jueves, 13 de julio de 2023

La lavandera


Junto al Soto Playa se ha colocado recientemente en Soria la escultura de una lavandera y un perro, obras del escultor soriano Ricardo González Gil. Era en esta zona donde tradicionalmente se reunían estas mujeres a realizar un trabajo duro, a menudo sometido a las fuerzas climatológicas, al lado del río Duero. Fue en 1906 cuando se hizo realidad un lavadero cubierto, unido a la Casa de Máquinas, la elevadora del llamado Molino del Medio (bombas hidráulicas que elevaban el agua del río hasta los depósitos de agua del Castillo), actual Museo del Agua. Este molino harinero era uno de los más grandes de la ciudad.

Lavar la ropa fue antaño una profesión y un arte. El paso de lavar en la orilla del río (con una losa más o menos inclinada o una tabla de madera ondulada) a hacerlo en un lavadero cubierto donde el cuerpo mantenía una posición más cómoda fue toda una revolución. Ir al lavadero y mantener conversación con otras mujeres era un acto social y una manera de enterarse de noticias y cotilleos del entorno. 

sábado, 1 de julio de 2023

Muros de mampostería


En el llamado Cerro del Castillo de Soria debió haber desde tiempos antiguos zonas de población. ¿Castro celtíbero?, ¿Asentamiento de dorios, de suevos? Parece ser que durante la dominación árabe, ya existía aquí una atalaya. En el siglo X, la figura de Fernán González, Conde de Castilla, adquiere protagonismo en sus acciones de la llamada Reconquista. A él, o a esa época de refuerzos defensivos, se le atribuye la construcción del castillo. Sin embargo, Soria no pertenecería al reino cristiano hasta el 1119 y las estrategias del rey aragonés Alfonso I, que se encargó de repoblar la ciudad. Era un edificio trapezoidal con cuatro pequeñas torres en las esquinas. A la entrada, una torre mayor y, al fondo, la torre del Homenaje (que son los únicos restos que se conservan). Era rectangular, con muros de mampostería de tres metros de espesor y dos pisos separados por bóvedas de ladrillo. Durante la guerra contra los franceses, en el año 1812, el castillo y la muralla que lo protegía fueron ordenados destruir. 

En época árabe (868) existe una referencia sobre este lugar ya que debió ser aquí donde se refugió Sulayman Ibn Abdus cuando se enfrentó al poder del Califato de Córdoba. Excavaciones actuales realizadas por el Ayuntamiento en las inmediaciones del castillo (Programa arqueológico Soria Oculta) han permitido sacar a la luz lo que se supone que fue la judería de la ciudad, aunque estos trabajos todavía están en fases de inicio.

jueves, 22 de junio de 2023

Casa de la Tierra


La Casa de la Tierra es un edificio del s.XVI (con posteriores reformas) que servía de lugar de reunión a los responsables de una de las instituciones más antiguas que tiene la ciudad de Soria. Ya en el s.XI había una organización (Comunidad de Villa y Tierra de Soria) que ordenaba los territorios de población, al modo de distritos rurales, que desembocaría a lo largo de la historia en la creación en 1898 de la Mancomunidad de los 150 Pueblos de la Tierra de Soria, una entidad cuyos estatutos rigen actualmente desde 1984. Aquí se celebraban históricamente las asambleas de la comunidad campesina, cuyo patrimonio, además del propio edificio, cuenta con 30.000 hectáreas en las que hay bosques, montes y dehesas que producen madera y zonas de pasto para el ganado y con dinámica actividad de caza y pesca. La Comunidad de la Tierra, junto con el Común y los Linajes, tenían representantes en los poderes locales. 

Estos pueblos y recursos naturales se dividen en cinco comarcas cercanas a la capital: Almarza, Frentes, Gómara, Lubia y Pinares. 

martes, 20 de junio de 2023

Canciones sanjuaneras


Jesús Hernández de la Iglesia (1906-1995) y Francisco García Muñoz (1908-1996) fueron los autores de las canciones sanjuaneras que suenan en las fiestas de Soria. Ambos tienen desde 1989 un monumento que los recuerda en la Dehesa, realizado por Agustín Ruiz Ruiz y por suscripción popular.

Jesús Hernández fue inspector de trabajo y, amante de la escritura, presentó en 1934 la canción Viva el jurao, cuya letra creó. Francisco García fue músico y director de la Banda Municipal de Soria desde 1932 hasta su jubilación y fue el autor de la música de esa pieza. Año tras año, los dos amigos fueron presentando (en el Árbol de la Música) una nueva creación, hasta 1989, el año de Que son cinco días. Fueron los autores de aproximadamente 32 canciones. 

"¡Verbenas!, ¡verbenas las de San Juan!. Con vuestro hechizo y al conjuro de las danzas, sois propicias para amar, sois la cita y el lugar de promesas y esperanzas..." (1954)

viernes, 9 de junio de 2023

Nobles, cuadrillas y pueblos


Desde el Paseo del  Mirón se observa el collado en el que se abriga la ciudad de Soria. Al fondo, a lo lejos, el cerro del Castillo, donde se encuentra el Parador Antonio Machado. Más al fondo, la Sierra de Santa Ana. 40.081 almas viven aquí a día de hoy (más o menos). Fue el rey aragonés Alfonso I el Batallador quien se encargó de reconquistar y repoblar esta ciudad allá por 1119. Pero, ¿qué hubo aquí antes?. Posiblemente un castro celta, tal vez una atalaya musulmana. Y San Saturio, qué según la leyenda, era un noble visigodo del s.VI que lo dejó todo para irse a rezar a una cueva al lado del Duero.

El Batallador le concedió a la población el Fuero Breve (para fomentar la llegada de habitantes), Alfonso VIII el Fuero Extenso y Alfonso X el Fuero Real. Todos estos privilegios permitieron en la Edad Media el desarrollo de una forma de gobierno muy original basada en tres instituciones: los Linajes (nobles), el Común (estado llano dividido en cuadrillas) y la Comunidad de la Tierra (que defendían los intereses de los pueblos). A su vez, estos organismos tenían representación en el ayuntamiento. 

jueves, 8 de junio de 2023

Concha de Marco


Concha de Marco (Soria, 1916- Madrid, 1989) fue ensayista, narradora, traductora y poeta. Nació en la Plaza de Herradores. Vivió en Figueres y en Madrid, donde estudió  la carrera de Ciencias Naturales, aunque no le entusiasmó lo que aprendió. En 1935 conocería en Soria a Juan Antonio Gaya Nuño y se hicieron novios. En plena guerra civil la pareja se casa y Concha trabaja ayudando a cuidar niños cuyos padres habían desaparecido. Gaya estuvo en la cárcel por sus ideas políticas y de Marco, marginada socialmente, tuvo que sobrevivir dando clases particulares y como maestra suplente en un pueblo de Badajoz. Finalizada la guerra, colaboró con su marido en proyectos culturales. En 1974 publica su libro de poemas Una noche de invierno. El tiempo y la interiorización de una personalidad angustiada y tierna a la vez (con la ayuda de la fantasía), permiten a Concha elegir un tono de voz en el que la vida se iguala al pensamiento. 

"Mi alma

no es un paisaje exquisito

con músicas al modo menor

ni amor vencedor,

ni vida oportuna,

oh Verlaine,

es un muro cerrado,

es una vieja puerta

con grises velos

de telarañas

que alguien

nutre de clavos por de fuera..."

(Fragmento de Son las ocho menos cuarto)

Además de siete poemarios, publicó ensayos como "La mujer española en el romanticismo" y tradujo estudios sobre Picasso, Gauguin y arte medieval e islámico. A la vez que un cierto ostracismo social por sus ideas, también tuvo que luchar con su salud. Durante toda su vida reivindicó que las mujeres habían quedado fuera de la historia de la literatura. Ya viuda, se dedicó a que el legado de Gaya Nuño (historiador y crítico de arte) no cayera en el olvido. En 2018 se publica La patria de otros, Memorias de una mujer libre, una autobiografía en la que, de alguna manera, es a ella a quien le llega el turno de reconocerla como una de las creadoras españolas más interesantes de su época.


lunes, 15 de mayo de 2023

El jardín de la azotea


El mundo naïf es así: en las azoteas de los edificios la gente pone un jardín. Es el espíritu de los pintores que retratan a unos personajes que, sea primavera o puro invierno, siempre los vemos haciendo actividades lúdicas que les permite llevar una vida feliz. Charlotte Lachapelle (Francia) es una de las 42 propuestas de la muestra Arte Naïf Europeo que puede visitarse hasta el próximo 6 de junio en la Galería Éboli de Madrid. 

Una idílica terraza de París, donde no solo se cultivan extraordinarias verduras para disfrute de niños y mayores sino que, además, se tiene una vista espectacular de la Torre Eiffel (¿quién no ha soñado alguna vez con una perspectiva así?) y, como complemento, un valle nevado donde hay trineos conducidos por caballos que no tienen ningún problema en recorrer los caminos entre las casas. Ambos, con un impecable cielo azul, por supuesto. Mundos soñados, mundos posibles.