Los barrios pobres, con adolescentes convertidos en fantasmas andantes por culpa de la droga o el desinterés social, son los protagonistas de estos doce relatos de la escritora argentina Mariana Enríquez (Buenos Aires, 1973). Casas abandonadas, ríos sucios o violencia doméstica es el marco en que transcurren estas historias donde el terror y la superstición conviven con los ambientes costumbristas de las complejas relaciones familiares. Estas historias, que toman el título de la última de ellas, fueron publicadas en 2016. Enríquez, licenciada en Periodismo, ha escrito cuatro novelas y varias recopilaciones de cuentos.
"En algún momento de la madrugada, sin embargo, vio que alguien, muy pequeño, estaba sentado a los pies de la cama. Pensó que sería Eli, pero era demasiado grande para ser un gato. No veía más que una sombra. Parecía un niño, pero tenía pelo en la cabeza, se distinguía la línea clara de la calva, y era muy pequeño, delgado. Más curiosa que asustada, Paula se sentó en la cama y, cuando lo hizo, el supuesto chico salió corriendo; pero la corrida fue demasiado veloz para un ser humano. Paula no quiso pensar. Seguro era Eli porque había corrido como un gato; era Eli y yo estoy medio dormida y no me doy cuenta de que estoy medio dormida y creo estar viendo duendes enanos, qué tarada." (El patio del vecino).