Un rincón de Barcelona

Un rincón de Barcelona

lunes, 27 de junio de 2016

Plaza de la Virreina


Por encargo de Manuel Amat, Virrey del Perú, aquí estuvo el Palacio de la Virreina, llamado así al quedarse viuda a los tres años de casarse su joven esposa Maria Francesca Fillaver i Bru. Como muchas de las plazas del barrio de Gràcia (Barcelona) tiene su orgen a mediados del s.XIX cuando se urbanizó la zona.

 La iglesia de Sant Joan Bautista fue construída en esos años de transformaciones (1878) en los que se derribó el palacio. En su corta historia ha sufrido incendios y saqueos. 

Las casas que rodean la plaza, viviendas de los trabajadores del textil, confieren al entorno un aire popular muy agradable. En la esquina con la calle Santa Creu nació el famoso gimnasta campeón de Europa Joaquín Blume. En mitad de la plaza hay una fuente sobre la que se alza una escultura diseñada en 1949 por Josep Maria Camps i Arnau conocida como "la Ruth". Representa al personaje bíblico de la historia del Libro de Rut (una mujer viuda y sin hijos que simboliza la fidelidad familiar). Está representada de pie, caminando, con un ramo de espigas en los brazos. 

Maria Francesca también tuvo un palacio, éste más conocido, en plenas Ramblas y que hoy es un importante Centro Cultural (Centre de la Imatge). La virreina falleció en 1791 mientras estaba en misa como consecuencia del ritmo de vida controlado que le hacían llevar quienes organizaban su inmensa fortuna. El bar Terra ofrece en pleno corazón de la plaza un bocadillo caliente de pollo llamado Pagès Curry que es una maravilla. Y música de jazz.

jueves, 23 de junio de 2016

Plaza de la Revolución


A mediados del s.XIX el barrio de Gràcia de Barcelona era un municipio independiente que estaba formado por masías que configuraban un núcleo agrícola y ganadero. Fue en 1897 cuando se une a Barcelona, constituyéndose en uno de los barrios con más personalidad y que, hoy día, abarrotan bares con encanto, galerías de arte, tiendas de ropa de segunda mano e indudable ambiente juvenil. La Plaza de la Revolución debe su nombre a la que hubo en Septiembre de 1868 (destronamiento de Isabel II  -que era como se llamaba la plaza antes- y paso a un sexenio democrático de monarquía parlamentaria y república). Benito Pérez Galdós, que pasó por entonces dos semanas en Barcelona, dijo que le llamaron  la atención "los ensueños de vida progresiva y culta tras de la cual corrían con igual afán los que conocían el camino y los que ignoraban por donde debíamos ir para llegar salvos". En el suelo de la plaza hay losas decoradas representando a personajes en ambientes festivos.

Dos son los focos fundamentales de esta plaza: La Cerveseria (especialidad en salchichas y butifarras y con cerveza Moritz -fabricada en Barcelona desde 1856-) y la Gelateria Caffetteria Italiana (con horchata y granizado de limón).

miércoles, 22 de junio de 2016

Plaza del Sol


Un reloj de sol realizado en bronce por Joaquim Camps en los años 80 del siglo pasado, es el punto de referencia de la Plaza del Sol de Barcelona, emblemático lugar del barrio de Gràcia. Es la escultura llamada Astrolabio y en ella están representados los signos del zodiaco. Se trata de un semicírculo que representa el ecuador de la Tierra y una barra central que señala el eje del planeta. Al igual que en la del Diamante, aquí también hubo un refugio antiaéreo pero, sin embargo, ahora lo que hay es un parking subterráneo. El Cafè del Sol tiene su terraza colocada bajo los inmensos árboles de la plaza y siempre tiene un ambiente juvenil entusiasmado con sus mojitos y sangrías. Por su parte, Sol de Nit ofrece entre sus delicatessen patatas bravas y croquetas.

En el restaurante Envalira, en el bajo de un elegante edificio modernista pintado de verde, se puede elegir de la carta esta opción: escalivada con anchoas, rape a la plancha y crema catalana, acompañado todo de pan y media botella de blanco ViñaSol de Torres 2015 (D.O. Catalunya), por 42,90 euros.

martes, 21 de junio de 2016

La Plaza del Diamante


"Yo dije que había perdido a la Julieta y el muchacho dijo que él había perdido al Cintet y dijo, cuando estemos solos, y todo el mundo esté metido dentro de sus casas y las calles vacías, usted y yo bailaremos un vals de puntas en la Plaza del Diamante... gira que gira, Colometa. Me le miré muy incomodada y le dije que me llamaba Natalia y cuando le dije que me llamaba Natalia se volvió a reír y dijo que yo sólo podía tener un nombre: Colometa. Entonces fue cuando eché a correr y él corría detrás de mí, no se asuste...¿no ve que no pude ir sola por las calles, que me la robarían?..."

(La Plaza del Diamante, Mercé Rodoreda, 1962)

Entre 1954 y 1972 Mercé Rodoreda vivió en Ginebra (Suiza), en su exilio por la guerra civil española (por escribir en catalán y haber publicado en revistas de izquierdas). Es allí donde escribe su novela más aclamada, La Plaza del Diamante, la historia de supervivencia de una mujer del barrio barcelonés de Gràcia en la época de la posguerra. A mediados del s.XIX, cuando se urbanizó lo que entonces era la Vila de Gràcia, decidieron poner nombres de joyas a algunas plazas y calles. En 1937 los vecinos construyeron un refugio antiaéreo con capacidad para 300 personas y con dos accesos de escaleras (se reabrió en 1999). Una escultura de Xavier Medina-Campeny representa al personaje de Colometa de la novela de Rodoreda. Columpios para niños y parking de bicicletas configuran los nuevos aires contemporáneos de esta plaza.

lunes, 20 de junio de 2016

Hospital de Sant Pau


El Hospital de Sant Pau de Barcelona es uno de los conjuntos modernistas más impactantes de Europa. Fue ideado por Lluís Doménech i Montaner y construído entre los años 1902 y 1930 (con mecenazgo del banquero Pau Gil) y consta de doce edificios principales, zonas ajardinadas entre ellos y túneles que conectan los pabellones entre sí. Es propiedad de una fundación privada y tiene su origen en una institución formada por representantes públicos (y religiosos) que data de 1401. Durante un siglo ha sido hospital (al igual que lo fue en los siglos anteriores, conocido como Hospital de la Santa Cruz y San Pablo), pero ahora han construído otro más moderno al lado (funciona desde 2009) y éste lo han dejado para espacios funcionales de trabajo que todavía no están planificados del todo (aunque lo ocupan ya siete instituciones relacionadas con la sostenibilidad, la salud y la educación). Los pabellones tienen nombres de santos (hombres y mujeres, porque la asistencia sanitaria estaba dividida). Cerámica y mosaicos invaden cada  lado hacia el que uno quiera dirigir la vista.

Maravillosamente restaurados y con el esplendor que merecen se encuentran visitables los edificios de la Administración, el pabellón de Sant Jordi y el de Sant Rafael. El Hospital de Sant Pau es Patrimonio de la Humanidad desde 1997 (junto con el Palau de la Música).

jueves, 16 de junio de 2016

Taberna del Limón


En el año 1890 se abrió en la calle Conde Duque de Madrid la fábrica de cerveza Mahou, que dio actividad y ocio a esa zona madrileña hasta que en 1962 cambian sus instalaciones al Paseo Imperial. Desde entonces, los locales de ese entorno presumen (cada cual a su manera) de tirar la mejor caña posible. Uno de ellos es, desde luego, la Taberna del Limón, que se encuentra en la calle del Limón, en el 22, y que fue inaugurada en 1984 (antes fue restaurante juvenil y local de copas nocturno). Homenaje al mundo cervecero, en sus paredes hay posavasos de innumerables marcas. Tienen vermú de grifo Yzaguirre (delicioso si se acompaña con aceitunas y anchoas, deferencia de la casa) y la carta de tapas se compone fundamentalmente de embutidos, conservas y quesos. A destacar la amabilidad y simpatía de los encargados.

Una de las especialidades de esta taberna es su exquisito tomate preparado. Por lo visto, el queso Idiazábal que sirven aquí sabe a gloria.

martes, 14 de junio de 2016

Ucero


Puerta de entrada natural al Cañón del Río Lobos, Ucero (Soria) es un pequeño pueblo de unos 60 habitantes, históricamente asociado a la presencia de templarios en la zona. Su castillo en lo alto, que ya existía en el s.XIII está asentado sobre un castro celtíbero y tiene una hermosa torre del homenaje que se alza sobre el horizonte. Muy cerca debió de estar el monasterio de San Juan de Otero, donde los caballeros de la orden militar cristiana de la Edad Media controlaron los territorios allá por los siglos XII y XIII.

En el pueblo, el templo parroquial de San Juan Bautista es del s.XVIII y hay casas del s.XVII con muros de piedra caliza y vigas de madera. La Casa del Parque, del XIX fue antes fábrica de chocolate y factoría papelera, luego piscifactoria y ahora, además, Centro de Interpretación de la Naturaleza. Las truchas del río del mismo nombre que el pueblo son famosas en la gastronomía soriana. Los romanos construyeron un canal de 18 kilómetros con el que llegaron a abastecer de agua a la cercana Uxama. La llamada Cueva de la Zorra es un tramo de ese acueducto que puede recorrerse.

En La Parrilla de San Bartolo degustamos una ensalada mixta como entrante para un solomillo a la brasa y unos chipirones a la plancha que fueron dos auténticos manjares. De postre, tarta de queso.