domingo, 5 de julio de 2015
Calaceite
Nuestro viaje por la llamada comarca del Matarraña comienza en Calaceite (Teruel), un pueblo que parece el plató perfecto para rodar una película de hace dos o tres siglos. A 1 kilómetro se encuentra el poblado ibérico de San Antonio excavado por Juan Cabré y Pere Bosch entre los años 1903 y 1919, dejando constancia de la presencia de esa civilización entre los siglos V a III a.C. De Juan Cabré (1882-1947), que nació en Calaceite, hay aquí un espectacular museo que recuerda su vida y su obra como arqueólogo. Cinco plantas de una casa solariega del s.XVIII muestran sus descubrimientos y, también, exposiciones temporales (cuando lo visitamos había dos, sobre la ceramista Teresa Jassà y el poeta Ángel Crespo).
El ayuntamiento es de principios del XVII, con su peculiar lonja, y la iglesia de la Asunción, barroca, de finales de ese mismo siglo (tres naves con tres puertas decoradas con clavos de forja). La calle Maella tiene un hermoso repertorio de puertas, ventanas y balcones. También destacan la casa Jassà (el soportal, en la foto) y la casa Moix. En el paseo te puedes encontrar hermosas capillas que, a la vez, son portales. En los años 70 Calaceite fue un hervidero cultural de pintores y escritores que residieron allí durante algunos años, como el chileno José Donoso.
En Lo Raconet de la Plaça te sirven un exquisito vermú de Reus y, en el bar La Cantonada, toda una variedad de ensaladas, como La Sénia (cogollos con anchoas, jamón y espárragos). En la Cooperativa del Campo San Isidro, puedes comprar una botella del excelente aceite de oliva del Bajo Aragón.
sábado, 4 de julio de 2015
Alcañiz
Alcañiz (Teruel) es una hermosa localidad muy agradable de recorrer. Cuatro pueden ser los motivos para visitar este lugar: el Centro Íberos del Bajo Aragón (dando cuenta de las investigaciones arqueológicas de los íberos en la zona, en un museo que ha sido molino harinero desde hace ocho siglos), la excolegiata de Santa María (templo barroco con partes más antiguas góticas), los subterráneos medievales (nevera, bodega y pasadizos) y el castillo de los Calatravos -hoy parador de turismo- (la capilla es del s.XIII y es la planta baja de la torre del homenaje donde hay unas pinturas murales del s.XIV).
El ayuntamiento (foto) es del s.XVI y hace escuadra con la lonja gótica del s.XV, con sus arcos apuntados decorados con arquillos lobulados. La cita gastronómica de Alcañiz la realizamos en Empeltre, donde degustamos un maravilloso menú por 32 euros consistente en: virutas de foie con mermelada de tomate y tomillo; huevo gratinado con cebolla, boletus y verduras; san pedro con salsa de aceite de oliva, ajo y tomate; rabo de toro con reducción de pedro ximénez y coulis de remolacha y albahaca; biscuit de helado de turrón y, finalmente, minimojito de limón, ron y menta.
Palacios aragoneses tardorrenacentistas aparecen a nada que pasees por el centro de Alcañiz: tres cuerpos o plantas y entrada por arco de medio punto. El río Guadalope envuelve la población y, a su vera, la curiosa fuente de ¡72 caños!.
domingo, 14 de junio de 2015
Villalpando
Villalpando (Zamora) es una histórica localidad de la Tierra de Campos, villa templaria que aún conserva resto de murallas del s.XII. Se mantienen en pie dos puertas: la de Santiago y la de San Andrés (foto, reconstruída en el s.XVI, con dos hermosos cubos almenados). La iglesia de San Nicolás de Bari fue mudéjar en su origen (s.XII) aunque ahora está restaurada en su totalidad porque se derrumbó en 1989. La de San Pedro también es de esa época, conservando de su origen solo la espadaña y el muro del altar, con un reloj de sol en la torre. Lo más entrañable de Villalpando es su Plaza Mayor, donde los restos de la antigua iglesia de Santa María del Templo (mudéjar de ladrillo y mamposteria) han sido adaptados a un elegante ayuntamiento con soportales porticados.
Uno de los recuerdos que nos trajimos de Villalpando son las deliciosas albóndigas que sirven en el bar Ideal de la Plaza Mayor.
sábado, 13 de junio de 2015
Musac
El Musac (Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León), en León, es una sucesión de edificios contiguos a la manera de pequeños bloques fragmentados que crean un conjunto seductor para la vista. Sus fachadas son paredes de vidrio de colores a la manera de un puzzle. Estos colores no son gratuitos: están basados en los tonos de las vidrieras de la catedral. Se inauguró en 2005 y es obra del estudio de arquitectura Mansilla y Tuñón. El objetivo de sus exposiciones es enseñar al público las tendencias del arte actual. Ahora exponen "Hogar dulce hogar", una muestra de vídeo arte de la colección del museo. Es lo único que se enseña de las 1650 obras que, dicen, tiene el museo.
Entre las exposiciones temporales que visitamos estaban "Ponte el cuerpo" (fotografía y vídeo de Javier Codesal, donde se analiza el esplendor y la fragilidad del cuerpo humano) y "Lo que ha de venir ya ha llegado" (donde se reflexiona através de numerosos objetos la imposibilidad de los gobiernos actuales de solucionar los problemas de los ciudadanos y para ello el artista Peter Coffin habla de las micronaciones -reales o imaginarias-, se ofrecen imágenes del llamado archivo 15M y otros documentales que reflejan manifestaciones de protesta en todo el mundo, y se fabula sobre las ideas de arquitectura de Le Corbusier. Utopía, modernidad y futuro como columna vertebral de los nuevos tiempos.
viernes, 12 de junio de 2015
Barrio Húmedo
Una de las experiencias gastronómicas más curiosas vividas últimamente ha sido el recorrido por el Barrio Húmedo de León. Enmarcado más o menos por la Rúa, la calle Ancha, las Cercas y Caño Badillo, es un territorio que no permite que se seque la garganta: vino o cerveza acompañados, siempre gratis, de una sugerente tapa a elegir entre varias propuestas. Lo bueno de estar más de un día en una ciudad es que puedes abarcar más: cecina en La Noria, garbanzos con morro en El Besugo, morcilla y picadillo en El Botijo, oreja guisada en La Alpargata son algunos de los ejemplos de los deliciosos aperitivos que probamos.
La foto está tomada desde el interior de Rebote, cuya especilidad de la casa son las croquetas de diferentes rellenos, y donde se observa el animado ambiente de la Plaza de San Martín. En la Plaza Mayor, Casa Benito ofrece ambiente de taberna histórica: la bohemia leonesa se reune allí desde 1915 (es el bar más antiguo de León). No hay que abandonar el Barrio Húmedo sin un paseo por la encantadora Plaza del Grano, que es como transportarse a la Edad Media, sintiendo la presencia de la encantadora iglesia de de Santa María del Mercado, del s.XII.
martes, 9 de junio de 2015
Hostal de San Marcos
La forma actual del Hostal de San Marcos (León) data del s.XVI, pero tiene vida desde los tiempos de doña Sancha, en el XII. Ha sido hospital, cuartel de caballería, monasterio de jesuítas, cárcel y, hoy, parador de turismo. Su fachada es plateresca y se debe, en parte, al escultor Juan de Juni. Tiene tres cuerpos con torre, rosetón central, medallones conmemoratisos y columnatas. En la fachada se observa una interesante balconada barroca, obra de los caballeros de la Orden de Santiago. Al lado está la iglesia, con portada que protege el pórtico, con motivos de la crucifixión y el descendimiento. Dentro, un interesante coro de nogal del s.XVI. El claustro es renacentista y barroco (tiene medallones de Juan de Badajoz). Parte del Museo de León se encuentra en dependencias del Hostal (epigrafías romanas, tumbas). Francisco de Quevedo sufrió cautiverio entre sus muros.
jueves, 4 de junio de 2015
Colegiata de San Isidoro
La colegiata de San Isidoro (León) es un templo románico construído en el s.XI (aunque de esta época solo se conserva el Panteón Real) que se modificó en siglos sucesivos. Tiene dos pórticos: el del Perdón (con tres arcos, cegados dos, sobre una cornisa ajedrezada) y el del Cordero (por el animal místico que aparece bajo su arco). La iglesia tiene tres naves y planta de cruz latina, el ábside central es del s.XVI y sustituyó al románico, la capilla mayor es gótica y guarda en una urna de plata los restos del obispo San Isidoro de Sevilla. El retablo es del s.XVI y consta de 24 tablas de pintura. En el museo se puede contemplar el cáliz de doña Urraca (s.XI) y, en el claustro, el gallo veleta original del que no se sabe muy bien su procedencia (parece que de Oriente) ni la época (hay teorías que lo fechan en el s.VI). Ahora lo que hay en la torre (de planta cuadrada, pegada a la muralla romana y con misión defensiva en origen) es una réplica.
Pero lo más impresionante de San Isidoro son las pinturas románicas (s.XII) del Panteón (donde están enterrados reyes y nobles) que representan escenas del Nuevo Testamento, un Cristo en Majestad y un calendario con las actividades agrícolas de cada mes. Los reyes Fernando I y Sancha fueron los responsables de la creación del Panteón, tarea que continuó su hija Urraca.
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