sábado, 16 de mayo de 2020

Cortesía


No podemos plantearnos el futuro mirando hacia mañana, hacia la semana que viene o hacia el mes que viene. Tenemos que mirar más lejos: mirando hacia el infinito del mar. Es ahí donde se ve la distancia perfecta para el tiempo nuevo que va a llegar. El tiempo nuevo de la vida organizada, vivida en paz y en serenidad. Sin prisas, con calma, con la cadencia de las olas, que se acercan y se alejan.

Tenemos que imaginarnos fuertes y seguros, adaptados a la realidad del respeto y de la cortesía. Un entorno más limpio, más silencioso, más transparente, más controlado. ¿Todos podremos superar este examen? La personalidad de cada cual marcará la facilidad de aclimatarse a las nuevas conductas.

Las relaciones sociales serán más auténticas, porque solo te acercarás a aquellas personas que tú creas que te van a aportar algo y con cuya conversación no tendrás la sensación de perder el tiempo.  Intercambiar unas palabras será un tesoro que solo compartirás con quien decidas. Lo cual va a tener también su punto de estar perdiéndote, a la vez, algo.

viernes, 15 de mayo de 2020

Praderas


Volverá el amor y el contacto físico irrefrenable con cuerpos deseados. Cuando pase todo esto. Volveremos a las verdes praderas y a retozar con quien queramos sin miedo a los alientos, al sudor o al olor corporal. Porque será maravilloso, de nuevo, tener gente estupenda al lado, muy al lado.

Pero ahora las autoridades sanitarias dicen que no, que ahora no. Que las cuatro paredes de la casa tienen que ser el límite concreto de nuestra imaginación y de nuestros deseos. Así que no queda más que seguir soñando con los campos y los árboles, con las colinas y los cielos amplios.

En estos momentos de reflexión y de silencio, la mente puede volar hacia cualquier paraíso imaginable.

jueves, 14 de mayo de 2020

Rabia


La Tierra está enfadada, por eso escupe rabia. Puede ser sugerente, espectacular, a la manera de un géiser de agua caliente que busca hueco entre las rocas. Puede ser un terremoto, una inundación, una sequía (entonces la cosa es más triste). O puede ser la manera de relacionarse los seres humanos, que es la nueva catástrofe que ahora mismo estamos viviendo.

Nos han cortado la libertad, la cercanía y la alegría de vivir. Estamos asustados y perdemos la orientación de los movimientos diarios. Hay un poco de miedo en el andar por la calle, aunque no lo parezca (lo disimulamos no mirándonos a los ojos). Pero tenemos que permanecer serenos, sin perder la calma, intentando entender qué significa todo esto. No lo acabamos de comprender, pero algún día haremos una gran reflexión.

No hay nada más deprimente que dejar pasar los días sin que pase algo interesante. Por eso la labor callada, íntima y personal tiene que ser esa: transformar la rabia en felicidad. Descubrir algo nuevo: una película, un libro, una conversación, un cuadro, una caminata, un plato de comida, un recuerdo, las fotos de un viaje, una ventana enfrente de otra ventana, cosas así. El mundo es un lugar maravilloso: hay agua que va hacia arriba.

miércoles, 13 de mayo de 2020

Nieve


Una montaña con nieve, yo lo que quiero ser es una montaña y que me caiga mucha nieve encima y que me refresque, y que me limpie la piel y me calme los pensamientos nerviosos.

Hubo un tiempo feliz en que nevaba normalmente en el invierno y los ciclos climáticos eran previsibles. Ahora el tiempo se ha vuelto loco. No solo llueve poco y mal sino que, además, los calores son agobiantes y los fríos son intensos. Hemos trastornado el medio ambiente. En venganza, el medio ambiente nos ha trastornado a nosotros. Enviándonos enfermedades nuevas. De muy difícil curación. Y trastocando muchos planes de futuro.

Es mi sueño: ya no ser la montaña (que lo veo difícil), más bien solo contemplar la montaña y que me transmita toda la paz y la serenidad del mundo.

martes, 12 de mayo de 2020

Perderme


Dos meses ya sin cines, sin teatros, sin bares, sin restaurantes, sin museos, sin viajes a pueblos, sin abrazar a seres queridos. De no tener vida social. Estamos aprendiendo a llevar la existencia de otra manera: vivimos en la digitalización y eso nos ha permitido disfrutar de películas de otra manera, de revivir programas antiguos de televisión, de curiosear por los datos del amplio universo. La cultura es un concepto subjetivo. De hacer en casa los aperitivos y las ricas comidas y la gimnasia y los whatsapp de mini conversaciones con mucha gente. De recuperar libros arrinconados en las estanterías. Con ganas o con desgana hemos hecho todo eso, para matar el tiempo o para aprovechar el tiempo.

Y también, en algunos casos, ir a trabajar algunos días (no hay nada más triste que un pasillo de metro estos días). Los andares de la gente hablan de vida y de muerte al mismo tiempo: en algún lugar, me necesitan. Voy sin ganas, pero qué suerte tener un lugar en el mundo.

La vida en una gran ciudad estos días es dolorosa, porque lo mejor está cerrado y lo que pudiera estar abierto (el campo) no existe. Esta trampa mortal de urbe sin hierba llega a resultar ahora asfixiante. Quiero abrazar el tronco de un árbol, sumergirme en un lago, que me acaricien las plantas mis piernas desnudas, que me resulte un placer el frío de la nieve sobre la cara. Andar hacia la montaña, y perderme.

lunes, 11 de mayo de 2020

Horizonte


Nos espera un horizonte espléndido. Hay que mirar hacia el futuro. Allá por donde pronto asomará el sol. La vida es lo que tenemos y hemos de aprovechar las herramientas que nos pillan a mano: ilusiones, alegría, entusiasmo, optimismo, nostalgia, humor y sentimientos. Así tendremos que construir nuestro nuevo tiempo. Un lago, un bosque, unas montañas y un cielo. No hay nada más. El camino que cada uno se quiera construir. Las olas vienen y las olas van. Los años que pasan. Infancia, juventud y madurez. No hay nada más. Si acaso, una brisa suave que hace que se respire mejor.

sábado, 9 de mayo de 2020

Saltar


Volverán el cielo azul, el sol de pleno y las cascadas de agua. Volverá el vuelo de la cigüeña (y el de las oscuras golondrinas), la gracia de una rosa enredada en su follaje y el sonido de los grillos al atardecer. Y los mosquitos que no te dejan en paz. Con un poco de paciencia, todo volverá. Ensimismados como estamos en nuestro propio yo, posiblemente costará un poco el retomar los comportamientos sociales (aunque entonces se valorará más con quién y de qué hablar).

Y cada uno sacará su conclusión de todo esto a su manera. Porque como esperemos a que sean los medios de comunicación los que nos expliquen algo, lo tenemos crudo. Posiblemente se tratará más bien de una reflexión individual (la vida y la muerte), más que una interpretación económica y política (los ricos y los pobres) que en nada variará. La alegría y la tristeza siempre han sido valores subjetivos de saber estar ante los demás, y eso nadie lo puede modificar.

Tendremos que saltar, como la cascada, desde lo alto hasta lo profundo. El tiempo y la gravedad nos empujará a ello.