Río Duero

Río Duero

viernes, 25 de julio de 2014

Palacio de la Bolsa


Lo que llaman en Oporto el Palacio de la Bolsa, resulta ser la sede de la Asociación Comercial de Oporto -la Cámara de Comercio e Industria-, donde celebran sus actividades públicas y privadas. En 1842 se construye este edificio de estilo neoclásico  en las ruinas del monasterio de los franciscanos. Es obra del arquitecto Joaquim de Costa Lima y son dignos de ver el Patio de las Naciones, con cubierta metálica (que fue sede la bolsa de valores, de ahí el nombre del edificio) y el Salón Árabe (foto), obra de 1862 de Gustavo Gonçalves de Sousa, que tiene la apariencia de ser un delirio decorativo de aire morisco como si de un escenario del cuento de las Mil y una noches se tratara.

Desde sus escalinatas de acceso hay una hermosa vista de la Plaza del Infante Dom Henrique. Atravesándola, enseguida se llega a la Ribeira y al Puente de Dom Luis (inaugurado en 1886) por la que tranvía, vehículos y personas llegan rápido a Vila Nova de Gaia.

jueves, 24 de julio de 2014

Iglesia de San Francisco


Una de las iglesias más hermosas de Oporto es la de San Francisco. Está situada a mitad de camino de los barrios de la Ribeira y Miragaia. Los franciscanos comenzaron su templo en el s.XIII en estilo gótico y se terminó en el XIV. Tiene tres naves, la central es más alta y recibe luz por un magnífico rosetón y aberturas sobrepuestas a las naves laterales. En su interior brilla el revestimiento de pan de oro realizado en los s.XVII y XVIII. A la entrada hay una escultura de San Francisco de Asis en granito policromado del s.XIII y hacia la mitad a la izquierda la capilla con el retablo del Árbol de Jessé (con doce imágnes de los reyes de Judá). Enfrente de la iglesia se visita la Casa do Despacho (un museo con interesantes piezas religiosas) y las catacumbas, con esa atmósfera misteriosa de los lugares cargados de energía.

Cerca están el Mercado Ferreira Borges (de estructura metálica, ahora centro cultural) y la Casa do Infante, palacio de 1325 donde nació el famoso Enrique el Navegante, que tanta importancia tuvo en la época portuguesa de los descubrimientos. Y a un paso, el río Duero, con sus famosas tabernas donde tomar unas deliciosas sardinas con una botella de vino blanco.

miércoles, 23 de julio de 2014

Café Majestic



El Café Majestic de Oporto fue abierto en 1921, ideado por el arquitecto Joao Queiroz, está en la calle Santa Catarina, 112 -casi esquina Passos Manuel- y lanza a los cuatro vientos la idea de la belle époque del placer de la estética de los terciopelos, las maderas, las escayolas, los vidrios, los mármoles, los metales, los espejos, las lámparas y las esculturas de estuco.

En su inauguración se llamaba Elite, pero al año siguiente ya cambió de nombre. Entre sus primeros distinguidos clientes se encontraban el aviador Gago Coutinho y la actriz Beatriz Costa, que le dieron al lugar su glamour y su personalidad chic. Escritores como José Régio, Teixeira de Pascoaes y Leonardo Coimbra dieron aire intelectual al lugar. El pintor Julio Resende, autor del mural que podemos admirar en el túnel que lleva a la Ribeira y al puente de Luis I, también era un habitual. En el Majestic puedes pedir el sandwich más popular de Oporto: la francesinha (pan con filete de ternera, jamón y salchicha, envuelto en queso y bañado con una salsa caliente un poquito picante).

Queiroz también es autor del Cine Teatro Olimpia. Cerca de allí podemos conocer el maravilloso mercado del Bolhao (el corazón gastronómico de la ciudad), la Capilla de las Almas (s.XVIII, con espléndido revestimiento exterior de azulejos) y la Estación de San Benito (inaugurada en 1916).

lunes, 21 de julio de 2014

Librería Lello e Irmao


Entrar a la Librería Lello e Irmao (Rua das Carmelitas, 144) en Oporto, es sumergirse en un mundo mágico de cultura, libros, estanterías, pasillos, escaleras, rincones, cruces de cuerpos y miradas. Es un edificio neogótico construído en 1906 por el arquitecto Francisco Xavier Esteves, que tiene en su interior una hermosa escalera de madera para subir al segundo piso y, en el techo, una espectacular vidriera que proyecta luz natural en el interior del local. En 1894 José Lello y su hermano António compraron una librería que ya existía allí y la transformaron de arriba a abajo. El lema del local es "Decus in Labore" (dignidad en el trabajo), frase grabada en su espectacular techo de cristal. En las listas de las librerías más bellas del mundo, siempre aparece en las primeras posiciones.

Este curioso comercio modernista se encuentra situado en el popular barrio de los Clérigos, al lado de la espectacular torre barroca proyectada por Nasoni a mitad del s.XVIII.

miércoles, 9 de julio de 2014

Catedral de Oporto


La catedral de Oporto tiene su origen en el s.XII, de cuya época se conservan algunas partes románicas, pero a lo largo de los siglos ha sufrido importantes modificaciones góticas y barrocas (que es el estilo que predomina). Del s.XVIII es el llamado nártex (pórtico o atrio) que le diseñó el famoso arquitecto italiano Nasoni. Su maravilloso claustro del s. XIV tiene una bella escalera que conduce al piso superior donde hay unos apasionantes azulejos de escenas religiosas. En la Casa do Cabildo se pueden contemplar numerosas piezas de arte sacro. Con lo enormes que son sus dos torres, da la sensación de que estamos ante una gran fortaleza.

La catedral, llamada aquí Sé, está en un alto, por lo que las vistas desde allí son impresionantes. Delante de su fachada principal está la plaza con un pelourinho (cruz simbólica) y el edificio del Palacio Episcopal. Muy cerca está el interesante Museo Guerra Junqueiro, un edificio del s.XVIII dedicado al coleccionismo de obras de arte del escritor Abilio Manuel Guerra Junqueiro (1850-1953), poeta de la causa revolucionaria republicana.

domingo, 6 de julio de 2014

Noche de San Juan en Oporto


En Oporto, la noche de San Juan se celebra dando martillazos de plástico en la cabeza al primero que pasa a tu lado, mientras paseas por las calles de la ciudad rumbo a ninguna parte. Cualquier estudioso de antropología llegaría a interesantes conclusiones sobre lo que significa golpear con el "martelinho" a quien tu capricho elige.

Durante todo el mes de junio, las fiestas portuguesas empalman las celebraciones de sus tres santos más populares: San Antonio, San Juan y San Pedro. En la noche de San Juan los fuegos artificiales se reflejan en las aguas del Duero y la gente se apretuja en las dos riberas: la de Oporto y la de Vila Nova de Gaia. El Puente de Luis I se vuelve de fuego.  Sardinas asadas y pimientos se sirven a la hora de la cena, mientras alguna flor de ajo puerro puede llegar a tu nariz dirigida por una persona de extrañas intenciones. Los "manjericos" adornan las puertas de casas y locales (son plantas de albahaca, verdes, colocadas en macetas rojas, componiendo la bandera de Portugal). Verbenas populares, jarras de vino y pequeños globos de papel elevados al cielo por el aire caliente de una llama (acompañados de un deseo), crean el ambiente amable de una ciudad alegre y campechana toda engalanada de farolillos de colores.

sábado, 5 de julio de 2014

Oporto


El Duero de los Álamos Dorados sorianos termina su viaje entre la ciudad de Oporto y las bodegas de vino de enfrente, Vila Nova de Gaia, desde donde está tomada la foto. Ya no es un río alegre y despreocupado que pasea sereno por la meseta castellana y que riega las viñas de San Esteban de Gormaz. Ahora estamos hablando de un río navegable en barcos de cruceros y que sigue refrescando la tierra para producir el mundialmente famoso vino dulce para deleite de las mesas más sofisticadas. Oporto es una ciudad fascinante: iglesias, museos, librerías, tiendas, cafés, restaurantes, mercadillos y plazoletas que llenan la agenda del paseo diario. Y, vayas donde vayas, siempre acabas en la Ribeira, en la necesidad inmediata de asomarte al río. De cruzar el puente de Luis I y mirar la ciudad desde enfrente, como en un gran cuadro bien enmarcado. A nada que se te dispare la imaginación, en Oporto hay muchas cosas que hacer: pasear por la calle Santa Caterina y detenerte ante la deliciosa capilla de las Almas, forrada de azulejos; subir y bajar las escaleras de madera de la librería Lello e Irmao; pedirte una francesinha en el café Majestic; pasear por los jardines de la Fundación Serralves o buscar un hueco personal entre la arquitectura cuadrada de la Casa de Música.

El Norte de Portugal guarda más sorpresas: Braganza, Viana do Castelo, Braga o Vila Real nos abrieron las puertas de rincones inolvidables, donde se estaba muy a gusto tomando una copa de vino y escuchando el sonido de una agradable música lejana.