lunes, 8 de abril de 2013

Juegos de amor y muerte


Garganta la Olla (Cáceres) es un encantador pueblo arropado por sierras (gargantas) en un paraje repleto de naturaleza y de historia. Aquí está la Casa de las Muñecas (pintada de azul añil) donde la leyenda cuenta que el emperador Carlos V iba a jugar precisamente a eso, a las muñecas. Una figura femenina esculpida en el arco de entrada anuncia lo que dentro te podías encontrar. El horror de la Edad Media queda enmarcado en el Museo de la Inquisición, que ocupa la casa que fue en su día sede del Tribunal de esa institución y que tiene en su porche una columna granítica que dice "esta cruz se hizo siendo capitan Iván Muñoz familiar del Santo Oficio". Dentro, todo el horror de los aparatos de tortura que puedas imaginar.

La iglesia de San Lorenzo es del s.XV y tiene una pila bautismal y un retablo muy hermosos. Si quieres subir al coro a ver el órgano barroco y el museo de arte religioso, tienes que pagar un euro a la señora que te lo enseña. La casa de la Peña soporta el peso de un balcón de adobe (solana) sobre unas potentes vigas de madera que se apoyan en una piedra que está en mitad de la calle.

En la taberna de Las Gemelas (llamada así por las dos puertas iguales de la fachada) tienes un trato campechano mientras te bebes una copa de vino de pitarra. En el restaurante Los Leones, puedes degustar unas migas (o un revuelto de trigueros), una caldereta de cabrito (o un solomillo de cerdo) y un pudin de postre acompañado todo de una entrañable jarra de vino de la casa.

jueves, 4 de abril de 2013

El pueblo de Jeromín


Cuacos de Yuste (Cáceres) es el pueblo donde vivió de niño don Juan de Austria. Aquí está la casa donde creció hasta hacerse un buen mozo para acudir a la batalla de Lepanto (antes también vivió en Leganés). El llamado Jeromín era hijo natural del emperador Carlos I y de la dama de la burguesía alemana Barbara Blomberg, que después se casaría con Jerome Pyramus Kegel (comisario en la corte de María de Hungría en Bruselas) y de él tomaría el apodo con el que ha pasado a la historia. La casa donde fue cuidado el niño por los mayordomos del rey es ahora sede de la Mancomunidad de la Vera. En la llamada plaza de don Juan de Austria observamos casas con entramado de madera y columnas de piedra y también un secadero de pimientos (al modo de un anfiteatro).
La iglesia de la Asunción de Cuacos es del siglo XV y cuenta con un bello órgano barroco policromado procedente de Amberes. Las plazas más bellas de la localidad son la Plaza de España y la Plaza de la Fuente de los Chorros.
Caminando por la calle Chorrito se llega a la tahona Nuestra Señora de La Soledad donde se pueden comprar unas exquisitas perrunillas o unos mantecados de vino deliciosos.

miércoles, 3 de abril de 2013

Pan con mantequilla y mermelada


En las faldas de la sierra de Gredos se encuentra Guijo de Santa Bárbara (Cáceres), un delicioso pueblo lleno de callejuelas empinadas, fuentes y tapias de piedra. Tres fueron los motivos que nos decidieron a pernoctar en este rincón perdido.
El primero, Casa Alonso (Carretera Nueva, 18), un negocio familiar de hace más de 30 años que fabrica 24 variedades de mermeladas, 8 clases de licores, frutas en almíbar (cerezas, higos y castañas) y una deliciosa carne de membrillo. Nosotros compramos licor de Gloria, que resulta de la mezcla secreta de un aguardiente de uva con café, canela, manzana y hierbas del campo. Por supuesto también tienen quesos, embutidos de ibérico y pimientón.
El segundo motivo es el restaurante El Trabuquete (Camino de la Sierra, 7), un lugar de cocina extremeña con vistas a la sierra de Tormentos y camino de la ruta que conduce a la piscina natural denominada justamente Trabuquete. Aquí degustamos una estupenda sopa de tomate, un cochinillo cochifrito y una tarta de café, acompañado todo de una botella de Castillo de Feria (D.O.Ribera del Guadiana).
El tercer interés de Guijo está en el maravilloso hotelito rural que nos buscamos, Casa La Abuela (Calle del Tejar, 63), con buena atención y un espléndido desayuno con pan de pueblo tostado untado con mantequilla y mermeladas locales (lógicamente) de melocotón y cereza.
La leyenda dice que Viriato, lider de los lusitanos, nació aquí. En Guijo celebran también un mercado vetón, que recuerda a la tribu prerromana de origen celta que ocupó la zona.

martes, 2 de abril de 2013

Castillo de los Condes de Oropesa


Cruce de caminos, Jarandilla de la Vera (Cáceres) tiene un parador en el castillo de los Condes de Oropesa, que fue donde paró en 1556 el emperador Carlos I (de España y V de Alemania) un tiempo hasta que estuvo preparado el Monasterio de Yuste para su retirada del poder y de la vida.
El castillo es del siglo XV y desde el siglo anterior pertenecía a la importante familia de los Álvarez de Toledo. Tiene dos imponentes torres cuadradas y dos circulares. También hay una galería de arcos góticos muy bella en su patio interior.
En Jarandilla podemos echar un vistazo a la iglesia de Santa María de la Torre, de los s.XII-XII (una fortaleza al borde de una peña, que no es otra cosa que una edificación sobre un castro celta) y a la iglesia de San Agustín, del s.XVI, que fue un monasterio de agustinos recoletos con su colegio al lado.
En Jarandilla hay un restaurante que se llama Puta Parió. El domingo de resurrección hacen una curiosa procesión en la que los hombres van por una calle, las mujeres por otra y en una plaza se produce el Encuentro (así, con mayúsculas). También queman el Judas, un muñeco con la cabeza de calabaza y el cuerpo de paja, ante la algarabía de la población.

domingo, 31 de marzo de 2013

Última luz del atardecer


Losar de la Vera (Cáceres) es un pequeño pueblo en el camino de la excursión verata que tiene la peculiaridad de contar con unos setos en sus calles que están recortados a la manera de figuras de animales, personas o cosas. Una vez atravesado el bello puente medieval de la Garganta de Cuartos entras en una animada población repleta de bares de carretera. Por eso entramos en uno de moteros que nos entusiasmó.
Se trata del restaurante PeliKano, un lugar entrañable regentado por Juan Carlos que ofrece ambiente campechano y comida deliciosa. Probamos una ensalada templada denominada "La Cobacha" (nombre de un paraje natural, especialidad de la casa y poco menos que un secreto) y una lasaña de verduras (calabaza, calabacín, berenjena, puerro y queso de la Vera) en los primeros. En los segundos nos decidimos por un solomillo de ibérico al quesuco y unas costillas (también de ibérico, claro) deshuesadas. Todo fue regado por una impresionante botella de Nadir (la última luz del atardecer, en árabe) un tinto de 2011 de Villafranca de los Barros (Badajoz). En los postres no podía faltar un misterio maravilloso denominado mimos de la abuela (unas natillas con rosquillo muy peculiares) y el imprescindible arroz con leche. PeliKano en persona nos obsequió finalmente con un chupito de licor de bellota.

La iglesia de Losar es del s.XV y está dedicada a Santiago Apóstol. La torre, sin embargo, es de 1951. Su portada principal presenta arco apuntado y arquivoltas góticas.
El autor de las esculturas de sus jardines (al borde de la carretera) fue Vicente Domínguez, que comenzó a realizar su tarea en 1975 a iniciativa promocional de una empresa de viveros situada en la zona. Su sucesor, José Antonio Díaz, ha seguido diseñando y cuidando este pequeño museo al borde de la carretera.

lunes, 25 de marzo de 2013

Museo del Empalao


Desde tiempos inmemoriables, en Valverde de la Vera (Cáceres), la madrugada del jueves al viernes santo, algunos vecinos salen por las calles del pueblo atados con unas cuerdas a una cruz. Son los empalaos. Un acto ritual íntimo relacionado con el cumplimiento de una promesa personal. Una manda. Un acuerdo con lo más privado de ti mismo, con tu propia resistencia física y con el compromiso de una ceremonia de dolor a cambio de un deseo cumplido (o por cumplir).
En una casa tradicional de arquitectura verata se ha recuperado un espacio para la reflexión sobre estas míticas representaciones populares. En el zaguán, la cuadra y la bodega (con su prensa) se exhiben herramientas y aperos agrícolas. En la entreplanta y el segundo piso hay fotos y objetos relacionados con los empalaos.
Se trata, pues, de un rito local complejo que se entiende en su propio ambiente y cuya mirada turística o folklórica puede empañar la motivación y el sentimiento.

En Valverde de la Vera está el castillo mandado construir por D.Diego López Zúñiga, primer conde de Nieva, allá por el s.XV y la iglesia de la misma época, llamada de Santa María de Fuentes Claras. También un rollo o picota del s.XVI con escudos nobiliarios esculpidos. Te puedes tomar un aperitivo en la taberna Casa Cabo justo en la plaza, que tiene una hermosa fuente en el centro.

jueves, 21 de marzo de 2013

Calle del Lancho


En Villanueva de la Vera (comarca de La Vera, Cáceres), nos explican en una casa de color azul (que fue antes un matadero) todas las curiosidades sobre la fiesta del Pero Palo, un muñeco de paja que sacan por las calles del pueblo en carnaval acompañado de tambores y al que la gente da golpes y le tiras cosas y finalmente lo queman (el cuerpo y su traje cosido con toda ceremonia, porque la cabeza la guardan para el año siguiente). La plaza de Aniceto Arias (escultor que diseñó su ayuntamiento y que también es el creador de la estatua de Velázquez en el exterior del Museo del Prado de Madrid) es el centro de la población, donde hay una fuente con cuatro estupendos chorros.
En la Panificadora La Flor puedes comprar venancios, que son unos bizcochos con canela y azúcar que están buenísimos. Las casas de Villanueva, como luego comprobaremos en toda la zona, son de piedra en la planta baja y de adobe y vigas de madera en la parte alta. Sus balconcillos de madera abrazan la calle de tal forma que los de un lado se juntan con los de enfrente, con lo que puedes pasar de una casa a otra dando un salto.
En la calle del Lancho, una enorme piedra está colocada en medio, de tal forma que tienes que dar una pequeña vuelta para salvarla. Se podría decir que primero fue la piedra, que estaba allí, y luego fue la calle con sus casas. La lluvia en Villanueva es una bendición, porque refrescaba las plantas que los vecinos tienen colocadas en sus puertas.
La iglesia de Ntra. Sra. de la Concepción es del s.XVI y tiene un hermoso retablo barroco churrigueresco.