lunes, 17 de octubre de 2016

Santa Clara la Vieja


El Convento de Santa Clara la Vieja (Coimbra) fue fundado a finales del s.XIII en estilo gótico. Al morir el rey Dionisio I en 1325, la reina viuda Isabel se retira al monasterio. Lega su testamento a las monjas y se construyen dependencias hospitalarias y una nueva iglesia donde es enterrada la reina que, al llevar una vida de caridad, sería proclamada posteriormente santa. Pero ya desde su fundación y hasta el s.XVII empiezan los problemas de inundaciones, por la proximidad del caudaloso río Mondego. El convento es sustituído por uno nuevo por iniciativa del rey Juan IV en una zona más alta, es conocido como Santa Clara la Nueva, donde se encuentra actualmente el féretro de la Reina Santa Isabel. A finales del s.XX se descubren ruinas y claustros del ya casi olvidado monasterio y hoy día es explicado en un interesante Centro de Interpretación.

Muy cerca se encuentra el Jardín de la Quinta de las Lágrimas, que es de la época en la que la reina mandó canalizar el agua para el convento. La Fuente de los Amores (donde se veían el infante Pedro, nieto de la reina y su amante Inés de Castro) está datada en 1326, pero la famosa Fuente de las Lágrimas (donde fue asesinada Inés por orden del rey) es de fecha de 1580, lo que no cuadra en una maravillosa leyenda de amor y muerte. En esa zona degustamos en la Tasquinha Ti Irene de un exquisito bacalao frito con patatas y pimientos acompañado de vino tinto de la región. Bailes típicos de Coimbra animaron la noche en un espectáculo popular en la Praça 8 de Maio.

jueves, 13 de octubre de 2016

Catedral Vieja de Coimbra


Además de la Nueva, Coimbra tiene la Catedral Vieja, que existe desde la época visigótica, pero que lo que vemos es del s.XII, de estilo románico, con el aspecto de una auténtica fortaleza y con aires islámicos en su portada. En su fachada lateral hay una Puerta de Joao de Rouen del s.XVI. En la capilla mayor hay un magnífico retablo gótico flamígero. Su claustro es del s.XIII y según se rodea, se visitan varias capillas. En el Museo Nacional Machado de Castro (famoso escultor portugués del s.XVIII) se visita el criptopórtico romano (lo que queda de la ciudad romana de Aeminium), ya que sobre esa base (el fórum) se construyeron edificios medievales (el Palacio Episcopal) y ahora pueden contemplarse unas instalaciones donde se disfrutan cuadros, esculturas, cerámica y restos arqueológicos. Cerca de la Praça da República está el Jardim da Sereia con una hermosa fuente de azulejos y el Acueducto de San Sebastián, del s.XVI.

En el Restaurante Nacional nos ofrecieron ternera "a bairrada", con un delicioso vino garnacha de Vila Nova de Tazem. La Rua Sofía, con sus colegios y monasterios, constituye un interesante paseo para conocer la arquitectura religiosa de la ciudad. En el Café A Brasileira tienen unos estupendos pasteles de judías y en A Capella (una pequeña iglesia del s.XIV), ofrecen conciertos de fado mientras disfrutas de una copa de espumante (cava).

lunes, 10 de octubre de 2016

Universidad de Coimbra


En el año 1290 se funda la Universidad de Coimbra (Portugal). Los llamados "Estudios Generales" se alternaron entre las dos ciudades más importantes de entonces: Coimbra y Lisboa, hasta que en 1537, Juan III la establece definitivamente en su palacio, en lo alto de la ciudad. Tres joyas destacan en la visita: la Biblioteca Joanina (se comenzó a construir en 1717 por orden de Juan V y tiene tres salas con sus techos decorados con estas temáticas: la figura de la "biblioteca", la figura de la "universidad" y la figura del "conocimiento"), la Capilla de San Miguel (finales del s.XV, con revestimiento de azulejos en su interior) y el Salón de Actos -o Sala de los Capelos- (antigua Sala del Trono, con los retratos de todos los reyes portugueses). El Patio de las Escuelas (foto) fue eregido en el s.X, cuando el Palacio Real era una Alcazaba. Su torre del s.XVIII es la imagen típica del perfil de la ciudad.

La Universidad nos fascinó y, desde allí, visitamos la Catedral Nueva (fundada por los jesuítas en 1598, con un retablo de talla dorada de finales del s.XVII) y después, el Monasterio de Santa Cruz (donde están los sepulcros de Alfonso I y Sancho I, los primeros reyes de Portugal; un cuadro de Grao Vasco sobre la temática del Pentecostés y el encantador Café Santa Cruz, donde probamos los famosos crúzios). En la Praça do Comercio dos iglesias: la de Santiago y la de San Bartolomé. En A Cozinha da Maria degustamos un exquisito bacalao "com natas" acompañado de un vino blanco alentejano Santa Esperança. Dos calles animaban la vida urbana de la ciudad: Ferreira Borges y Visconde da Luz y, a medio camino, el Arco y Torre de Almedina (parte de la antigua muralla medieval).

viernes, 7 de octubre de 2016

Buçaco


El bosque de Buçaco (Portugal), a 547 metros de altitud, es una extensión de multitud de especies árboreas ideado por los carmelitas y cercado por un muro con once puertas de entrada. Sus 105 hectáreas ofrecen una diversidad paisajística digna de disfrutar, descubriendo en el centro el Palacio de Buçaco, un hotel de lujo creado a finales del s.XIX como pabellón de caza del rey Carlos, inspirado en la arquitectura manuelina. Su autor es el italiano Luigi Manini y tiene una galería con arcos muy interesante. Al ser un lugar privado, no se puede visitar (aunque está declarado Bien de Interés). Cerca está el convento de Santa Cruz, fundado en 1628 (fecha en la que el obispo de Coimbra donó a la orden el lugar), en el que sorprende su fachada con incrustaciones de cuarzo blanco y roca negra. En el año 1810 ocurrió aquí una batalla en el marco de la guerra de la independencia contra los franceses, evitando que llegaran a Lisboa. Multitud de pequeñas ermitas aparecen a la vuelta de cualquier sendero del bosque.

La población más cercana al bosque, Luso, nos depararía una sorpresa en el restaurante Pedra de Sal: una exquisita ración de secreto de "porco preto" (cerdo negro) acompañada de un vino tinto marca Messias de la denominación Bairrada. El agua de Luso es buenísima: aquí hay unos baños termales y de aquí sale una de las marcas más conocidas de agua de Portugal.

jueves, 6 de octubre de 2016

Aveiro


Aveiro (Portugal) es la ciudad de los canales, que atraviesan sus calles a la búsqueda del Océano Atlántico. También es la ciudad de los "ovos moles" (huevos blandos), un exquisito dulce hecho con yemas inventado por las monjas. Lo mejor de aquí es el Museo de Aveiro, en el que se incluye el Convento de Jesús, fundado en el s.XV y que, a partir de que ingresara la princesa doña Juana, hija de Alfonso V, cambió la vida del lugar, sobre todo cuando la hicieran santa. La Catedral tiene un cruzeiro gótico-manuelino del s.XV (fuera está la copia y, dentro, el original). Aveiro es lugar de salinas. Hacen visitas guiadas en las que te explican cómo se forma la sal y se observa vegetación autóctona del lugar, como la salicornia. La fachada de la estación con sus azulejos con motivos regionales de 1916, el Mercado do Peixe con sus pescados a la venta, la iglesia de la Misericordia y las casas modernistas de la calle Joao Mendoça, son rincones de la ciudad muy agradables de recorrer. Dos museos nos ayudaron a llevarnos una completa imagen de la ciudad: el Museo Arte Nova y el de la Ciudad de Aveiro.

En el restaurante Salpoente degustamos un exquisito bacalao "a brás" con gambas, acompañado de una copa de vino blanco Vadio (denominación Bairrada). En la pastelería Rossio tomamos con un café un delicioso pastel de Tentúgal

martes, 4 de octubre de 2016

Viseu


En lo más alto de Viseu (Portugal) hay una enorme plaza con la Catedral, el palacio arzobispal y la iglesia de la Misericordia. La foto, tomada desde la catedral (s.XVI, su fachada manierista sustituyó a la antigua manuelina), nos ofrece media iglesia de la Misericordia (segunda mitad s.XVI, con un órgano de madera policromada del XVIII) y medio palacio arzobispal, hoy sede del Museo Grao Vasco, que justamente es lo que más nos gustó. Vasco Fernandes (1475-1542) es uno de los pintores más importantes de la historia de Portugal. Su San Pedro para la catedral de Viseu (hoy en el museo) es uno de sus cuadros más conocidos y,  en otro, con el tema de la Adoración de los Reyes, aparece por primera vez un indio (americano). Este museo fue fundado en 1916 por Francisco de Almeida Moreira, cuya casa donde vivió también se visita para disfrutar de su colección artística. La Praça do Rossio (con sus paneles de azulejos), la bella escalinata del Ayuntamiento, los palacetes de la Rua Direita, la puerta del Soar (entrada en lo poco que queda de la  muralla medieval) o la estatua del guerrero lusitano Viriato (que dicen que era de aquí), son otros rincones con encanto de la ciudad.

Un delicioso bacalao a la parrilla "a lagareiro" puede ir acompañado con una botella de vino con denominación de Dao, en el restaurante Muralha da Sé. Como quiera que todavía estaban celebrando la Feria de San Mateo, nos dimos una vuelta para comprar miel y carne de membrillo y tomarnos un café con un delicioso bolo de Berlim.

lunes, 3 de octubre de 2016

Guarda


Esta maravilla de catedral gótica fue la carta de presentación de nuestro estupendo viaje de 13 días por Portugal. La ciudad de Guarda fue fundada por Sancho I en el año 1199. Él mandó construir la catedral románica de entonces, pero ya no queda nada. Sobre ella se construyó en el s.XIV la que ahora vemos y como quiera que duró su edificación hasta el s.XVI, también se observan influencias manuelinas. Su altar de piedra de Ança fue construído por Joao de Ruao en el XVI y es una joya del renacimiento. En Guarda también se puede pasear por su judería y por las puertas de su muralla, como la de la Estrella o la del Rey. Se mantienen en pie la Torre de los Herreros y la del Homenaje, desde donde se aprecian unas maravillosas vistas de la ciudad. También nos gustaron mucho las iglesias de San Vicente y de la Misericordia, así como el Museo de Guarda (escultura arqueológica, imágenes religiosas y arte contemporáneo). La plaza Luis de Camoes (a las puertas de la catedral) es una espléndida esplanada con solares barrocos con galerías.

En el restaurante Belo Horizonte tenían cabrito lechal guisado acompañado de vino de Beira Interior. Y en Guido´s, su encantadora anfitriona Ludovina nos preparó una riquísima ensalada y nos ofreció una copa de licor de ginjinha (cereza amarga de Óvidos). Guarda es la ciudad más alta de Portugal, su agradable airecillo sano corre por entre las calles medievales de granito.