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miércoles, 7 de noviembre de 2012

Pioz


Pioz, situado en el páramo alcarreño entre los valles del Henares y del Tajuña, es una población situada a 25 kilómetros de Guadalajara que en tiempos del rey Juan II de Castilla fue una pequeña aldea que entregó a su hermana Catalina pero que, al discutir con su cuñado, luego se la quitó y pasó a manos de Iñigo López de Mendoza, primer marqués de Santillana.
Heredada por su hijo, el cardenal Pedro González de Mendoza, señor de Pioz, mandó construir en el s.XV un castillo renacentista (que resulta ser un palacio fortificado más que una edificación defensiva) y de esta labor se encargó el arquitecto Lorenzo Vázquez, que plasmó ideas italianas en su diseño.
Construído en piedra sillar y con un foso alrededor, tiene tres torres de planta circular y una cuarta torre del homenaje de planta irregular. Actualmente se encuentra en estado de semiruina, han desaparecido las almenas y también el puente levadizo.
Hoy día Pioz se ha hecho famoso por obtener el entrañable título de pueblo más endeudado de España (por lo visto, deben 16 millones de euros) y por ser la referencia del fracaso del modelo de desarrollo típicamente español: de un tranquilo pueblecito ha pasado en poco tiempo a una ciudad dormitorio con mucha infraestructura municipal que todavía nadie ha pagado.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Cortezas y tallas barrocas


Nuestra excursión alcarreña comenzó en Tendilla, pueblo que tiene fama por sus cortezas de cerdo (crujientes y sabrosas) y por sus bizcochos borrachos (dulces y aromáticos). Tienen una calle Mayor con hermosos soportales y la iglesia de la Asunción, del s.XVI, que resulta estar inacabada (como si se les hubiera terminado el presupuesto o las ganas de seguir construyendo). También hay una fuente del s.XV con un escudo nobiliario. Un cartel recuerda que por aquí pasó Cela el 13 de Junio de 1946 y que le hizo ilusión conocer el lugar donde Pío Baroja tenía un olivar "para tener aceite todo el año". Nosotros comimos en El Ferial, que es un mesón estupendo donde probamos las migas con huevo, el cabritillo frito con ajos y la tarta de moras, acompañado todo de un vinillo manchego de Villarrobledo. Excelente.
Continuamos el viaje hacia El Olivar, pueblo situado al lado del pantano de Entrepeñas (ahora con poca agua, el pobre) y que tiene un agradable recorrido por sus calles con casas de piedra elegantemente construídas. Hay una picota o rollo a la entrada y en sus fachadas los ventanucos tienen simpáticos visillos de tela con finos bordados.
También Cela estuvo en Budia (el 9 de junio). Su plaza, dijo, "parece la de un pueblo moro". En la oficina de turismo te enseñan la habitación que en 1946 era cárcel, donde el escritor gallego pasó la noche por decisión del alcalde, aunque estó lo contó después, no en su libro del famoso viaje. En la iglesia de San Pedro Apóstol, del s.XVI, tienen dos tallas barrocas del escultor granadino Pedro de Mena, que representan al Ecce Homo y a la Dolorosa (cortados por la cintura y con sorprendente realismo en las manos, sobre todo del cristo, que casi da escalofríos mirándolo de cerca, con su corona de espinas y su soga al cuello). También hay una una capilla con la imagen de la Virgen del Peral de la Dulzura (lógicamente con una pera en la mano). El altar del templo está decorado en su frente con plata mejicana. Nos tomamos un café en el bar Las Escamaras, en los soportales del ayuntamiento al lado de las columnas estilo "reyes católicos".

jueves, 1 de marzo de 2012

Cuevas árabes en Brihuega



A Brihuega se entra por la Puerta de la Cadena, con sus almenas rematando la muralla, y se llega enseguida a la iglesia de San Felipe (s.XIII, románica con transición al gótico, que además de tres naves, tiene tres hermosos rosetones y su torreón está separado, como parte de la muralla). En la carnicería de los Hermanos Gutiérrez de la Plaza del Coso tienen la llave de acceso a unas cuevas árabes de los s.X y XI y sus laberínticas galerías. Cerca de allí la antigua cárcel hace ahora de biblioteca. El Castillo de Peña Bermeja, que tiene una capilla del gótico primitivo, está situado sobre un saliente y permite asomarse al valle del Tajuña. Cerca, la iglesia de la Virgen de la Peña (s.XIII) tiene una bella portada de arcos ojivales. La guerra de Sucesión entre Felipe de Borbón y el archiduque Carlos de Austria se plasmó en 1710 en una cruenta batalla en los campos de Brihuega (finalmente ganaría el primero y sus habitantes, como premio a la causa, recibieron en sus tierras la Real Fábrica de Paños, que fundaría Fernando VI y que llegaría a tener 84 telares). En Quiñoneros sirven un delicioso cordero en su jugo sobre lecho de patatas y setas con miel de la Alcarria. En la tienda de alfarería El Romeral, venden unos cacharros muy originales. De Brihuega puedes salir por la Puerta de Cozagón, con doble arco: gótico en el exterior y rebajado en el interior.

viernes, 24 de febrero de 2012

Cívica, belleza abandonada



Cívica es una aldea abandonada que se encuentra en la carretara que va de Brihuega a Masegoso de Tajuña. Actualmente es un caserío particular en el que se observa la obra del cura de Valderrebollo, don Aurelio, que todos los días de su vida después de la misa en Yela, reunía a un equipo de voluntarios en albañilería para edificar sobre las rocas un verdadero laberinto de balaustradas, barandillas y escalinatas que comunicaban grutas y cuevas. Estamos hablando de los años sesenta del s.XX. Antes, Cívica fue vendida en el s.XV por sus señores dueños (que vivían en Cifuentes) a los monjes de San Blas del pueblo cercano de Villaviciosa de Tajuña, donde con el tiempo montarían una fábrica de papel y en el devenir de la historia y de las herencias caería en manos de don Aurelio y luego, al no tener descendencia, en las de su ama de llaves y, finalmente, en los sucesores de ésta que lo tienen todo manga por hombro. Como quiera que el río Tajuña está cerca, la zona ha sido habitualmente visitada por pescadores (en una de las cuevas hubo un bar, ahora está al otro lado de la carretera). Cívica tiene restos de una ermita y una fuente del s.XVIII. A Cívica le llaman, tal vez exageradamente, la Petra de Guadalajara, por las caprichosas figuras que se adivinan en sus rocas, por la huella de la fantasía, la imaginación y la creatividad allí eternizadas. Como escribió Cela, "Cívica semeja una aldea tibetana o el decorado de una ópera de Wagner".

jueves, 23 de febrero de 2012

Barriopedro



En mitad de la Alcarria, en mitad de ninguna parte, se halla Barriopedro. Allí tienes que ir, porque en la carretera entre Brihuega y Cifuentes, a mitad de camino, has de desviarte por otra a la derecha. En un paisaje de pinos, chopos y robles, a la vera de un arroyo que desembocará unos kilómetros más allá en el río Tajuña (es una zona de pescadores muy interesante), se encuentra este pequeño pueblecito que tiene una interesante iglesia, la de Ntra.Sra. del Remedio, del s.XII cuya portada sur tiene una decoración típicamente alcarreña de entrelazo en las arquivoltas en degradación sobre los capiteles románicos de motivos vegetales. No es, desde luego, un románico deslumbrante. Se diría más bien un románico rural. Barriopedro fue aldea del mayorazgo del Conde de Cifuentes, que fue heredada por los descendientes. Actualmente habrá viviendo allí entre 20 y 30 personas. Tienen cereal, olivos y huertas con hortalizas. En febrero, el día de la Candelaria, los vecinos tienen costumbre de comer productos de la matanza y las típicas tortas de cañamones.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Bodegas y huertos en Horche


Horche es un pueblo alcarreño fundado por el gobernador moro de Guadalajara en el s.VIII. Pero reconquistada a los árabes en el XI (por Álvar Fáñez). Tiene cuatro ermitas y dos fuentes: la vieja es de 1553 (con un estupendo lavadero al lado) y como no había bastante para abastecer al pueblo y agua sobraba, en 1570 construyen la nueva, con un gran pilón cerca para que bebiera el ganado y cuyo destino final de ese agua son los huertos llamados "de La Armuñuela". La iglesia de la Asunción es renacentista del s.XV y en su Plaza Mayor se observan columnas, balcones y soportoles que configuran un agradable entorno a su ayuntamiento que, como se cayó el antiguo, el que se ve ahora es de los años 80 del siglo pasado. Un cartel avisa: "Prohibido entrar vehículos. Multa 50 ptas." Horche tiene cerca de 700 bodegas centenerias excavadas en el subsuelo y el río que lo atraviesa es el Ungria, que da fertilidad a la zona, ya que hay unas tierras cultivables en terraza muy hermosas. En el pueblo hay artesanos de madera y piedra.

lunes, 20 de febrero de 2012

Manierismo y torrijas en Jadraque



"¡....Tengo la Alcarria entre mis manos...!

...las distancias se me condensan

en este hueco tan pequeño

donde no caben veinte almendras,

y caben pueblos..., ríos..., valles...,

páramos...., sotos...., barberechas...,

humilladeros y castillos...,

la picota y el corro de eras,

y la plaza mayor, con fuente,

y diez jardínes, diez cuestas,

y posados y soportales,

donde la gente sale y entra,

pero no se va de mis manos

tan breves, y con tantas leguas

de perímetro y hondonada

que me asusto con solo verlas..."

Jose Antonio Ochaíta, el poeta de La Alcarria, nació en 1905 en Jadraque y murió en 1973 en Pastrana, justamente cuando recitaba este poema (que es mucho más largo) en la Colegiata. Fue dramaturgo, ensayista y estudioso del folcklore. Junto con Valerio y Solano compuso El Porompompero.

Jadraque tiene una iglesia del s.XVII (de San Juan Bautista, con una bella portada manierista en la que destaca su imaginativa decoración) y la Saleta de Jovellanos, que resulta ser la casona donde estuvo viviendo en 1809 el político e intelectual una vez que recuperó la libertad tras pasar una termporada en prisión. También tiene un impresionante castillo del s.XV desde el que se domina toda la vega del río Henares. En el Bar Casino sirven por Semana Santa unas riquísimas torrijas.

viernes, 17 de febrero de 2012

Amor y mostachones en Hita


Hita es un pueblo cuya visita es como una excursión a otro tiempo, porque para entrar tienes que atravesar la impresionante Puerta de Santa María (mandada construir por el primer Marqués de Santillana en 1441), que es como una construcción del Exin Castillos, pero de verdad. La Plaza del Arcipreste (donde vivían los judíos antes de su expulsión) está dedicada a Juan Ruiz (1284-1351), clérigo en Hita y una de las figuras claves para entender la literatura medieval, autor del Libro de Buen Amor. Allí se puede visitar su Casa, un museo con información sobre la vida y obra de este hombre. Es muy interesante la Iglesia de San Juan (s.XIII, de estilo mudéjar) y también quedan restos de la de San Pedro (donde se enterraban los hidalgos y hubo un camarín dedicado a la Virgen). Hita en su buena época debió estar amurallada, porque se observan trozos de muralla en diversos sitios. En La Cuesta venden dulces artesanos con nombres muy curiosos, nosotros compramos mostachones y orejones. Tienen un pequeño campo cuadrado que llaman palenque y que, por lo visto, hacen torneos mediavales con caballos. Como quiera que Hita está en un alto, las vistas desde allí a los campos de La Alcarria son impresionantes.

"Como dise Aristóteles, cosa es verdadera

el mundo por dos cosas trabaja: la primera,

por aver mantenençia; la otra era

por aver juntamiento con fembra plasentera"

El Libro de Buen Amor, Arcipreste de Hita

miércoles, 15 de febrero de 2012

Ventanas con rejas en Auñón


Auñón es un interesante pueblo de La Alcarria, cerca del embalse de Entrepeñas. Tiene unos edificios muy señoriales, pasear por sus calles es como vagabundear por la Edad Media. Tiene la Capilla del Obispo de Salona (s.XVI) y la iglesia de San Juan Bautista (del mismo siglo). Esta iglesia tiene dos portadas: una de estilo gótico tardío, con arco semicircular escoltado por pilastras y tejaroz bajo el que se ve el escudo de la Orden de Calatrava; la otra portada de la iglesia es renacentista. El interior de templo es de tres naves con un estupendo retablo plateresco. También son curiosas la Casa del Comendador y el Pósito. Me gustó mucho recorrer la calle Mayor y descubrir la calle Cazadores, por sus casas señoriales. En las paredes de las calles tienen en azulejos la imagen de la Virgen del Madroñal, cuya ermita está en los alrededores, sobre unos riscos. Una cosa que llama la atención en Auñón es la forja que adorna sus ventanas, elegantemente trabajada. Auñón fue cabeza de encomienda de la Orden de Calatrava, residiendo aquí el comendador de la misma. Este periodo de esplendor nobiliario se extendería entre los siglos XII y XVI. Es un pueblo que se levanta sobre un barranco rocoso, como si estuviera colgado de la montaña, con lo que los paisajes que se divisan son espectaculares. El edificio del ayuntamiento está en una casa de arquitectura tradicional muy bien conservada.

viernes, 10 de febrero de 2012

Bonita vista en El Olivar


"El Olivar está a media legua de Budia, monte arriba. Es un pueblo miserable, perdido en la sierra, en tierra de lobos y rodeado de barrancos. Un pastor guarda la majada en el hocino de un arroyo. Es un hombre cincuentón, barbaján, con la piel curtida, que habla poco al principio, hasta que se va animando. Se llama Roque y ha cazado un garduño a palos...

El viajero y el pastor, en la subida, cambian un trozo de cecina por dos naranjas. Después beben un trago de la cantimplora.

-Bonita vista.

-Sí, eso dicen. OIga, ¿usted no será de Guadalajara, por un casual?

-No, ¿por qué?

-Por nada; todos los de Guadalajara, cuando suben hasta aquí, dicen lo mismo."

El pueblo de pastores que visitara Cela en 1946 no tiene nada que ver con el actual, lleno de casas reconstruídas, restaurantes con encanto y tiendas de antigüedades. Eso sí, la bonita vista sigue siendo la misma y ahora lo que se contempla es el embalse de Entrepeñas, inaugurado diez años más tarde en el cauce del río Tajo. El Olivar tiene una iglesia del s.XVI obra del maestro cantero Pedro de Bocerraiz, un ayuntamiento de tradición popular del s.XVIII y el estupendo restaurante Nacha, donde probé unos deliciosos canelones de patata, boletus y rabo de toro. (Nada que ver con el trozo de cecina de don Camilo).

jueves, 9 de febrero de 2012

El peletero de Sacedón

"Sacedón es un pueblo hermoso y de calles anchas, abiertas. Hay varias casas de tres pisos y varios comercios bien abastecidos. Martín le explica cuáles comercios son clientes suyos y cuáles no. Un pelliquero tiene de muestra, en su puerta, un guarduño disecado, relleno de paja. El pelliquero es un viejo zorro, mañoso y con mucha recámara. Es afable y sonriente, pero no suelta prenda.

-Ahora no es como antes: ahora para malcomer, hay que sudarlas.

Se llama Pío y por mal nombre le dicen tío Gato. Es pequeño de estatura, duro de barba y bisojo de mirar; lleva un duro mandil de correjel y se toca con una boina capona y cochambrosa. Su tienda es pequeña también, y maloliente, destartalada y revuelta. Colgada de la pared duerme la garatura; sobre una mesa descansa la estira de cobre, esperando la flor del cordobán que se ha de comer; por los bordes de unas turmas de toro disecadas asoman sus orejas el descamador, el escalpelo y el debó; las vasijas de la garrobilla y del tanino reposan en un rincón.

-¿Se trabaja mucho?

-Nada, no haga usted caso, casi no se puede ni ir tirando".

Camilo José Cela, Viaje a la Alcarria, 1946.

Sacedón está al lado del embalse de Entrepeñas y del de Buendía, bajo el que despareció en 1950 el Real Sitio de la Isabela (por la reina Isabel de Braganza, segunda esposa de Fernando VII), que era un balneario al que acudían los reyes y del que proviene la estatua de la Mariblanca que se encuentra en sus calles (una mujer que enseña su pierna izquierda). La iglesia de la Asunción es del s.XVII. Tiene tres naves separadas por columnas toscanas. La portada se encuentra bajo un arco formado por pilastras y tiene una imagen reciente de un Sagrado Corazón. La torre campanario sorprende por su aspecto cuadrado y macizo. Tiene 35 metros y medio de alto y es atribuída a Juan de Ballesteros.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Perros y gatos en Torija

"El viajero se lava en el zaguán, en una palangana colocada en una silla de enea. Un niño llora sin demasiadas ganas. Las gallinas empiezan a recogerse. Un perro escuálido husmea los pies del viajero. El viajero le da una patada, y el perro huye, con el rabo entre las piernas. Se ve que es un perro acostumbrado a recibir patadas. Una niña juega con un gato blanco y negro, y otra niña le ve jugar, con cara de mala uva y sin quitarle el ojo de encima. Un burrro pasa, solo, camino de la cuadra; empuja la puerta con el hocico y se cuela dentro.

El viajero habla con la mujer del parador.

-¿Cómo se llama este parador?

-No tiene nombre. Mi madre se llama Marcelina García.

El viajero no se desanima.

-¡Buen castillo tienen ustedes ahí!

La mujer mira a los ojos del viajero.

-Sí, es muy antiguo. Según dicen, está ahí desde los moros".

En la torre del homenaje del castilo de Torija se encuentra el primer museo del mundo dedicado a un libro. Es el Museo del Viaje a la Alcarria, creado con motivo del 50 aniversario de su publicación (1998). Se pueden observar ediciones únicas, fotos, mapas y utensilios artesanales de la zona. El castillo de Torija tiene su origen en el s.XV y es obra de la familia Mendoza. En la Guerra de la Independencia fue destruído por Juan Martín el Empecinado para que las tropas francesas no se pudieran refugiar en él. Pero su labor de reconstrucción comenzó en 1962. Tiene un patio de armas, es de planta cuadrada y en sus lados hay tres cubos cilíndricos. Actualmente es la sede del Centro de Interpretación Turística de la Provincia de Guadalajara. De alguna forma, es el lugar ideal para comenzar una excursión por la Alcarria, como así lo hizo Cela en 1946.

martes, 7 de febrero de 2012

Tapices en Pastrana




"El viajero, en la Plaza de los Cuatro Caños, se encuentra con una fuente esbelta, en forma de copa, cubierta por una losa hendida por los años y rematada por un peón de ajedrez. De la fuente no mana el agua y en las grietas de la losa nacen unos yerbajos desgarbados. Para que se pueda sacar una fotografía, el alcalde ordena que se dé agua a los caños y el alguacil, entonces, va a buscar un hierro y los desatasca. Algunas mujeres aprovechan para llenar sus cántaros y sus botijos".


Cuando Cela llega a Pastrana en 1946 el Palacio Ducal de la Princesa de Éboli estaba hecho un desastre. Es sede del Servicio Nacional de Trigo y por todos lados hay básculas y montones de cereal. Los bellos azulejos que adornan sus paredes se van cayendo sin remedio. Los pastraneros reclamaban por entonces los tapices de Alfonso V de Portugal que hoy día sí que están de nuevo en la Colegiata. Son seis piezas, tejidas en Flandes, que relatan los hechos de armas del monarca en África. El convento del Carmen es hoy una Hospedería y cerca está la cueva de San Juan de la Cruz, adornada con huesos humanos. "Verdaderamente, para una persona un poco aprensiva, o un poco nerviosa, una visita a estos lugares no debe tener lo que se suele decir efectos terapeúticos". De la plaza de la Hora (mientras estaba encerrada la princesa le permitían salir al balcón una hora al día) se sale por la izquierda -de espaldas al palacio- a un barrio judío y por la derecha, a un barrio cristiano.


La fuente de los Cuatro Caños de Pastrana data de 1588 y tiene cuatro mascarones diferentes en relieve sobre los que salen los cuatro caños. En Pastrna puedes comprar miel y chocolate de primera calidad y también unas tortas rellenas de uvas que son una delicia. Se comen gachas y patatas gañaneras. En el Café Ruy, al entrar al servicio, ponía un cartel: "Si la puerta está cerrada, es que está ocupado".

lunes, 6 de febrero de 2012

Palacios y fuentes en Budia





"Budia es un pueblo grande, con casas antiguas, con un pasado probablemente esplendoroso. Las calles tienen nombres nobles, sonoros -calle Real, calle de Boteros, calle de la Estopa, calle del Hastial, calle del Bronce, de la Lechuga, del Hospital- y en ellas los viejos palacios moribundos arrastran con cierta dignidad sus piedras de escudo, sus macizos portalones, sus inmensas, tristes ventanas cerradas".


El 9 de junio de 1946 Camilo José Cela visita Budia, llega a la hora de anochecer y un viajante que había conocido en otro pueblo le lleva a una taberna a cenar y con él encuentra habitación. Al día siguiente va a visitar al padre de un amigo que resulta ser el médico del pueblo y cronista local. Lo que Cela no cuenta, pero que lo relataría más tarde es que el alcalde le metió en la cárcel porque lo confundió con un delincuente y, al abandonar la mazmorra (que hoy enseñan con gracia en las dependencias municipales) hablando con el gobernador "que era gallego y teniente coronel de Veterinaria", le dice que si quiere cesaba al alcalde pero que no le gustaría hacerlo porque era el menos burro de todos los del pueblo.


Budia tiene en su iglesia de San Pedro Apóstol (s.XVI) dos tallas de Pedro de Mena (una dolorosa y un ecce-homo) y un altar de plata repujada originario de Méjico. Hay un antiguo convento de Carmelitas, donde se encontró una carta de Santa Teresa y que tiene una original construcción llamada nevera de los frailes (s.XVII), donde se acumulaba nieve para conservar los alimentos. En Semana Santa tienen a los Soldados de Cristo, que es una hermandad medieval que toca carracas en vez de las campanas de la iglesia.


"Budia es pueblo con mucha agua, aunque no tanta como Cifuentes. El agua de la fuente de la Tobilla se usa para combatir las afecciones del estómago; para beber la de la fuente Nueva, y la del arroyo de la Soledad para cocer las legumbres. La del Cuerno, aunque es la mejor, se emplea para regar los sembrados porque es de difícil canalización, costaría mucho dinero".


Camilo José Cela, Viaje a La Alcarria.


martes, 18 de octubre de 2011

Monasterio de Monsalud



Cerca de Sacedón, en el pequeño pueblecito de Córcoles, se encuentra el monasterio cisterciense de Monsalud. Se trata de una enorme abadía que tiene su origen en el s.XII cuando don Juan de Treves, arcediano de Huete y canónigo de la catedral de Toledo, donó terrenos en el valle del río Guadiela para la construcción de un monasterio que cuenta con iglesia románica de transición (tres naves y tres ábsides), sala capitular (dos naves y bóvedas de crucería), claustro gótico, refectorio, bodega y dormitorios. El conjunto está rodeado de una cerca de piedra en forma de sillarejo con garitones esquineros. Se fundó en 1167. También hay un edificio que hace las veces de portería (del s.XVII) en cuyo frontispicio aparecen talladas imágenes de Dios Padre (barbudo, en una mano el globo terráqueo y bendiciendo con la otra), San Bernardo y San Benito. Cuenta la leyenda que el rey Alfonso VIII, tras conquistar Cuenca a los moros en 1177 acudió a Monsalud para que la virgen intercediera por su salud: venía fatigado y con graves tristezas y dolencia de corazón. Pero fue ungirse con el aceite de las lámparas del monasterio y desaparecer todos los problemas. Fue el primero de una serie de milagros que se producirían en el monasterio, que estaría ocupado hasta el s.XIX. Lo que hoy vemos son sus ruinas.



La Orden del Cister es una orden monástica católica fundada en 1098 en la Abadía de Cister, cerca de Dijon (Francia), que llevan la regla benedictina que promueve el ascetismo, el rigor litúrgico y el culto a lo intelectual, artístico y espiritual como guía de conducta. Lo decía San Benito: hay que rechazar lo superfluo. Tenían buena relación con la Orden de Calatrava. Dos de sus maestres estuvieron enterrados en el claustro.

lunes, 17 de octubre de 2011

La catedral de La Alcarria



Después de la de Sigüenza, tal vez sea la Asunción de Alcocer la iglesia más espectacular de toda Castilla-La Mancha. Mandada construir por doña Mayor a mediados del s.XIII, es gótica con elementos románicos y tiene tres naves con bóvedas de crucería que se apoyan en monumentales pilares y unos hermosos capiteles (130) que se reparten por las naves. La girola (espacio que rodea al altar mayor y por donde pueden deambular los fieles) es del siglo XVI y fue una manera de colocar capillas con reliquias para que los creyentes tuvieran espacios individualizados que venerar. En una de ellas, la del Descendimiento, se observa el Cristo atado a la columna, de 1588, encargo del corregidor de la villa Martín de Espina al escultor italiano Bartolomé de Matarana. Dicha imágen se perdería para la historia durante la guerra civil pero según nos dijo María, la señora que nos explicaba la iglesia, fue su padre quien durante unas obras de restauración del coro recordó el posible lugar donde creía que se encontraría esta figura de madera policromada. Justo es reconocer también la labor callada de los párrocos Andrés Pérez Arribas y Crescencio Saiz Saiz que, paleta y cemento en mano, se dedicaron a embellecer el interior del templo. La torre es lo más espectacular: el cuerpo bajo es el s.XII (románico, posiblemente restos del antiguo castillo), los cuerpos superiores tienen ventaneles góticos trilobulados y el remate ya es un elemento posterior.

viernes, 14 de octubre de 2011

La botica de Alcocer




Caminando por la calle Mayor de Alcocer, nos acercamos a una señora que estaba limpiando las rejas de su ventana. Le preguntamos cuándo podríamos ver la iglesia de la Asunción abierta y nos empezó a contar cosas del pueblo."¿Quieren ver algo que seguro les va a gustar?", nos dijo. Y nos hizo entrar a su portal. Através de una puerta que estaba a la izquierda, nos adentramos sin quererlo en un mundo fascinante. Se trataba de una botica antiquísima que había sido regenteada por su padre durante toda la vida (y que había pertenecido a su familia)."Es de 1870 y vino de El Escorial". Estanterías, armarios, espejos, mostradores, botes de loza y cristal. María tiene la botica de su padre, Federico San Andrés Serrano, tal como la dejó antes de morir. Ella misma continuó un tiempo la labor de su padre pero finalmente el negocio de la farmacia se reinventó en otro sitio y lo que aquí vemos es una imagen congelada del tiempo y de la memoria.


Nos enseñó un aparato de madera que sirve para fabricar las píldoras (según las indicaciones concretas) y un recipiente de forma esférica donde se coloca el resultado final (que suele tener un sabor desagradable) y, agitándolo, se va envolviendo de una capa de polvo de oro que, por un lado, le da un sabor más amable y, por otro, protege el primer tramo del aparato digestivo contra las posibles agresiones de algunas sustancias que podrían producir lesiones en la garganta. De ahí la expresión popular "dorar la píldora".


Al lado de la botica, através de una cortina, se pasa a la rebotica, también cuidada con mimo, con su chimenea para fabricar los unguentos (encima de ella una foto del Dr. Fleming) y sus cajones de madera para guardar los ingredientes.


Quedamos encantados con las explicaciones que nos dio. Ella lo debió notar. "¿Saben lo que les digo?. Que si les parece bien ahora mismo les enseño la iglesia, que soy yo la que tiene la llave". Y también María nos explicó con todo lujo de detalles los secretos de la "catedral de la Alcarria", la magistral iglesia de la Asunción de Alcocer.

jueves, 13 de octubre de 2011

Doña Mayor Guillén de Guzmán




Doña Mayor Guillén de Guzmán (1205-1262) era una de las jóvenes más hermosas de la corte de Fernando III. Hija de don Guillén Pérez de Guzmán (adelantado mayor de Andalucía) y de María González Girón, fue educada en las formas y en las actitudes de alguien que poseía una figura esbelta, cabellera rubia, ojos claros y maneras de saber estar en sociedad. Tal es así que pronto despertaría la curiosidad (y el amor) del joven infante Alfonso de Castilla (más tarde Alfonso X el Sabio), a quien destinarían en matrimonio con la princesa Violante de Aragón (hija de Jaime I) pero a la que tuvo que esperar a que alcanzara la mayoría de edad. Mientras tanto, Mayor y Alfonso tuvieron una niña: Beatriz, que en el futuro se casaría con Alfonso III de Portugal, convirtiéndose -de este modo- en reina. Cuando Alfonso X se casa, Mayor decide retirarse de la corte, en el sentido más estricto de la palabra: se va al escondido pueblo de San Miguel del Monte (Guadalajara) y, unos años antes de morir, funda un convento de clarisas que se convertiría en refugio y en su peculiar obra espiritual. Porque el rey no la olvidó: le dejó señoríos en la comarca denominada Hoya del Infantado, zonas ricas en cerales y viñas (Cifuentes, Alcocer, Palazuelos, Viana) para que Mayor pudiera defenderse en la vida.


Su cuerpo fue enterrado en el monasterio de las clarisas, pero situado en un punto alejado y mal comunicado (a orillas del río Guadiela, en tierras hoy ocupadas por el embalse de Buendía) las monjas deciden trasladar el monasterio en 1373 (con el visto bueno del rey Enrique II) al centro de la villa de Alcocer. Y se llevan con ellas el cadáver de su fundadora. Que estaba en un féretro que, por lo visto, era una verdadera maravilla de escultura funeraria medieval (y esto lo demuestra el contrato del manuscrito del encargo que le hace el capellán de la reina Beatriz de Portugal al artista Juan Gonçalves, firmado en Burgos el 24 de julio de 1276 y pactado en 450 dinares, pagaderos en cuotas: una obra en madera de nogal, con relieve policromado de la figura de la muerta y con ángeles a la cabeza y al pie, contrato subastado en Christie´s en 2009 y vendido a un estadounidense por unas 10.000 libras).


Pero cadáver y féretro fueron abandonados a la suerte en los acontecimientos de destrozos de conventos en el año 1936: no se sabe nada de ninguna de las dos cosas (hay testimonios de principios del siglo XX de alguien que vio la momia de doña Mayor y pudo acreditar la belleza de los rasgos y la pose serena en la que estaban conservados). Aunque la historia del convento de las clarisas de Alcocer reaparece para la historia en la universidad de Massachussets (Estados Unidos) en 2007: un manuscrito de 100 páginas escrito de puño y letra por las monjas y que cuenta las gracias y mercedes que los monarcas les otorgaban y los detalles de la vida cotidiana y los nombres de las moradoras, desde el siglo XIV hasta que tuvieron que salir pitando de allí (libro que apareció en 2003 en una librería de Oviedo).


Hoy día, del convento de las clarisas de Alcocer no queda nada: la planta del edificio (propiedad particular) ha quedado abandonada a la mala suerte de los nuevos tiempos, pero tras sus muros se puede adivinar la historia de doña Mayor y la curiosa relación que corte e iglesia mantuvieron durante tantos siglos en la historia social y cultural de España.

lunes, 6 de junio de 2011

Cifuentes





"En la parroquia del Salvador hay un púlpito de jaspe, o de alabastro, que debe valer un dineral; es un púlpito de mucho mérito. Tiene unas esculturas muy cuidadosamente esculpidas y lo remata, por abajo, una cabeza con dos caras, como la de Jano, sólo que de hombre y mujer. El cura le cuenta al viajero la última historia del púlpito.


-Después de la guerra me costó mucho trabajo encontrarlo. Fue a aparecer en Madrid, en un museo. Al principio no querían dármelo, querían darme otro en vez. Un día me fui con un vecino que tiene una camioneta, me planté en la puerta del museo y les dije: Venga ese púlpito, que es mío. Lo cargué en la camioneta y ahí lo tiene usted.


El cura es un cura valiente, decidido, un cura simpático y trabajador que está orgulloso de su púlpito y, en cuanto lo encontró, se lo trajo y en paz."



Viaje a la Alcarria, Camilo José Cela, 1946



La Iglesia de San Salvador en Cifuentes (Guadalajara) es un tempo construído entre los siglos XIII a XVII, lo que nos permite comprobar elementos románicos, góticos, renacentistas y barrocos. Posiblemente lo más interesante en su exterior sea la portada de Santiago (en la fachada oeste, bajo un tejadillo), con un arco de medio punto con arquivoltas en degradación, alguna de ellas con figuras religiosas. Sobre esta puerta, un rosetón gótico.


También son interesantes la ermita del Remedio (y las arcadas del hospital), los torreznos que ponen en el bar La Esquinita, la perdiz escabechada que sirven en La Casa de los Gallos, el convento de Belén donde venden dulces, las curiosas cuevas del restaurante Los Parrales, el castillo construido por Don Juan Manuel en el siglo XIV, la muralla y la Puerta Salinera y los múltiples canales, ríos, molinos y balsas que se reparten por toda la población. Aquí nació la princesa de Éboli y, también, tienen una enorme tradición de tocar la zambomba.

martes, 29 de marzo de 2011

Viaje a La Alcarria


"-Mire usted qué laurel más hermoso.

El jardín de la fábrica es un jardín romántico, un jardín para morir, en la adolescencia, de amor, de desesperación, de tisis y de nostalgia. Al lado del gracioso almendro, que parece una señorita muerta, crece el ciprés solemne, que semeja un penitente vivo. Tras los podados, recortados bojes, florecen las paganas rosas de Jericó. Frente al mirto perenne, palidece la montaraz madreselva. El viajero pasea entre los rododendros y, sin poderlo evitar, se le llena la mente de tiernos, insalubres versos de Shelley: el vino, la miel, un capullo lunar, la zarzarrosa..."


Entre el 6 y el 15 de junio de 1946 Camilo José Cela realizó un viaje por la provincia de Guadalajara y tomó notas con las que escribió uno de sus libros más famosos. "La Alcarria es un hermoso país al que a la gente no le da la gana ir. Yo anduve por él unos días y me gustó. Es muy variado, y menos miel, que la compran los acaparadores, tiene de todo: trigo, patatas, cabras, olivos, tomates y caza. La gente me pareció buena; hablan un castellano magnífico y con buen acento y, aunque no sabían mucho a lo que iba, me trataron bien y me dieron de comer, a veces con escasez, pero siempre con cariño." (Dedicatoria de Cela a Gregorio Marañón).


En la foto, el jardín de la Real Fábrica de Paños de Brihuega (construída por Fernando VI en el s.XVIII).