miércoles, 23 de mayo de 2012

Baños Rudas


Los Baños Rudas de Budapest son unas aguas termales de origen turco que datan del siglo XVI, que se conservan en buen estado y que pueden visitarse y disfrutarse en horarios de hombres, mujeres y mixto. Es un manantial que se halla entre el monte Gellért y el río Danubio, inaugurado en el año 1550 y ampliado en 1556 por el pachá otomano Mustafá Sokoli. En el año 1896 se modernizan y se añade una piscina clásica y una sauna. La parte estrella de los Baños es una piscina octogonal central de mármol rojo bajo una cúpula turca de 10 metros de diámetro sostenida por 8 pilares y que tiene entradas de luz solar por filtros circulares de colores, a la que rodean otras 4 piscinas laterales de diferentes temperaturas (de muy fría a muy caliente). No se usa bañador, te dan una tela ligera como única vestimenta. Tienen una ducha muy curiosa a base de cubos de madera con agua fría. Tradicionalmente era un lugar al que solo podían acudir hombres, pero desde mediados del s.XX ya pueden entrar mujeres. La experiencia de unos baños termales en Budapest es uno de los mejores recuerdos que te puedes traer de la capital de Hungría.

martes, 22 de mayo de 2012

Ermita de San Saturio



Si hay cuatro joyas románicas que justifican un viaje a Soria (San Juan de Duero, Santo Domingo, San Juan de Rabanera y el claustro de San Pedro), qué mejor complemento que visitar, también, la ermita barroca de San Saturio del s.XVII construída sobre unas rocas a las orillas del Duero. Aquí se retiró el noble visigodo soriano Saturio en el s.VI, que repartió sus bienes entre los pobres y se retiró a orar. Siendo ya mayor recibiría la visita del joven Prudencio, que vivió con él siete años hasta que Saturio murió y, habiendo aprendido sus enseñanzas, con el tiempo llegaría a ser obispo de Tarazona. Los templarios aprovecharon la cueva para reunirse con sus intrigas y luego habría una ermita llamada San Miguel de la Peña. También ha sido lugar de reunión de un cabildo de hermandad de labradores. El espacio de cueva donde se cree que aparecieron las reliquias del santo estaba cerrado y si te asomabas por un hueco que quedaba libre se te curaba el dolor de cabeza (ahora ya no está ese agujero). La iglesia es de planta octogonal y tiene unas hermosas pinturas en la cúpula sobre santos eremitas pintadas por Juan Antonio Zapata Ferrer en el año 1704. Hasta bien avanzado el s.XX la ermita la cuidaba un santero, que tenía vivienda particular (ahora la cuida un funcionario municipal y esas estancias han sido aprovechadas como museo). En 1953 Juan Antonio Gaya Nuño publicó su obra "El santero de San Saturio", una buena forma de contemplar el talante y la idiosincracia de los sorianos. San Saturio es, lógicamente, el patrón de Soria.

lunes, 21 de mayo de 2012

Bodega de la Ardosa


Situada en la calle Colón, 13 y fundada el 4 de enero 1892, se trata de una bodega repleta de objetos relacionados con el mundo del vino y la cerveza. El toledano Rafael Fernández Bagena llegó a contar con treinta establecimientos que bautizó con el nombre de la comarca vitivinícola que traía vino a granel a la capital de España. De las "ardosas" que quedan, en el año 1970 ésta fue reinventada por Gregorio Monje y sus hijos, que trajeron algo insólito por entonces: el primer grifo de Guinness en Madrid. Fabes con calamares, solomillos de atún, croquetas de cabrales, cazón en adobo, rabas de Cantabria, brandada de bacalao, empanada de bonito y, sobre todo, tortilla de patata (según receta de Concha Marfil, la madre de Angel Monje, actual propietario) constituyen el grueso de una esmerada carta de raciones. "Pruebe el vermut de esta casa", asegura un cartel con visibilidad. Tienen diploma de los Maestros Cerveceros Checos (sirven la Pilsner Urquell) y una foto dedicada de Frank Sinatra. Hasta 1990 hubo en el local un concurso de bebedores de cerveza negra, que dejó de celebrarse por razones de salud. El tablero colocado recuerda que ganó un alemán, aspirante al record Guinness, que se bebió 14 pintas en 3 horas y 22 minutos. Los azulejos levantinos que decoran el local, envuelven al público en un ambiente de bohemia y melancolía.

viernes, 18 de mayo de 2012

Convento de San Agustín


Detrás de estas paredes de casa vieja y desvencijada se halla uno de los pasados más esplendorosos de la ciudad de Soria. Justo al otro lado debe ocultarse todavía alguna piedra de lo que en tiempos fue la iglesia románica de Santa María de la Puente, que figuraba en el censo de las 35 parroquias de Alfonso X de 1270. El llamado convento de San Agustín fue hospital de amparo y crianza de niños expósitos, fue casa de monjas cistercienses y monjes mercedarios y en 1522 un convento dedicado a Ntra. Sra. de Gracia (el obispo de Osma dio permiso a D. Rodrigo de Torres y a su hermana doña Aldara a fundar y construir el convento). En el año 1555 pasó por aquí Fray Luis de León (poeta, humanista y religioso agustino) que dio clases de gramática y teología, y a principios del s.XIX junto con la muralla que estaba al lado, fue mandado demoler por el general Durán. Con el tiempo, la parte de atrás fue aprovechada para montar la primera central eléctrica de la ciudad, llamada La Térmica, que por lo visto funcionaba con un motor diesel. En el año 1944, el empresario Augusto Romero inaugura un Mirador-Bar que durante varias décadas del siglo pasado serviría de centro de asueto de los sorianos: allí había barcas de recreo (el Duero está al lado) y sesiones de baile los domingos, hasta que en los años 90 comenzó a declinar el negocio. Aún quedan decoraciones renacentistas olvidadas en la fachada. La mirada a estas paredes debe impregnarse de los sentimientos que transmitía el historiador soriano Nicolás Rabal: "Estas ruinas son dignas de respeto por los interesantes recuerdos que en sí encierran", mientras aún seguía alabando "la esbeltez y la atrevida ligereza del estilo ojival". Medio hundido el edificio por el asfalto de la carretera (que atravesando el puente lleva a Zaragoza) los muros de San Agustín todavía hablan de los tiempos pasados.

"Qué descansada vida la del que huye
el mundanal ruido y sigue la escondida senda,
por donde han ido los pocos sabios
que en el mundo han sido."
(Fray Luis de León)

jueves, 17 de mayo de 2012

San Ginés


Construcción del s.XII de la que apenas queda nada, se trata de una de las primeras iglesias que existieron en Soria y que estaba dedicada a San Ginés. Se conservan el muro norte y el muro sur, observándose restos de una entrada de medio punto y dos pequeñas ventanas. Debió de tener ábside porque con un poco de imaginación se ve que la muralla medieval se tuvo que adaptar al espacio ocupado por el edificio. Las paredes son de encofrado y posiblemente el techo fuera de madera. Al lado, en la muralla que da al río, hay una puerta que tradicionalmente se ha denominado Postiguillo de San Ginés, que en los últimos años daba acceso a unas huertas particulares y que actualmente el ayuntamiento la va a restaurar para permitir la entrada al paseo público que ahora ocupan esos terrenos. La muralla de Soria tuvo 6 puertas y 2 postigos. Rodeaba la ciudad con un perímetro de más de 4 kilómetros. Fue construída en el s.XIII por Sancho IV y derribada por el general Durán durante la guerra de la Independencia de principios del s.XIX. Frente a San Ginés, al otro lado del río, se encuentra una joya románica soriana: el monasterio de San Juan de Duero.

miércoles, 16 de mayo de 2012

San Agustín el Viejo


En la ladera del Mirón, cerca de la muralla y del Duero, hay una casa particular que tiene una peculiar estructura en sus paredes. Se trata de la que en otra época fue la iglesia de San Agustín el Viejo (para diferenciarla del convento de San Agustín, que se construiría posteriormente muy cerca, al lado del puente). Estas tapias fueron en el s.XII una iglesia del románico rural de repoblación y constituirían un edificio con ábside semicircular, presbiterio y nave. Estamos hablando de una de las primeras iglesias sorianas, justo al otro lado del río de lo que ahora es San Juan de Duero (que antes de ser monasterio también fue iglesia). Parece ser que en el s.XVII la imagen titular se trasladaría a otra iglesia, la de la Santísima Trinidad (que tampoco existe ahora) y dejaría de tener culto y, con el paso del tiempo, amenazando ruina, sus muros serían aprovechados para un edificio privado. En los alrededores de San Agustín, dentro de la muralla, se apiñaban las casas del burgo medieval, pero con el paso del tiempo la ciudad fue creciendo en la ladera de enfrente, la del Castillo. Hoy, lo que vemos de la Soria del s.XII en estos parajes es nada: la más absoluta desolación.

lunes, 14 de mayo de 2012

San Miguel de Cabrejas


En el año 1110 Alfonso I el Batallador, rey de Aragón, reconquista la ciudad de Soria a los musulmanes y comienza a repoblarla y construir iglesias. San Miguel de Cabrejas era una de las 35 parroquias o collaciones que aparecen en el censo de 1270 de Alfonso X. Se trataba de una iglesia románica situada en la ladera del castillo de Soria, concretamente debajo del monumento del Sagrado Corazón. Tenía tres naves separadas por columnas y un ábside semicircular. A finales del s.XIX se aprovechan las ruinas del ábside para construir una casa y, desde entonces, es una propiedad particular (con un perro que ladra desaforado a nada que te acerques). Las iglesias solían tener la advocación de un santo y el añadido del pueblo del que procedían los parroquianos que la cuidaban (Cabrejas, Rabanera, Montenegro). De las 35 iglesias de la Soria medieval, actualmente solo se conservan 8 y se hallan restos de lo derruído en 4 (incluída la que hablamos). Pero ha de ser la mirada de esas ruinas, de esas cuatro piedras y de esos lugares lo que nos explique de alguna manera lo que la ciudad fue y lo que ha llegado a ser en nuestros días.