miércoles, 22 de abril de 2020
Abrazo
¿Hacia dónde estamos yendo con estos nuevos tiempos que nos toca vivir?. Posiblemente hacia un mundo más digital, más individualista y más encerrado en la soledad tanto pública como privada. El miedo al otro. A quien tengamos a menos de dos metros de distancia.
Estas nuevas relaciones sociales (persona alejada de otra persona) van a definir durante meses y, posiblemente, años, las nuevas formas de estar en sociedad. Los restaurantes pondrán las mesas más separadas, los cines pondrán las butacas no tan juntas (¿y se me tose el de al lado?), ya no se dará la paz en la misa, no te agarrarás a un extraño en las fiestas de los pueblos, circulará menos el dinero metálico y nos lavaremos las manos más.
Y elegiremos a quien abrazar. Porque nos jugamos la vida en ello: ya no nos servirá el aliento de un extraño, sino que buscaremos el verdadero aliento positivo, enriquecedor y revitalizante. Adiós a los encuentros exagerados. Bienvenida la sinceridad en el saludo.
martes, 21 de abril de 2020
Humildad
Plantas del desierto, que no necesitan agua. Así nos hemos convertido las personas de repente, en seres vivos que para que nos dejen tirar hacia adelante apenas necesitamos un trocito de tierra y algo de aire. Somos tierra y aire, ya no necesitamos nada más.
Todo este tiempo de estar entre cuatro paredes nos ha hecho ver que la vida de consumo que tenemos en el estado de bienestar actual es algo innecesario. Que se puede vivir con menos, con lo básico: un supermercado y una farmacia. Todo lo demás, sobra. Es una prueba de humildad enorme: con tal de estar bien de salud, damos por vivido todo lo que deseamos. Es la verdadera revolución: normas básicas de relacionarse las personas. De repente, aplaudir en las ventanas se convierte en el más extraordinario palco de un teatro de ópera. Es ahí donde está la emoción.
Volverán los nuevos tiempos, pero jamás serán ya igual. El que no aprenda la lección lo va a pasar mal en las épocas que llegan, porque ya no habrá tiempo para el despilfarro: o te cuidas, o te mueres.
lunes, 20 de abril de 2020
Estanque
El estanque espera el agua, pero el desfiladero de la montaña no se la trae. Así es nuestro tiempo presente: esperamos una brisa fresca de esperanza y van pasando los días y no llega. No viene el tiempo feliz de la lluvia, del suave viento, de las verdes praderas, de los senderos por entre las sierras y del agradable sol apoyados en una tapia frente a un paisaje infinito.
Este es un tiempo marrón (no llega a ser negro: afortunadamente). El estilo de vida del siglo XXI nos permite estar conectados desde casa a la gente a la que queremos y no nos faltan artículos de alimentación y de consumo que nos entretienen. Vemos películas, leemos libros, hacemos gimnasia, algunos tienen que ir a trabajar (no lo olvidemos) y otros no van a trabajar pero están conectados desde su ordenador para ir moviendo asuntos.
El agua que tiene que llegar es una respuesta. A lo que está pasando. Posiblemente nadie va a formular la pregunta, pero vamos a tener que ser nosotros los que la respondamos.
domingo, 19 de abril de 2020
Caverna
Caverna: cavidad que queda en un órgano como consecuencia de una enfermedad que provoca que se destruyan las células. Efectivamente, hemos vuelto al tiempo de las cavernas. Y es interesante, porque nos estamos reseteando (perdón) como seres humanos. Nada es tan seguro como lo que hay dentro de la cueva, en cuanto sales te pierdes.
Caverna como espacio de protección individual y caverna como destrucción de los órganos vitales del cuerpo. Caverna como cavidad profunda (cuanto más te metes dentro de ti, menos daño pueden hacerte porque no manifiestas tus sentimientos). Estamos volviendo al tiempo de las cavernas.
Y es una cosa buena, pero también una cosa mala. Vivir encerrado es seguro y aséptico. Pero, ¿vale la pena vivir así? Lo bueno de la vida son los viajes, los restaurantes, los cines, los teatros, las verbenas, hacer bromas con los compañeros de trabajo y sudar haciendo deporte. Si nos quitan todo esto, ¿qué nos queda? Como quiera que los españoles nos abrazamos mucho, esto lo van a quitar para que no sea un peligro social. Nos habían vendido un concepto de felicidad y resulta que, sin quererlo, nos estábamos edificando nuestra propia caverna.
sábado, 18 de abril de 2020
Alienación
No tocar, no acercarse, no hablar, no toser, no respirar, no reírse (puedes echar gotículas). Bienvenidos al año 2020. Parece que no iba a llegar nunca ese mundo galáctico en el que todos iríamos tapados de pies a cabeza (vestidos como astronautas) y andaríamos como zombies (cansados y deprimidos) y nos moveríamos en los círculos sociales como robots (respuestas tajantes y concisas). Ese mundo frío y distante en el que cada individuo viviría en soledad y los sentimientos y las emociones brillarían por su ausencia.
Queridos amigos, una buena noticia: el mundo galáctico ha llegado ya. Todo se tiene que hacer por internet, por el móvil y por la televisión. Nada de fiestas en los pueblos, ni de cañas en los bares. Ahora lo que hay que hacer es darle a la tecla y conectarse con el mundo. Eso sí, por favor, elige un buen rincón de tu casa como escenario.
Una sombra negra (oscuridad) amenaza una hermosa montaña (luz). De momentos los niveles de miedo y terror son mínimos. Árboles y cielo todavía se manifiestan potentes ante lo que parece que va a llegar, un mundo de teletrabajo y alienación. Solo los fuertes van a tirar para adelante. Cuando todo esté oscuro, ¿quién orientará el camino a seguir?.
viernes, 17 de abril de 2020
Silencioso dolor
Parece que todo sigue igual y todo ha cambiado para siempre. Parece que la vida continúa como si tal cosa: los supermercados siguen ofreciendo tal cantidad de productos de alimentación y limpieza que es imposible deprimirse ante lo maravilloso que es traer a casa las bolsas llenas de productos. Pero la tristeza y la soledad de los pocos viajeros de cercanías y metro te hace pensar que vivimos en un mundo apocalíptico en el que chocarte con alguien a la vuelta de un pasillo puede ser mortal.
Hospitales llenos de enfermos que empezaron a toser y ahora se están muriendo. Y todos tienen familias que están viviendo ese dolor en silencio y por teléfono. El mundo digital está haciendo su negocio: no hace falta salir de casa para conseguir tus deseos. En un click ya puedes ser feliz. El virus que a alguien se le escapó (¡uy, perdón!) está consiguiendo replantear las relaciones sociales a marchas forzadas.
Son tiempos de supermercado, de internet y de unidades de cuidados intensivos. Nos están quitando la naturaleza (¿quién puede poner puertas al campo?: el estado de alarma), para castigarnos por lo mal que la tratamos. Es el crimen perfecto: fuera gente mayor que molesta y genera gasto en la administración. Eso sí, médicos y enfermeros están dándolo todo por una lucha con resultado en contra. Tanta confusión, tanto pánico, tanta histeria, además de una crisis económica va a traer una desconfianza social descomunal (a dos metros, al menos). Nada volverá a ser igual.
jueves, 16 de abril de 2020
Sombra negra
Cuando los árboles no dejan ver el bosque, entonces la cosa no va bien. Si uno se detiene en los pequeños detalles, en las obsesiones repetidas, en los mensajes cotidianos, en la información sesgada, posiblemente sea difícil tener una idea general de lo que está pasando.
Los medios de comunicación dicen lo que dicen y transmiten a la ciudadanía un ambiente que cada cual lo hace suyo (pánico, miedo, desconcierto, surrealismo, mentira, exageración, angustia, locura, nerviosismo, depresión, soledad, cachondeo). Las autoridades ponen unas reglas para el bien común y, muchos, se las saltan. Es divertido saltarse las normas (bueno, tal vez lo era antes). Hay un bosque enfrente (amenazado por una sombra negra) pero yo me quedo con mi árbol; más allá no sé mirar, no quiero mirar, no me da la gana mirar. Mi árbol me protege, los demás árboles están lejos y la sombra negra a lo mejor es fruto de la imaginación exagerada.
En el futuro inmediato va a triunfar la individualidad (el árbol) frente a la colectividad (el bosque) porque, la verdad, parece que sobrevuela algo raro no definido que no tengo nada claro si me va a pillar en su radio de acción.
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