miércoles, 21 de marzo de 2012

Arévalo



Para ver edificios mudéjares en Castilla, tienes que ir a Arévalo (a 50 km. de Ávila). Lugar donde convocó Cortes el rey Enrique IV, vivió la niña Isabel la Católica y asentó corte su hermano, el fallido monarca infante Alfonso. Aquí también se firmó el tratado de Tordesillas (el 7 de junio de 1494, por el que España y Portugal se reparten el nuevo mundo). Tres hermosas plazas son el centro neurálgico de la villa: la del Arrabal (donde se encuentra la iglesia de Santo Domingo de Silos, cabecera mudéjar s.XII, fachada s.XVI, en su interior está la Virgen de las Angustias), la del Real (a la que se accede por el Arco de Alcocer y donde está el ayuntamiento) y la de la Villa (con la iglesia de Santa María del s.XII, la de San Martín -del mismo siglo, con sus dos torres, la de los Ajedreces y la Nueva- y las 31 columnas de piedra y 25 de madera que enmarcan los soportales de una de las más hermosas plazas castellanas que te puedes encontrar). En Arévalo hay un castillo, las partes más antiguas de lo que se ve data del s.XIV y tiene una imponente Torre del Homenaje. Ha sido cárcel, silo y, ahora, museo de cereales. Un agradable paseo desde el castillo rodeando la villa te lleva hasta el puente de Medina (s.XIV) que atraviesa el río Arevalillo, y por donde se entraba a la población atravesando el arco de Medina (s.XVIII). Para comer bien en Arévalo hay que ir al Restaurante Siboney (Figones, 4), donde te sirven un delicioso cochinillo asado y en los postres leche frita, en un curioso ambiente de antigüedades como proclama la fachada de ambiente colonial en la que está situado.

martes, 20 de marzo de 2012

El Cisne Azul



Hace 40 años Julián Pulido montó un bar en Gravina, 19 (entonces una carbonería) que ha pasado por distintas envolturas. Ha sido bar de copas, marisquería y hamburguesería. Hasta que se le ocurrió especializarse en setas y entonces se dio cuenta que había dado en el clavo. Media docena de mesas y un fondo de pared azul constituyen el marco apretado en el que, en pleno corazón de Chueca, todas las fantasías de la gente de campo se hacen realidad. Boletos edulis (con yema, con zamburiñas, con foie, con queso de cabra), níscalos, trompeta de los muertos, marzuelos, senderuelas y colmenillas, se suceden en la carta según la época del año en la que nos encontremos. El secreto de las setas, según Julián, es "saberle sacar la humedad" y luego un poco de aceite y sal. También tienen cosas tan raras como flores de calabacín y tortilla de collejas. Quesos manchegos, cecina de León y jamón de Jabugo. Solomillos de ternera. Para que haya una buena temporada de setas es fundamental que haya muchas tormentas en julio y agosto. El Cisne Azul tiene "las mejores setas todo el año" y si encuentras mesa libre es un verdadero milagro.

jueves, 15 de marzo de 2012

Árboles como algodones



Paisaje con figuras. Que pasean, que caminan elegantemente vestidas, disfrutando del aire, de los árboles, de la tierra que pisan. Disfrutando también de ellos mismos, de la compañía. Desde la Toscana italiana nos llegan las obras de Cesare Novi, con esa minuciosidad en la elaboración del detalle de los árboles, como si cada hoja, cada rama tuviera derecho a expresarse con la belleza y el equilibrio de un ser vivo protagonista. En los cuadros de Novi, los árboles tienen más protagonismo que las casas, en una intención radical de mimar más la naturaleza que la arquitectura. Tal es la mirada amable hacia los árboles que se diría que son de textura suave, aterciopeleda, como de algodón. Los colores intensos, limpios y puros de la vegetación envuelven y arrinconan las líneas rectas de las casas. Novi (Massalombarda, 1938) es el pintor de los bosques, de los jardines, de las riberas de los ríos y de los caminos donde pululan personajes que más que andar, pasean. Que saben disfrutar del arte del paseo.

"Foto ricordo di una passeggiata" (en la foto, un detalle) puede disfrutarse en la Galería Éboli de Madrid con otros cuadros naïf. Expresión que viene de la palabra francesa naïf, ingenuo. Cuadros espontáneos, sin preocuparse de la sofisticación técnica y con un acusado contraste en los colores.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Tapas, pulgas y pinchos



Cuando los personajes de un cuadro se confunden con los personajes dibujados en el fondo de ese cuadro es el momento perfecto para darle título a un sueño. La gente que pasea sus gozos y sus fantasías por los adoquines de la calle encuentra su reflejo perfecto en los azulejos de las paredes que surge sorpresivamente como el gran espejo del que emana lo mejor y lo peor de lo que somos. Deseo y soledad, arte y desasosiego, alegría y melancolía. Todo junto, todo a la vez a las puertas de un bar. La línea que separa el vino y el frío, la música y el silencio, la algarabía y la rutina. Quien no haya entrado nunca a un bar en busca de una respuesta, no sabe lo que se pierde en la inmensidad de la aventura de la vida. Y es lo que encuentras en los cuadros de Tito: pequeñas preguntas sin importancia. ¿Es más auténtico el beso de la calle o el beso del dibujo?. ¿El hombre guía al perro o el perro guía al hombre?. ¿Da más miedo el marinero contento o el guardia civil de cartón?. ¿Produce más respeto la virgen del cuadro o la folklórica desnuda?. ¿No hay otro cuadro por crear en lo que ocurre en los balcones de arriba?. Picardía, frescura, alegría, inquietud, misterio, humor y sorpresa.



"España Cañí, Madrid", de Tito Lucaveche (desde Marbella para el mundo), y otras historias de la cotidianidad se presentan en la IX Muestra de Arte Naïf Europeo de la Galería Éboli.

martes, 13 de marzo de 2012

El cisne saluda



Los personajes de los cuadros de Bruno Epple tienen la frescura y la poesía que se necesitan en unos ambientes cálidos, relajados y serenos. Como si de una explosión de realismo mágico se tratara, los protagonistas de sus cuadros tienen una existencia feliz y despreocupada. Epple (Hegau/Bodensee, Alemania) es una de las refencias actuales más interesantes del arte naïf, movimiento surgido en Francia a comienzos del siglo XX y cuyo representante más trascendente fue Henri Rousseau. En los cuadros de Bruno Epple se brinda por la vida, por los gestos amables y tiernos, por el disfrute de la naturaleza y el aire puro.



"Vista desde la orilla" (en la foto, detalle) y más de 140 cuadros naïf pueden disfrutarse en las antiguas caballerizas de la Casa de los Guzmanes, palacio donde vivió el Conde Duque de Olivares, D. Gaspar de Guzmán y Pimentel, y situado en la Plaza de Ramales, s/n, de Madrid.

lunes, 12 de marzo de 2012

Llueven luciérnagas



El arte naïf se caracteriza por utilizar la ingenuidad, la inociencia, la pureza feliz de la existencia como temas sobre los que se apoya un mundo entre real e imaginado en el que los personajes habitan unos escenarios limpios, coloridos y equilibrados. Ya sean parques, calles, bosques o inmensas praderas, todo remite a una vida amable y ausente de toda moral o lógica. De repente las vacas vuelan o los árboles son azules. Como en los sueños: en el paisaje aparecen niños en triciclo en bosques nocturnos invadidos por una lluvia de luciérnagas, o de perlas, o de estrellas, o de algo que no importa lo que sea, sino más bien lo que sugiere. Son los espíritus de la noche, que hay que ir a buscarlos al lugar más extraño de nuestra fantasía.



"Préstame tu luz", de la pintora (de El Ferrol) Victoria Ruiz de Cortázar, y cuadros de otros 70 pintores se exponen hasta el 18 de mayo en la Galería Éboli (Plaza de Ramales, s/n, Madrid) en la IX Muestra de Arte Naïf Europeo.

miércoles, 7 de marzo de 2012

El Casar


Localidad de la provincia de Guadalajara situada a 38 km. de Madrid, El Casar fue fundado en el año 1085 durante la repoblación de la Reconquista. En su Plaza Mayor encontramos la iglesia de la Asunción, del s.XVI, con sus muros de ladrillo y piedra y su cimentación de arcilla y sillarejo. De su exterior destaca la esbelta torre y su atrio porticado. De su interior llama la atención su coro alto mudéjar de madera trabajada al otro lado del altar mayor, desde donde se observan las tres naves separadas por arcos de medio punto apoyados en columnas toscanas. Enmarcando el altar hay en sus paredes laterales una azulejería en relieve muy interesante. También podemos observar la capilla de la Virgen de la Antigua, la patrona del pueblo. Justo al salir de la iglesia, hay una tahona donde venden unos exquisitos almendrados. Nuestro recorrido se alargó con vermús en el bar Cleta (la barra llena de tapas para poder elegir, además de una exquisita ración de paella) y en el bar Mi Cortijo (nos pusieron pan y tortilla de patatas). El Casar tiene un silo, una plaza de toros y un calvario (a la manera de una ermita de ladrillo abierta y sin techo). Su ayuntamiento es un edificio del s.XVII, al otro lado de la Plaza, constituyendo un conjunto de edificios y casonas muy singular.