía. Primero construyen una capilla y luego una iglesia. El actual convento de San Francisco de Salvador de Bahía se inauguraría en 1713. A lo largo del siglo XVIII se iría completando la decoración. La obra del claustro fue realizada durante este siglo. Los azulejos proceden de Portugal, entre 1743 y 1746. Parece ser que fueron donados por el rey Juan V. Los 37 paneles de la planta baja son inspirados en los grabados del pintor flamenco Otto van Veen, publicados en 1608 y reproducidos en el libro "Teatro Moral de la Vida Humana" (con alegorías sobre la virtud, la riqueza o la muerte). El coro y la sacristía están realizados en piezas de jacarandá (madera aromática) y la decoración de la iglesia, al ser barroca, está revestida de talla dorada. En el año 2008, que fue cuando lo visitamos, el convento estaba siendo restaurado. 

En el Mercado Modelo de Salvador de Bahía probamos un exquisito caruru, plato tradicional de la cultura candomblé (de reminiscencias africanas). Nuestra versión tenía estos cinco componentes: carne de gallina (xinxin), arroz blanco, vatapá (crema de camarones y leche de coco), harina de dendé (aceite de palma) y el propio guiso caruru (okras, pimientos originarios de África). Presentado en plato de barro con los ingredientes separados. 

viernes, 16 de abril de 2021

Agua milagrosa


 

En la isla de Itaparica bebimos agua de la Fonte da Bica, que tiene poderes rejuvenecedores. Se construyó en 1842 y sus tres grifos satisfacen la demanda de sed de la población. Además, tiene efectos digestivos y diuréticos. Itaparica está al otro lado de Salvador, en la Bahía de Todos los Santos. Nuestro viaje en barco tuvo una primera parada en la isla de los Frailes, donde nos bañamos y bebimos guaraná. Luego ya en Itaparica comimos una mariscada en el restaurante Enceada do Manguezal. El local debe su nombre a los numerosos manglares (manguezais) que componen el ecosistema de raíces aéreas que dan a los lugareños la base de su alimentación (pescado, crustáceos y moluscos). Luego conocimos el fuerte de San Lorenzo, construido por los holandeses en el s.XVII. Un carro pintado de verde y amarillo en el que va un dragón, conmemora la fecha del 7 de enero de 1823, cuando comenzó la batalla contra los portugueses durante la guerra de la independencia de Brasil. 

Itaparica tiene 392 kilómetros cuadrados y protege la bahía con una barrera de arrecifes. Vinícius de Moraes, el autor de la letra de la canción La Chica de Ipanema, tenía casa en esta isla. 

miércoles, 14 de abril de 2021

Agua bendita y tambores




El lugar con más encanto que recordamos de Salvador de Bahía es el llamado Largo de Pelourinho (oficialmente plaza de José de Alencar, escritor). Es donde estaba la picota, frente al edificio de venta de esclavos (hoy Fundación Jorge Amado). Aquí esta (centro de la foto) la iglesia de Nossa Senhora do Rosário dos Pretos (comenzada a edificar en 1685), donde te mojan con un buen chorro de agua bendita y a la que iban los esclavos negros en el Brasil colonial para pedir favores. Hoy día hay un ambiente de cánticos y gritos que le da un aire diferente al espíritu religioso. En una capilla situada en la puerta de al lado, llena de gente, había un fervor de adoración extraordinario.  

Américo Vespucio descubrió este lugar el 1 de noviembre de 1501 y le puso el nombre de San Salvador de Bahía de Todos los Santos. La ciudad fue fundada en 1549 por Tomé de Souza. Las casas multicolores, las tiendas y los restaurantes hacen que, con la llegada de la noche, sea el momento ideal para el desfile de comparsas de tambores.