viernes, 28 de octubre de 2011

Kakasd


A mitad de camino entre Keckskemét y Pécs, dos de las ciudades más interesantes de Hungría, hicimos una parada en la pastelería Anna de Kakasd para tomar un café y un trozo de tarta de semillas de amapola. Kakasd es un pequeño pueblo de unos 1700 habitantes pero tiene un ayuntamiento de torres de madera que es una verdadera maravilla. Tiene una de sus entradas en vestíbulo con cúpula que se remata en punta y, también, los cuatro laterales. Sostenida esta construcción con vigas igualmente de madera decoradas exquistamente con motivos vegetales.

Kakasd aparece en la historia en el año 1436, pero durante la ocupación de los turcos el pueblo queda destruído. En el s.XVIII llegan familias alemanas a repoblarla y vivirá su momento de esplendor en el s.XIX cuando lleguen los szekler de Bukovina y construyan lo que hoy es el ayuntamiento que tiene dos torres: la Szekler (foto) y la Swabian (con el reloj). Los szekler son una tribu de origen húngaro que ocuparon las tierras de Transilvania y que desde 1920 pertenece a Rumanía. En el interior todo un pequeño museo de decoraciones populares, dibujos, pinturas y conmemoraciones de la vida local.

viernes, 21 de octubre de 2011

Tito Lucaveche



En los cuadros de Tito Lucaveche siempre hay un montón de gente que se lo está pasando bomba. Le gusta ambientar sus pinturas en el ajetreo, la multitud, el divertimento y la fiesta. Estaciones de tren, cafeterías, plazas, prostíbulos, teatros, comercios, bailes. Sus personajes siempre van bien vestidos, guardan las formas de las relaciones sociales amables aunque en sus gestos pueda adivinarse la inquietud, el deseo, la curiosidad o la intriga. "En su obra late una artística impiedad y el más sutil e inaprensible aviso del amor que corre el riesgo de ser pisoteado...", dijo de sus cuadros Camilo José Cela. Nacido en Santiago de Chile y residente en España desde los años 70, mezcla en sus propuestas la belleza de un jardín y el morbo de un encuentro inesperado. Expone regularmente en España, Francia, Suiza, Holanda e Italia. Su dibujo es minucioso, presentado con gracia y desparpajo en la más genuina marca de la casa naïf: imaginación, frescura y detalle en un entorno de color sin complejos. La ingenuidad de este tipo de pintura viene dada por el autodidactismo de sus artistas, que utilizan perspectivas caprichosas y contrastes marcados en los tonos del pincel.


Tito Lucaveche expone su obra hasta el 17 de Noviembre en la Galería Éboli de Madrid (Plaza de Ramales s/n). En la foto podemos ver su cuadro Duelo de Chefs.

martes, 18 de octubre de 2011

Monasterio de Monsalud



Cerca de Sacedón, en el pequeño pueblecito de Córcoles, se encuentra el monasterio cisterciense de Monsalud. Se trata de una enorme abadía que tiene su origen en el s.XII cuando don Juan de Treves, arcediano de Huete y canónigo de la catedral de Toledo, donó terrenos en el valle del río Guadiela para la construcción de un monasterio que cuenta con iglesia románica de transición (tres naves y tres ábsides), sala capitular (dos naves y bóvedas de crucería), claustro gótico, refectorio, bodega y dormitorios. El conjunto está rodeado de una cerca de piedra en forma de sillarejo con garitones esquineros. Se fundó en 1167. También hay un edificio que hace las veces de portería (del s.XVII) en cuyo frontispicio aparecen talladas imágenes de Dios Padre (barbudo, en una mano el globo terráqueo y bendiciendo con la otra), San Bernardo y San Benito. Cuenta la leyenda que el rey Alfonso VIII, tras conquistar Cuenca a los moros en 1177 acudió a Monsalud para que la virgen intercediera por su salud: venía fatigado y con graves tristezas y dolencia de corazón. Pero fue ungirse con el aceite de las lámparas del monasterio y desaparecer todos los problemas. Fue el primero de una serie de milagros que se producirían en el monasterio, que estaría ocupado hasta el s.XIX. Lo que hoy vemos son sus ruinas.



La Orden del Cister es una orden monástica católica fundada en 1098 en la Abadía de Cister, cerca de Dijon (Francia), que llevan la regla benedictina que promueve el ascetismo, el rigor litúrgico y el culto a lo intelectual, artístico y espiritual como guía de conducta. Lo decía San Benito: hay que rechazar lo superfluo. Tenían buena relación con la Orden de Calatrava. Dos de sus maestres estuvieron enterrados en el claustro.

lunes, 17 de octubre de 2011

La catedral de La Alcarria



Después de la de Sigüenza, tal vez sea la Asunción de Alcocer la iglesia más espectacular de toda Castilla-La Mancha. Mandada construir por doña Mayor a mediados del s.XIII, es gótica con elementos románicos y tiene tres naves con bóvedas de crucería que se apoyan en monumentales pilares y unos hermosos capiteles (130) que se reparten por las naves. La girola (espacio que rodea al altar mayor y por donde pueden deambular los fieles) es del siglo XVI y fue una manera de colocar capillas con reliquias para que los creyentes tuvieran espacios individualizados que venerar. En una de ellas, la del Descendimiento, se observa el Cristo atado a la columna, de 1588, encargo del corregidor de la villa Martín de Espina al escultor italiano Bartolomé de Matarana. Dicha imágen se perdería para la historia durante la guerra civil pero según nos dijo María, la señora que nos explicaba la iglesia, fue su padre quien durante unas obras de restauración del coro recordó el posible lugar donde creía que se encontraría esta figura de madera policromada. Justo es reconocer también la labor callada de los párrocos Andrés Pérez Arribas y Crescencio Saiz Saiz que, paleta y cemento en mano, se dedicaron a embellecer el interior del templo. La torre es lo más espectacular: el cuerpo bajo es el s.XII (románico, posiblemente restos del antiguo castillo), los cuerpos superiores tienen ventaneles góticos trilobulados y el remate ya es un elemento posterior.

viernes, 14 de octubre de 2011

La botica de Alcocer




Caminando por la calle Mayor de Alcocer, nos acercamos a una señora que estaba limpiando las rejas de su ventana. Le preguntamos cuándo podríamos ver la iglesia de la Asunción abierta y nos empezó a contar cosas del pueblo."¿Quieren ver algo que seguro les va a gustar?", nos dijo. Y nos hizo entrar a su portal. Através de una puerta que estaba a la izquierda, nos adentramos sin quererlo en un mundo fascinante. Se trataba de una botica antiquísima que había sido regenteada por su padre durante toda la vida (y que había pertenecido a su familia)."Es de 1870 y vino de El Escorial". Estanterías, armarios, espejos, mostradores, botes de loza y cristal. María tiene la botica de su padre, Federico San Andrés Serrano, tal como la dejó antes de morir. Ella misma continuó un tiempo la labor de su padre pero finalmente el negocio de la farmacia se reinventó en otro sitio y lo que aquí vemos es una imagen congelada del tiempo y de la memoria.


Nos enseñó un aparato de madera que sirve para fabricar las píldoras (según las indicaciones concretas) y un recipiente de forma esférica donde se coloca el resultado final (que suele tener un sabor desagradable) y, agitándolo, se va envolviendo de una capa de polvo de oro que, por un lado, le da un sabor más amable y, por otro, protege el primer tramo del aparato digestivo contra las posibles agresiones de algunas sustancias que podrían producir lesiones en la garganta. De ahí la expresión popular "dorar la píldora".


Al lado de la botica, através de una cortina, se pasa a la rebotica, también cuidada con mimo, con su chimenea para fabricar los unguentos (encima de ella una foto del Dr. Fleming) y sus cajones de madera para guardar los ingredientes.


Quedamos encantados con las explicaciones que nos dio. Ella lo debió notar. "¿Saben lo que les digo?. Que si les parece bien ahora mismo les enseño la iglesia, que soy yo la que tiene la llave". Y también María nos explicó con todo lujo de detalles los secretos de la "catedral de la Alcarria", la magistral iglesia de la Asunción de Alcocer.

jueves, 13 de octubre de 2011

Doña Mayor Guillén de Guzmán




Doña Mayor Guillén de Guzmán (1205-1262) era una de las jóvenes más hermosas de la corte de Fernando III. Hija de don Guillén Pérez de Guzmán (adelantado mayor de Andalucía) y de María González Girón, fue educada en las formas y en las actitudes de alguien que poseía una figura esbelta, cabellera rubia, ojos claros y maneras de saber estar en sociedad. Tal es así que pronto despertaría la curiosidad (y el amor) del joven infante Alfonso de Castilla (más tarde Alfonso X el Sabio), a quien destinarían en matrimonio con la princesa Violante de Aragón (hija de Jaime I) pero a la que tuvo que esperar a que alcanzara la mayoría de edad. Mientras tanto, Mayor y Alfonso tuvieron una niña: Beatriz, que en el futuro se casaría con Alfonso III de Portugal, convirtiéndose -de este modo- en reina. Cuando Alfonso X se casa, Mayor decide retirarse de la corte, en el sentido más estricto de la palabra: se va al escondido pueblo de San Miguel del Monte (Guadalajara) y, unos años antes de morir, funda un convento de clarisas que se convertiría en refugio y en su peculiar obra espiritual. Porque el rey no la olvidó: le dejó señoríos en la comarca denominada Hoya del Infantado, zonas ricas en cerales y viñas (Cifuentes, Alcocer, Palazuelos, Viana) para que Mayor pudiera defenderse en la vida.


Su cuerpo fue enterrado en el monasterio de las clarisas, pero situado en un punto alejado y mal comunicado (a orillas del río Guadiela, en tierras hoy ocupadas por el embalse de Buendía) las monjas deciden trasladar el monasterio en 1373 (con el visto bueno del rey Enrique II) al centro de la villa de Alcocer. Y se llevan con ellas el cadáver de su fundadora. Que estaba en un féretro que, por lo visto, era una verdadera maravilla de escultura funeraria medieval (y esto lo demuestra el contrato del manuscrito del encargo que le hace el capellán de la reina Beatriz de Portugal al artista Juan Gonçalves, firmado en Burgos el 24 de julio de 1276 y pactado en 450 dinares, pagaderos en cuotas: una obra en madera de nogal, con relieve policromado de la figura de la muerta y con ángeles a la cabeza y al pie, contrato subastado en Christie´s en 2009 y vendido a un estadounidense por unas 10.000 libras).


Pero cadáver y féretro fueron abandonados a la suerte en los acontecimientos de destrozos de conventos en el año 1936: no se sabe nada de ninguna de las dos cosas (hay testimonios de principios del siglo XX de alguien que vio la momia de doña Mayor y pudo acreditar la belleza de los rasgos y la pose serena en la que estaban conservados). Aunque la historia del convento de las clarisas de Alcocer reaparece para la historia en la universidad de Massachussets (Estados Unidos) en 2007: un manuscrito de 100 páginas escrito de puño y letra por las monjas y que cuenta las gracias y mercedes que los monarcas les otorgaban y los detalles de la vida cotidiana y los nombres de las moradoras, desde el siglo XIV hasta que tuvieron que salir pitando de allí (libro que apareció en 2003 en una librería de Oviedo).


Hoy día, del convento de las clarisas de Alcocer no queda nada: la planta del edificio (propiedad particular) ha quedado abandonada a la mala suerte de los nuevos tiempos, pero tras sus muros se puede adivinar la historia de doña Mayor y la curiosa relación que corte e iglesia mantuvieron durante tantos siglos en la historia social y cultural de España.

martes, 11 de octubre de 2011

Parizsi Nagy Áruház



Los Grandes Almacenes de París, situados en la fascinante Avenida Andrássy de Budapest, es uno de los lugares más encantadores que se pueden visitar en la capital húngara. Se trata de la primera tienda diseñada por departamentos que se abrió al público allí. Se construyó entre 1909 y 1911 sobre lo que anteriormente era un casino y funcionó hasta 1991 como centro comercial. Fue Samuel Goldberger, un industrial del textil, el que decidió abrir esta imponente tienda. Con las reformas del s.XXI es una moderna librería en las plantas de abajo y una exquisita cafetería de ambiente neorenacentista en la sala decorada con frescos de Károly Lotz (que era la sección de juguetería en la época que funcionaba como tienda y que ya existía en tiempos del casino a la manera de un gran hall). Aquí se puede tomar un delicioso capuccino acompañado de una ración de tarta Matías krémes mientras un educado señor toca armoniosamente el piano. Es una de esas sensaciones húngaras que por su sencillez y espontaneidad más emocionalmente se recuerdan. El edificio es de estilo secesión y fue diseñado por Zsigmond Sziklai, siendo Gustav Petschacher el arquitecto que lo construyó.