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martes, 7 de julio de 2020

Bondi Beach


La playa de Bondi es la más famosa de Sídney. Se llama igual que el barrio donde está situada, a unos siete kilómetros del centro. Su nombre viene de la expresión aborigen que se refiere al ruido que hace el agua al chocar con las rocas. Tiene un kilómetro de largo y es un escenario habitual de práctica de surf. Desde mediados del s.XIX es una de las playas más populares (pública desde 1882) y hoy día es zona de residencia de muchos estudiantes que llegan aquí para aprender inglés. Tradicionalmente es un lugar de inmigrantes judíos. En Sídney hay más de 50 playas, por la especial topografía de la costa.

Sídney tiene 5 millones de habitantes y es la capital de Nueva Gales del Sur. Es una de las ciudades más cosmopolitas del mundo y en nuestros paseos por la ciudad encontramos jóvenes españoles trabajando en bares. La historia de la ciudad comienza en el año 1788 cuando llegan barcos con convictos ingleses que fueron los que construyeron la nueva población. Desde entonces es una ciudad de cultura inglesa con numerosos parques y jardines para disfrutar de la naturaleza y los paseos.


lunes, 6 de julio de 2020

The Harbour Bridge


El Puente de la Bahía de Sídney fue inaugurado en 1932. Tiene una longitud total de 1.149 metros (incluídos los accesos en tierra) y está construido en acero. Une la zona denominada Dawes Point (donde está el Observatorio) con Kirribilli (donde se encuentra el Parque de Atracciones Luna). Numerosas bahías componen esta zona de la ciudad e incluso pequeñas islas.

A la derecha de la foto está Dawes Point. El astrónomo William Dawes estableció los primeros instrumentos de medición al principio del s.XIX. Hasta esta zona también llega parte del barrio llamado The Rocks, uno de los más antiguos. A la izquierda, Kirribilli, palabra que deriva del término aborigen Kiarabilli, que significa buen lugar para la pesca. Es uno de los distritos de negocios más influyentes de la ciudad. Numerosos bares y restaurantes animan el encantador entorno de Circular Quay (donde se cogen los ferrys para las distintas zonas de Sídney).

jueves, 2 de julio de 2020

La silla de la señora Macquarie


Mrs. Macquarie´s chair es uno de los rincones más típicos de Sídney. Está situado en la zona llamada Dominio, al lado del Jardín Botánico. Aquí hay que sentarse para hacerse la foto. Desde este lugar se tiene una de las vistas más impresionantes de la bahía de Sídney, con la Opera House y el Harbour Bridge al fondo. Se trata de una roca maciza convertida en un entrañable banco tallado en piedra arenisca a principios del s.XIX por el gobernador Macquarie para que se sentara Elizabeth, su esposa. Lachlan Macquarie fue gobernador de Nueva Gales del Sur (provincia donde está Sídney) entre 1810 y 1821. El jardín eran parte de su propiedad (de su Dominio).

La primera granja de Australia fue establecida por estos parajes allá en 1788 y desde entonces la tierra ha sido cultivada y cuidada hasta que en el año 1816 se crea este fascinante jardín. Son treinta hectáreas de vegetación en el centro de la ciudad, con begoñas y camelias, helechos y palmeras, eucaliptos y robles.

miércoles, 24 de junio de 2020

Opera House


En 1973, después de 14 años de construcción, se inauguraba en Sídney el fascinante edificio conocido como Opera House creado por el arquitecto danés John Utzon. Pero fueron tantos los problemas y cambios a lo largo de los años que su artífice estaba ya casi desvinculado del proyecto. 1.056.006 azulejos de colores blanco brillante y crema mate coronaron las grandes conchas prefabricadas que forman los tejados arqueados, que a su autor se le ocurrieron cuando pelaba una naranja.

Dos grandes espacios son las estrellas del recinto: el Concert Hall (para 2.679 espectadores) y el Opera Theater (1.547 butacas). En el año 2007 fue declarado Patrimonio de la Humanidad. Su punto más alto está a 67 metros sobre el nivel del mar, en la bahía de Sídney, en una península llamada Bennelong Point, donde antiguamente el Fuerte Macquarie que se derribó. En Buckley´s, cerca de Circular Quay, tomamos en la terraza una ración de fish & chips aompañada de una cerveza James Square lager, mientras las gaviotas de Sydney Cove sobrevolaban los cielos tal vez asustadas del resplandor de los tejados de la Opera.

jueves, 18 de junio de 2020

Queen Victoria Building


En 1898 se inauguró el edificio llamado Queen Victoria donde confluyen las calles George, Market, York y Druit, en pleno centro de Sídney, justo donde antes estuvo el Mercado Municipal. Fue ideado por George McRae (dándole un aire de catedral) como gran centro comercial de cuatro pisos y una enorme cúpula central. Dos relojes mecánicos que cuelgan, pueden observarse desde las barandillas: uno que está decorado con escenas de la realeza inglesa, y otro que cuenta la historia de Australia en ambientes con personajes esculpidos (con un cazador aborigen que circula alrededor). Las entradas por las dos fachadas más largas tienen encima de la puerta unas esculturas con temas alegóricos a la ciudad y a la civilización.

En el patio central de la planta baja, un fascinantes desayuno típicamente australiano: flat white y banana bread (café con leche y bizcocho de plátano).

miércoles, 17 de junio de 2020

The Rocks


En la calle Playfair de Sídney se encuentra la escultura "Primeras impresiones", realizada por Bud Dumas en 1979 sobre bloques de piedra arenisca que tiene tres imágenes grabadas en distintas caras y que representan la historia de la población que construyó Australia: convictos, soldados y colonos (foto). Se encuentra en el barrio llamado The Rocks, al que se llega caminando desde el centro por la calle George.

The Rocks fue construido ganando terreno a las montañas de piedra dura que ocupaban la zona. Es el barrio más antiguo de Sídney, donde surgió la ciudad a principios del s.XIX. Al anochecer, pasear por sus calles poco iluminadas es encontrarse con la gente de dudosa vida que ocupó estos parajes y cuyos fantasmas aparecen a la vuelta de cualquier esquina. Casi llegando a la calle Argyle se encuentan edificios de aquella época (Argyle Terrace, 1883) ahora reconvertidos en tiendas y restaurantes, protegidos como memoria histórica que son.

En el 99 de la calle George, tomamos una hamburguesa de cocodrilo acompañada de una cerveza Crown lager y, de postre, una porción de pastel de chocolate. Es The Rocks Cafe, uno de los lugares emblemáticos de la zona.

miércoles, 10 de junio de 2020

Cuarteles de Hyde Park


La ciudad de Sídney (Australia) se construyó gracias al trabajo de los convictos británicos que fueron llegando a lo largo del s.XIX. El gobernador Macquarie mandó construir entre 1817 y 1819 unos cuarteles donde vivían (o tenían recogidos) a los obreros que trabajaban en las obras. Un arquitecto también deportado por falsificación de documentos (Francis Greenway) fue el encargado de edificar estos pabellones (más mano de obra barata imposible). Está realizado en estilo georgiano, rectangular con tres plantas, con pabellones alrededor. Después de ser cárcel, se usó como imprenta y como juzgados. Junto con otros 10 edificios repartidos por el país, compone un conjunto denominado Sitios australianos de presidios y son Patrimonio de la Humanidad desde 2010.

Actualmente es un Museo dedicado a la memoria del lugar y se localiza en Macquarie St., una de las avenidas históricas de Sídney. Cerca están la Biblioteca Nacional, el Parlamento, el Hospital de Sídney, The Mint (el edificio público más antiguo de la ciudad, de 1816) y el Land Titles Office, componiendo el conjunto un libro abierto sobre la historia de la ciudad.

sábado, 25 de abril de 2020

Lista de planes


Lista de planes para cuando acabe todo esto:

Disfrutar de la vida (sabiendo que estar sano es una suerte), Acordarme de los muertos (y del dolor de las familias en las que queda un vacío enorme), Pensar que todo es relativo (hoy estás bien y mañana fatal), Cuidar las relaciones personales (daré cariño a quien verdaderamente lo sienta), Huir de la hipocresía (me rodearé de gente solo cuando me sienta cómodo y diré siempre lo que piense), Pasear por la naturaleza (las praderas, los riachuelos, los bosques, las montañas), Buscar la paz (la armonía y la tranquilidad dentro de mí), Viajar a lugares mágicos (una iglesia románica, unas ruinas visigodas, un acantilado vertiginoso, un castillo en lo alto), Brindar con una copa de vino (en un bar donde escuche a gente a mi alrededor que también es feliz), No tener prisa (hay tiempo para todo), Leer libros (pasando las hojas y respirando el olor del papel), Volver al cine (y sumergirme en la magia de una pantalla grande), Trabajar (hasta que mi empresa decida que mi labor profesional está ya desfasada para estos tiempos tecnológicos), Alimentarme bien (productos lo menos elaborados posible), Hacer deporte (correr, correr, correr y respirar al aire libre).

Y sobre todo, no tener miedo, no dejarme influir por las opiniones de los demás, sino dejándome guiar por mi intuición y mi percepción.



jueves, 23 de abril de 2020

Convivencia


Es tiempo de reflexión. Aunque no lo queramos, tiene que serlo, para que todo esto que estamos pasando sirva para algo. Es algo injusto, algo inhumano, algo cruel. Por un lado, la muerte, directamente. Por otro, el miedo, el distanciamiento y la precaución. A todos nos toca nuestro trocito de experiencia. Los ancianos y los niños, son quienes están llevándolo peor. El miedo a cogerlo, unos. La falta de libertad, otros. En medio, la gente trabajadora (unos en los servicios esenciales, otros en el teletrabajo, otros al paro).

El mundo se va a reinventar. Tiene que ser así, para que las normas de convivencia no nos conviertan en locos desorientados. Para que no nos volvamos histéricos cuando alguien se nos acerque y nos diga palabras directamente a nuestra cara. Para que la vida social sea segura y cómoda, evitando altercados innecesarios.

Y que la educación y la sanidad ocupen en un estado el terreno que deben ocupar para que las personas sean inteligentes, sensibles y sanas. Todo lo demás, la hipocresía y el presumir delante de los otros, se tiene que acabar.

miércoles, 22 de abril de 2020

Abrazo


¿Hacia dónde estamos yendo con estos nuevos tiempos que nos toca vivir?. Posiblemente hacia un mundo más digital, más individualista y más encerrado en la soledad tanto pública como privada. El miedo al otro. A quien tengamos a menos de dos metros de distancia.

Estas nuevas relaciones sociales (persona alejada de otra persona) van a definir durante meses y, posiblemente, años, las nuevas formas de estar en sociedad. Los restaurantes pondrán las mesas más separadas, los cines pondrán las butacas no tan juntas (¿y se me tose el de al lado?), ya no se dará la paz en la misa, no te agarrarás a un extraño en las fiestas de los pueblos, circulará menos el dinero metálico y nos lavaremos las manos más.

Y elegiremos a quien abrazar. Porque nos jugamos la vida en ello: ya no nos servirá el aliento de un extraño, sino que buscaremos el verdadero aliento positivo, enriquecedor y revitalizante. Adiós a los encuentros exagerados. Bienvenida la sinceridad en el saludo.

martes, 21 de abril de 2020

Humildad


Plantas del desierto, que no necesitan agua. Así nos hemos convertido las personas de repente, en seres vivos que para que nos dejen tirar hacia adelante apenas necesitamos un trocito de tierra y algo de aire. Somos tierra y aire, ya no necesitamos nada más.

Todo este tiempo de estar entre cuatro paredes nos ha hecho ver que la vida de consumo que tenemos en el estado de bienestar actual es algo innecesario. Que se puede vivir con menos, con lo básico: un supermercado y una farmacia. Todo lo demás, sobra. Es una prueba de humildad enorme: con tal de estar bien de salud, damos por vivido todo lo que deseamos. Es la verdadera revolución: normas básicas de relacionarse las personas. De repente, aplaudir en las ventanas se convierte en el más extraordinario palco de un teatro de ópera. Es ahí donde está la emoción.

Volverán los nuevos tiempos, pero jamás serán ya igual. El que no aprenda la lección lo va a pasar mal en las épocas que llegan, porque ya no habrá tiempo para el despilfarro: o te cuidas, o te mueres.

lunes, 20 de abril de 2020

Estanque



El estanque espera el agua, pero el desfiladero de la montaña no se la trae. Así es nuestro tiempo presente: esperamos una brisa fresca de esperanza y van pasando los días y no llega. No viene el tiempo feliz de la lluvia, del suave viento, de las verdes praderas, de los senderos por entre las sierras y del agradable sol apoyados en una tapia frente a un paisaje infinito.

Este es un tiempo marrón (no llega a ser negro: afortunadamente). El estilo de vida del siglo XXI nos permite estar conectados desde casa a la gente a la que queremos y no nos faltan artículos de alimentación y de consumo que nos entretienen. Vemos películas, leemos libros, hacemos gimnasia, algunos tienen que ir a trabajar (no lo olvidemos) y otros no van a trabajar pero están conectados desde su ordenador para ir moviendo asuntos.

El agua que tiene que llegar es una respuesta. A lo que está pasando. Posiblemente nadie va a formular la pregunta, pero vamos a tener que ser nosotros los que la respondamos.

domingo, 19 de abril de 2020

Caverna



Caverna: cavidad que queda en un órgano como consecuencia de una enfermedad que provoca que se destruyan las células. Efectivamente, hemos vuelto al tiempo de las cavernas. Y es interesante, porque nos estamos reseteando (perdón) como seres humanos. Nada es tan seguro como lo que hay dentro de la cueva, en cuanto sales te pierdes.

Caverna como espacio de protección individual y caverna como destrucción de los órganos vitales del cuerpo. Caverna como cavidad profunda (cuanto más te metes dentro de ti, menos daño pueden hacerte porque no manifiestas tus sentimientos). Estamos volviendo al tiempo de las cavernas.

Y es una cosa buena, pero también una cosa mala. Vivir encerrado es seguro y aséptico. Pero, ¿vale la pena vivir así? Lo bueno de la vida son los viajes, los restaurantes, los cines, los teatros, las verbenas, hacer bromas con los compañeros de trabajo y sudar haciendo deporte. Si nos quitan todo esto, ¿qué nos queda? Como quiera que los españoles nos abrazamos mucho, esto lo van a quitar para que no sea un peligro social. Nos habían vendido un concepto de felicidad y resulta que, sin quererlo, nos estábamos edificando nuestra propia caverna.

sábado, 18 de abril de 2020

Alienación



No tocar, no acercarse, no hablar, no toser, no respirar, no reírse (puedes echar gotículas). Bienvenidos al año 2020. Parece que no iba a llegar nunca ese mundo galáctico en el que todos iríamos tapados de pies a cabeza (vestidos como astronautas) y andaríamos como zombies (cansados y deprimidos) y nos moveríamos en los círculos sociales como robots (respuestas tajantes y concisas). Ese mundo frío y distante en el que cada individuo viviría en soledad y los sentimientos y las emociones brillarían por su ausencia.

Queridos amigos, una buena noticia: el mundo galáctico ha llegado ya. Todo se tiene que hacer por internet, por el móvil y por la televisión. Nada de fiestas en los pueblos, ni de cañas en los bares. Ahora lo que hay que hacer es darle a la tecla y conectarse con el mundo. Eso sí, por favor, elige un buen rincón de tu casa como escenario.

Una sombra negra (oscuridad) amenaza una hermosa montaña (luz). De momentos los niveles de miedo y terror son  mínimos. Árboles y cielo todavía se manifiestan potentes ante lo que parece que va a llegar, un mundo de teletrabajo y alienación. Solo los fuertes van a tirar para adelante. Cuando todo esté oscuro, ¿quién orientará el camino a seguir?.

viernes, 17 de abril de 2020

Silencioso dolor



Parece que todo sigue igual y todo ha cambiado para siempre. Parece que la vida continúa como si tal cosa: los supermercados siguen ofreciendo tal cantidad de productos de alimentación y limpieza que es imposible deprimirse ante lo maravilloso que es traer a casa las bolsas llenas de productos. Pero la tristeza y la soledad de los pocos viajeros de cercanías y metro te hace pensar que vivimos en un mundo apocalíptico en el que chocarte con alguien a la vuelta de un pasillo puede ser mortal.

Hospitales llenos de enfermos que empezaron a toser y ahora se están muriendo. Y todos tienen familias que están viviendo ese dolor en silencio y por teléfono. El mundo digital está haciendo su negocio: no hace falta salir de casa para conseguir tus deseos. En un click ya puedes ser feliz. El virus que a alguien se le escapó (¡uy, perdón!) está consiguiendo replantear las relaciones sociales a marchas forzadas.

Son tiempos de supermercado, de internet y de unidades de cuidados intensivos. Nos están quitando la naturaleza (¿quién puede poner puertas al campo?: el estado de alarma), para castigarnos por lo mal que la tratamos. Es el crimen perfecto: fuera gente mayor que molesta y genera gasto en la administración. Eso sí, médicos y enfermeros están dándolo todo por una lucha con resultado en contra. Tanta confusión, tanto pánico, tanta histeria, además de una crisis económica va a traer una desconfianza social descomunal (a dos metros, al menos). Nada volverá a ser igual.

jueves, 16 de abril de 2020

Sombra negra



Cuando los árboles no dejan ver el bosque, entonces la cosa no va bien. Si uno se detiene en los pequeños detalles, en las obsesiones repetidas, en los mensajes cotidianos, en la información sesgada, posiblemente sea difícil tener una idea general de lo que está pasando.

Los medios de comunicación dicen lo que dicen y transmiten a la ciudadanía un ambiente que cada cual lo hace suyo (pánico, miedo, desconcierto, surrealismo, mentira, exageración, angustia, locura, nerviosismo, depresión, soledad, cachondeo). Las autoridades ponen unas reglas para el bien común y, muchos, se las saltan. Es divertido saltarse las normas (bueno, tal vez lo era antes). Hay un bosque enfrente (amenazado por una sombra negra) pero yo me quedo con mi árbol; más allá no sé mirar, no quiero mirar, no me da la gana mirar. Mi árbol me protege, los demás árboles están lejos y la sombra negra a lo mejor es fruto de la imaginación exagerada.

En el futuro inmediato va a triunfar la individualidad (el árbol) frente a la colectividad (el bosque) porque, la verdad, parece que sobrevuela algo raro no definido que no tengo nada claro si me va a pillar en su radio de acción.

miércoles, 15 de abril de 2020

Derrumbe



Derrumbe: hundimiento de una cosa que está levantada o en equilibrio. Los viejos conceptos sobre la seguridad en la vida se están derrumbando. Lo que creías establecido (salud, relaciones sociales, medicina, libre circulación de personas, consumo, ocio, trabajo, seguridad económica) parece ser que está en una cuerda floja en la que los dos platos de la balanza tienen que pesar lo mismo. Si quieres que uno se mantenga, del otro tienes que quitar.

Si todo esto raro que está pasando ahora se supera, nadie va a quitarle a la gente el miedo a que ocurra otra vez pronto: en unos meses, en unos años, cuando todos seamos ancianos y estemos muy bien instalados en una residencia. Si esto ha venido así a lo tonto (¡desde un mercado de animales en China!), ¿quién nos asegura que no haya una amenaza pronto desde una central nuclear de Rusia o una fábrica química de Brasil?

De repente, un avión y Sídney (la vida era maravillosa) cambia a De repente, tienes fiebre y te mueres (la vida es imprevisible). Muchos sueños se derrumban. Por eso hay que soñar en pequeño: Hoy me levanto y me encuentro bien.

martes, 14 de abril de 2020

Roble



En los desiertos hay robles que no son como los nuestros. Son de otra clase, de otra forma, con otras hojas: están acostumbrados a poca agua, y sobreviven en una tierra que parece arena. ¿Así será nuestro futuro? ¿Seremos los mismos en un desierto de besos, abrazos, conversaciones, apretones en los bares, susurros en las confidencias? Dicen los expertos que durante los próximos meses la gente tendrá miedo a la gente: al cruzarse en una acera, al acercarse alguien para hacer un comentario, la duda ante el saludo, el asiento de al lado en el metro.

Las relaciones sociales cambiarán, es lo que ya nos temíamos y ahora se está cumpliendo: proliferará la amistad digital en vez de quedar en una cafetería a tomar algo. El Gobierno se ha empeñado en enseñarnos lo bien que se está en casa y, a la larga, puede que tengan razón: en la casa no se tose, no se estornuda, no se ríe, no se canta, no se baila, no se huele la piel de un extraño, no se alza la voz, no sale desorbitado el aliento. No hay nada más triste que tomarse una copa de vino de pie en la cocina.

En la calle (esa calle a la que da pánico salir porque en ella están concentrados todos los males del mundo) te juegas la vida. A no ser que tengas suerte: que seas un roble del desierto.

lunes, 13 de abril de 2020

Desfiladero



Luz al final del túnel. Después del tiempo oscuro parece ser que, avanzando por el desfiladero, veremos un cielo azul maravilloso. Parece ser que así será. Lo que no está claro es la distancia que todavía tenemos que recorrer. Según con qué perspectiva se mire, parece cerca. Luego andas y andas y te das cuenta que todavía queda un trecho. Pero verdaderamente anima lo que hay al final (salir a un mundo luminoso después de vivir en las tinieblas).


La actitud ante el cielo azul limpio será muy subjetiva: siempre conoceremos circunstancias cercanas de dolor y tristeza (en algunos casos muy desoladoras) que enturbiarán la felicidad. Pero, ¿no es esto la vida y nadie se preocupa de explicarlo?. La vida es enfermedad, soledad, ira y desconsuelo. Y alguna que otra tarde de sonrisas y paseos por la naturaleza. Todo lo demás, un cuento chino.


Solo queda llorar y rezar. Porque nadie se va a preocupar de explicarnos este cuento chino que estamos viviendo. Solo sobrevivirán los más fuertes (físicamente y mentalmente). Las consecuencias psicológicas de estos días (si tienes la suerte de seguir vivo) van a ser abrumadoras.

domingo, 12 de abril de 2020

Aprender



Los días y el tiempo pasan en el encierro de la individualidad: otra raya más que marcamos en la pared. El contacto físico con las personas se nos está olvidando, las comunicaciones verbales por palabras escritas o pronunciadas continúan, pero los abrazos ya no. Una semana, y otra, y otra. Parece mentira que el tiempo pase tan rápido. Mientras nosotros no nos hemos movido de la espera.


Nosotros los privilegiados, que hemos ocupado el interior de los refugios del campamento. Los otros han tenido que salir a la lucha: protegidos y con miedo, asegurando que no falte de nada en las cómodas casas del siglo XXI. La vida del mundo siempre ha sido así, unos que trabajan para que otros descansen. Pero ahora se está comprobando qué profesiones verdaderamente importan, qué profesiones son perfectamente prescindibles.


Tiempo de reclusión en el que hemos podido pensar en nuestra posición en el mundo. Lo que representamos para los que nos rodean. Nuestros proyectos, nuestras ilusiones, nuestra libertad de hacer lo que queramos. Esta es una situación perfecta para aprender de nosotros mismos.