jueves, 1 de septiembre de 2011

Wamba




Y a mitad de camino entre las dos Medinas, nos desviamos hasta Wamba. Un pequeño pueblo que tiene uno de los templos más antiguos de la provincia de Valladolid (s.X-XII) aunque su origen visigótico-mozárabe nos remitiría hasta el s.VII, como se puede comprobar en los arcos de herradura -en la cabecera-y en las pinturas murales. La iglesia de Santa María es, también, románica por su portada en arquivoltas y su tímpano. Fue un antiguo monasterio visigodo, luego en la Edad Media tuvo un importante claustro en el que hay restos de sepulcros y también, en una pequeña capilla un osario con calaveras que es un escaparate de la muerte verdaderamente impactante.



Aquí murió el rey godo Recesvinto en el año 672 y aquí fue nombrado como sucesor Wamba (en contra de su voluntad), de ahí el nombre de la localidad desde entonces, ya que en aquellos tiempos se llamaba Gérticos. El rey Wamba fue coronado en Toledo y fue el último monarca visigodo que tuvo poder y prestigio. Convocó un Concilio en el que se ponía freno a los abusos y privilegios de los eclesiásticos. Y fue en una conjura del arzobispo de Toledo cuando le engañaron y le obligaron a renunciar al trono. Después de estar enterrados en una iglesia de Toledo y profanadas sus tumbas por las tropas francesas de la guerra de la Independencia, los restos de Recesvinto y Wamba se encuentran ahora en la Catedral de Toledo.



En Santa María fue sepultada la reina Urraca de Portugal, esposa de Fernando II de León, ya que había ingresado en el montasterio como freira en la orden de San Juan de Jerusalén una vez que fue declarado nulo su matrimonio.





Los visigodos gobernaron en España entre los siglos V y VIII. Wamba es la única localidad española que tiene la letra w en su escritura. Es palabra germánica, como el origen de guerra (werra) o guardia (wardja).


miércoles, 31 de agosto de 2011

Medina de Rioseco



Localidad vallisoletana de 5.000 habitantes, es la ciudad de los almirantes, ya que en 1405 Alonso Enriquez es nombrado por el rey Enrique III primer Almirante Mayor de Castilla. En la iglesia de Santa María se puede contemplar la espectacular capilla de los Benavente, del s.XVI (tiene yesería de los hermanos Corral, retablo de Juan de Juni y rejería de Francisco de Villalpando). Del tramo medieval de la ciudad se conservan tres puertas: la de Ajújar, la de Zamora y la de San Sebastián. En el restaurante Pasos se puede degustar una maravillosa carrillera de ternera al vino tinto que está para chuparse los dedos -o para mojar la salsa con el estupendo pan candeal que te ofrecen-. En La Flor de Castilla se puede comprar una rosca de pan de anís con forma de corona de espinas. La iglesia de Santiago el Mayor es la sede de una exposición de Las Edades del Hombre: la madera policromada de Llanto sobre Cristo muerto de Juan de Valmaseda (1524) y el bronce de la Sagrada Cena de Venancio Blanco (2001) serían dos ejemplos de las piezas que allí se muestran. Pero la auténtica estrella es el propio retablo de la iglesia, con tallas de Tomás de Sierra. En Medina de Rioseco hay unas tapas en los bares deliciosas: en Crisol te ponen champiñones rellenos de jamón y en Vittoria Colonna unas fajitas rellenas de pollo, manzana, piñones de Pedrajas, pepinillo y huevo. Además hay un museo de la Semana Santa, ya que las procesiones de Medina de Rioseco son famosas. La calle conocida como La Rua, con sus columnas y soportales, es un viaje a la Castilla más auténtica.


Se puede contemplar la dársena del Canal de Castilla, obra de ingeniería que unía Alar del Rey (Palencia) con Valladolid y que, a mediados del s.XIX abriría un nuevo ramal hacia Medina de Rioseco, lo que le permitió el transporte de mercancías y comunicaciones.

martes, 30 de agosto de 2011

Medina del Campo






Importante mercado medieval, fue allí donde nació la letra de cambio y el concepto "bancarrota" aplicado a la economía. Hoy cuenta con 21.000 habitantes y es una interesante ciudad situada en medio de la provincia de Valladolid que cuenta con la impresionante Colegiata de San Antolín (obra de Gil de Hontañón, s.XVI) y el interesante Castillo de La Mota (s.XIV-XV) donde hay un escudo de los Reyes Católicos sin la granada y que fue cárcel de estado y sede de la sección femenina en el franquismo (su construcción arranca de la época de Juan II de Castilla y su hijo Enrique IV). En Medina se puede comer un estupendo lechazo asado en el Restaurante Continental y comprarse unas cocadas en El Horno o unas pastas de piñones en Cipriano Martín (las dos pastelerías en la calle Padilla). En el Museo de las Ferias te enseñan la historia de la ciudad centrada en el alcance internacional de las que allí se celebraban durante los siglos XV y XVI (hay pesas, balanzas y cajas de cambista). Todos los domingos del año los comercios están abiertos. En la Iglesia de Santiago el Real se puede contemplar la estupenda exposición de arte religioso de la edición de 2011 de Las Edades del Hombre, donde se pueden admirar desde un Cristo crucificado de Gregorio Fernández del s.XVII hasta una enorme corona de espinas de hierro (en realidad, arados) de José Luis Alonso Coomonte de 1999. En Medina del Campo te puedes tomar un rueda con una deliciosa tapa por 2,20 euros. También son interesantes el Balneario de Salinas (hotel de 1891), a las afueras, y las Reales Carnicerías (mercado del s.XVI).



En Medina del Campo han vivido vacceos (tribu prerromana), visigodos y fue donde Isabel la Católica murió en el año 1504.

jueves, 25 de agosto de 2011

Numancia



En el año 133 a.C. los habitantes del pueblo celtíbero de Numancia prefirieron suicidarse antes que entregarse como esclavos a Roma. Durantes meses, habian estado rodeados por las tropas de Escipión (que prefirió la táctica del bloqueo antes que el ataque) en un círculo formado por siete campamentos donde se construyeron murallas con estacas para cerrar el paso al exterior. Desde entonces, Numancia es el símbolo de la resistencia y de la actitud de no inclinarse ante los deseos del poderoso.


En 1853 el ingeniero y arqueólogo Eduardo Saavedra realiza una serie de excavaciones que permiten situar el emplazamiento de la mítica Numancia en un cerro cercano a la localidad soriana de Garray. En 1905 el alemán Adolf Schulten realizó una campaña y contribuyó a sacar a la luz muchas incógnitas.


Lo que se visita actualmente es: reconstrucción de tramos de muralla, señalización del muro del cerco de Escipión mediante unos postes blancos que se observan a lo lejos, restos de un caldarium de unos baños romanos, restos de un desagüe, aljibe circular con canalillo, aljibe rectangular con escalera, reconstruccción de una casa de época romana, reconstrucción de una casa celtibérica, restos de trazado urbano del barrio sur, casa con patio porticado y restos de molinos de mano para trabajar el grano. También hay un monumento conmemorativo en honor de los héroes inaugurado por Alfonso XIII en 1905 (un pedestal cuadrado de piedra y un obelisco con los nombres de los jefes numantinos: Ambon, Leucon, Litennon, Megara y Retógenes).



Así pues, Numancia son dos ciudades superpuestas: una de época celtibérica y otra de época romana acomodada a la estructura de la anterior.

martes, 23 de agosto de 2011

Vinos el 11



En La Latina, en la calle Calatrava, 11 se encuentra Vinos el 11 (Casa Dani), toda una institución en los bares legendarios de Madrid. Sus origenes se remontan hasta 1875 cuando se abre allí una botica y es con el comienzo del siglo XX cuando se convierte en bodega. En 1982 Dani se hace dueño del negocio (habiendo trabajado en él toda la vida) y desde hace unos 5 años es su hijo, que se llama Dani también, quien lo lleva con la misma alegría e ilusión que su padre. La lámpara de gas, la saturadora de seltz, la máquina registradora, la barra tallada en madera de nogal, el mostrador de zinc donde se tienen en agua los vasos... nos hablan de un tiempo donde ir a la taberna era una actividad en sí misma.

Por lo visto, Dani padre era uno de los últimos medidores que quedaban en Madrid: de una tacada te enjuagaba ocho vasos y repartía de la frasca hasta el borde la capacidad de cada uno sin derramar una sola gota.

Lomo, chorizo, jamón, salchichón, chicharrones, cecina, queso, bonito, ensalada, ensalada de bonito, ventresca, anchoas de Salazón, berberechos y mejillones. Esa es toda la carta de Vinos el 11. Y vino de Valdepeñas.

Así pues, el local ya puede presumir de ser una tasca centenaria, un lugar humilde y mágico al mismo tiempo, donde destaca ese pequeño comedor interior alargado donde parece que te metes en el vagón de un tren de lujo.

Es una delicia ver y escuchar a Dani hijo generar música con dos vasos golpeados sobre el agua del mostrador.

lunes, 22 de agosto de 2011

La Puszta







La Puszta (llanura) es el corazón de Hungría. La gran estepa del interior del país es, desde 1999, patrimonio de la humanidad (Parque Nacional de Hortobágy-La Puszta). Son tierras planas donde se siente además del entorno de los campos y los animales un auténtico estado de ánimo. En ese sentido la puszta es también el vacío, la desolación, la amplitud de un paisaje que se pierde en el infinito y que no acaba. Hay ovejas con cuernos, cerdos peludos, caballos y búfalos. También hay pozos de agua con la característica pértiga señalando el lugar de donde sale. En algún lugar próximo a Keckskemét, cerca de la ciudad de Kerekegyháza, se halla un complejo turístico denominado Varga Tanya donde vivimos la experiencia de pasar una jornada en una granja. Nos reciben con una copita de pálinka y un bollito de pan. Allí, acompañados de unos músicos zíngaros que nos amenizaban la comida, probamos la sopa gulash (guiso de ternera con pimentón y patatas), pollo relleno y pinchos de cerdo y un postre de queso. Nos montaron en un carro guiado por caballos y nos llevaron a dar una vuelta por una casa con animales domésticos (una niña nos ofrecía rodajas de chorizo y nos pudimos asomar al interior de las habitaciones). Luego nos ofrecieron un espectáculo de caballos en los que comprobamos el manejo de los vaqueros húngaros llamados csikós que llegaban a guiar ¡8 caballos a la vez!. También sacaron a relucir unos maravillos caballos nonios, que es la raza autóctona.



Gyula Illés escribió en 1936 Gente de la pusztas: "La gente de las pusztas, lo sé por experiencia, es servil, sumisa. No lo es de forma calculada y consciente; por la expresión y también por el hecho de que levanta la cabeza incluso cuando grita un pájaro, se le nota que lo es desde siempre, por la sangre, por una experiencia milenaria..." Es un libro que habla sobre las costumbres domésticas y el caracter de los campesinos húngaros.



La Puszta es el retrato de la profunda Europa: las praderas de rebaños de vacas se van transformando en campos de cultivo donde crece el maíz, el trigo o los girasoles gracias también a sistemas de riego adecuados para las plantas. Y así, de los campos desolados por guerras y batallas, surge un nuevo paisaje rico y productivo, una despensa de comida, arte y poesía.



Y ENTRE TANTAS DESVENTURAS

DESPUÉS DE TANTAS DISCORDIAS

AUNQUE ESCASEADA PERO NO ROTA

VIVE LA NACION EN ESTA PATRIA...



AÚN HA DE VENIR Y VENDRÁ

UNA ERA MEJOR, DESPUÉS DE LA CUAL

UNA PLEGARIA FERVIENTE ESTARÁ

DE MILES EN LA BOCA...



Mihály Vörosmarty, 1836, Llamamiento

jueves, 18 de agosto de 2011

Pécs




Con una población cercana a los 160.000 habitantes, Pécs tiene una mezquita otomana construída en 1571 (ahora iglesia cristiana) y un mihrab de 28 metros de altura. Además allí están una serie de iglesias paleocristianas que cuentan con unos enterramientos del año 390 a.C. y que son un grupo de capillas subterráneas con decoraciones en las paredes. En Pécs está la cerámica Zsolnay, que se caracteriza por su color verdoso metalizado, y un museo dedicado a estas piezas. Aunque hay una que tiene vida propia: una fuente con cuatro cabezas de toro en plena calle construída en 1953. En lo que antes fue una iglesia románica, sustituída luego por una barroca (destruída por los mogoles) y luego una gótica, admiramos ahora una obra de 1891 con cuatro torres en las esquinas: es la catedral de San Pedro. También hay una sinagoga de 1860 y un restaurante que se llama Aranykacsa donde te sirven un estupendo plato de pechuga de pato con verduras. El día que llegamos a Pécs había una animada feria de vinos y nos tomamos uno rosado delicioso que venía de Villánykövesd, muy cerca de allí. También hay una muralla que rodea la ciudad y hoteles art decó. Hay palacetes neorrenacentistas y un ayuntamiento de 1710 pintado de amarillo. En Pécs probamos los toltott páprika, que son unos pimientos rellenos de carne que estan buenísimos.




Uno de los recuerdos más curiosos que nos trajimos de Pécs fue cuando dando una vuelta por las calles que tienen las casas pegadas a la muralla, un vecino nos invitó a entrar a la suya y meternos en una especie de bodega subterránea que tenía en el patio (¡de la época de los turcos!). Ese gesto tan simple nos definió lo que era la hospitalidad de los húngaros.