Queenstown

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viernes, 15 de enero de 2021

Dos bodas y un funeral


En el año 1375 se celebraron en Soria dos bodas reales, las de los hijos de Enrique II de Castilla. Por un lado la del infante Juan (que luego sería rey como Juan I), que se casa con Leonor, hija de Pedro IV de Aragón. Lo hacen en el convento de San Francisco. Por otro lado su hermana, llamada igualmente Leonor, se había casado unos días antes, con el futuro rey Carlos III de Navarra. En las crónicas de la época, el que sería luego rey de Castilla, se refiere a Soria como "mi ciudad". Juan I fue pretendiente al trono de Portugal; todos los sorianos que le apoyaron en la batalla de Aljubarrota murieron.

Unos meses antes, también en algún lugar de ese convento fue enterrado el rey Jaime IV de Mallorca, después de una agresiva campaña bélica que le hizo retirarse a Castilla. Tanto de este entierro como de las dos bodas, apenas quedan datos, ya que el archivo y el convento entero fueron destruidos en 1812 para que los franceses no se fortificaran allí (solo se salvó la iglesia). Gran parte de la muralla de Soria tuvo igual destino.

miércoles, 13 de enero de 2021

Castillo y judería


La muralla de Soria tenía una anchura de entre 1,70 y 2,50 metros y en muchos de sus puntos superaba una altura de 7 metros. Su trazado estuvo condicionado por los dos cerros que había que proteger. En el del castillo, un gran recinto ocupaba la parte superior del monte, con un lienzo de muralla que bajaba hasta el río Duero y que servía de barrera de protección. Torre del homenaje rodeada de cuatro más pequeñas, graneros, almacenes, aljibe, puertas... A principios del s.XVIII todavía podía contemplarse un impresionante edificio, tal como lo pintó  Juan Antonio Zapata en los frescos de la ermita de San Saturio. Hoy apenas quedan cuatro piedras pero, eso sí, en un parque que rodea el parador de turismo que es uno de los lugares con más encanto de la ciudad.

Las piedras protegían personas y casas, pero también zonas de cultivo y ganado, por lo que en caso de necesidad, la ciudad estaba abastecida. En los alrededores del castillo, según datos aportados por el corregidor de Soria en 1585, había trescientas casas de judíos. No vivían en el castillo, sino que desarrollaban labores de defensa de la fortaleza a cambio de libertad de movimientos. La Aljama judía de Soria llegaría a ser una de las diez más importantes en la Castilla del s.XV. Estaría localizada entorno a la actual calle Teatro, que baja desde la zona del castillo hasta la Plaza Mayor (desde Caballeros a Betetas).

domingo, 10 de enero de 2021

Demolición


En el año 1812 el comandante José Joaquín Durán y Barazábal (el jefe de los militares de la zona) ordena destruir la muralla de Soria. Tomada por los franceses en plena Guerra de la Independencia, es la estrategia que se consideró más oportuna para que el enemigo no se atrincherara en la ciudad. Durán venía del triunfo de la batalla de Osonilla (Tierra de Berlanga), un año antes. La última guarnición gala se había refugiado en el castillo, hasta que su ejército vino a llevárselos. La resistencia de la ciudad de Soria ante la llegada de los hombres de Napoleón fue escasa. De hecho, se dieron órdenes de explosionar la muralla ya en 1808, pero el mariscal francés Ney que mandaba en la acción, pensó que era desorbitada la cantidad de pólvora que había que gastar para ello (llegaron incluso a arreglar ciertos trozos estropeados).

Sin embargo Durán pega fuego a conventos y manda minar parte de la muralla (voladura parcial, de momento) para que la ciudad no ofreciera cobijo al invasor. Una vez constituido el nuevo ayuntamiento, también ordena demoler paramentos de la muralla del castillo (foto) y de su torre del homenaje. Se vuela más muralla para inutilizar su uso defensivo posterior. La Puerta de Rabanera fue la última en derribarse, en 1888.

sábado, 9 de enero de 2021

Lejos del río


En el s.XVIII el lienzo de la muralla por la parte oeste (donde termina el collado y comienza la dehesa) es más permeable por el dinamismo que supone el arrabal que allí está creciendo. La cercanía de las tres puertas (Rosario, Postigo y Rabanera) hace que el movimiento entre dentro y fuera sea más fluido. La Puerta del Postigo tiene un torrejón, con un reloj y una campana. La población abandona la cercanía del Duero y se concentra en el collado, foco mercantil y administrativo de la ciudad. También en la Plaza de Herradores, ya extramuros. En la parte este, la del lado del río, hay algunos postigos que comunican la ciudad con molinos y lavaderos de lanas. La lana de oveja merina trashumante era un material muy apreciado. Los jesuitas se establecen en Soria, un incendio devora su colegio, pero inmediatamente levantan otro. 

En las calles Aduana Vieja y Caballeros, la aristocracia local concentró sus palacetes. Mesones, posadas, tabernas y hornos dan servicio a la ciudad. Es la época del desarrollo de los paseos públicos, plantando árboles en las cercanías del Humilladero (la Dehesa de San Andrés). En el cerro del Mirón, la antigua ermita románica se convierte en otra barroca y se alza, delante, una estatua de piedra con la figura de San Saturio.

viernes, 8 de enero de 2021

Sobre condes y monjas


En el s.XVI algunas de las iglesias románicas del s.XII se estaban cayendo a pedazos. Es entonces cuando comienzan a construirse espectaculares edificios barrocos y platerescos. San Gil se convierte en Santa María la Mayor, San Martín de Canales en el Convento de la Merced (donde pasó sus últimos años Tirso de Molina), Santa María de las Cinco Villas en el Convento del Carmen (fundado por Santa Teresa de Jesús), Ntra. Sra. de Covaleda en Santa María del Espino y el claustro de San Pedro pierde un ala para levantar la majestuosa Concatedral. Se empiezan a construir casas adosadas a la muralla (en la ronda exterior) y se edifica también en estilo renacentista el Palacio de los Condes de Gómara. Estos señores poderosos (los Ríos y Salcedo) fueron mecenas de las monjas clarisas y les levantaron un monumental convento (al otro lado de la muralla de la foto). Durante la guerra civil española, esos dominios fueron una cárcel de represión y, después, un cuartel militar. Afortunadamente ahora es un parque público. El Portillo de Santa Clara o la Puerta Nueva fue la última en abrirse, posiblemente en el prodigioso s.XVI sobre un portillo ya existente.

Las clarisas llevan en Soria desde 1286. Actualmente tienen monasterio al lado de la iglesia de Santo Domingo y, a través de su torno, venden unos exquisitos dulces. 

jueves, 7 de enero de 2021

Hidalgos y cuadrillas


En el año 1256 Alfonso X había concedido a muchas ciudades castellanas el Fuero Real, entre ellas a Soria. En él se viene a decir que solo al rey le corresponde legislar, es el que designa los cargos públicos de acuerdo a las alianzas de vasallaje. También crea el Concejo de la Mesta, una especie de asociación de ganaderos que acabó convirtiéndose en una gremio que movió muchos intereses en la Edad Media. Por su parte los hidalgos forman Los Doce Linajes, una agrupación de gobierno de la ciudad. Su símbolo es doce escudos de apellidos entorno a la figura a caballo del recordado rey Alfonso VIII. La trashumancia se convierte en un factor de riqueza al mover continuamente animales y personas de aquí para allá. En el s.XVI llegan las cuadrillas, el Común, la división de Soria en barrios que componían el gobierno del pueblo llano.

Es en este siglo cuando las murallas sirven para controlar las epidemias, a la manera de un control médico para todo el que entrara o saliera. La ermita del Mirón, barroca, se construiría después, pero sobre restos de una edificación románica (el ábside donde ahora está la sacristía nos remitiría a esa época). 


miércoles, 6 de enero de 2021

Puertas y postigos


A finales del s.XIII Soria tenía un puñado de iglesias preciosas y una espléndida muralla que protegía sus cerros y su collado. Había 7 puertas y un postiguillo. 

La Puerta del Puente estaba nada más cruzar el Duero, al lado del Convento de San Agustín. La Puerta de Nájera estaba, lógicamente, en la carretera de Logroño, al final del Paseo de la Florida. La Puerta del Rosario, delante de Santo Domingo. La Puerta del Postigo, en El Collado, donde Puertas de Pro continúa en Claustrilla. La Puerta de Rabanera, en la esquina de Alberca con Caballeros. La Puerta Nueva, al final de Alberca, llegando al Convento de Santa Clara. Finalmente, la Puerta de Valobos, en el Cementerio. A estas puertas hay que añadir el Postiguillo que se encontraba en el Paseo de San Prudencio, frente al Soto Playa.

De todas estas entradas, no queda nada. La imagen de la foto corresponde a otro postiguillo, el llamado de San Ginés, al lado de las ruinas de la iglesia del mismo nombre que, como estaba construida anteriormente, motivó que la dirección de la muralla diera una ligera curva para integrarla en su zona de protección. Cerca de aquí, también un pequeño postigo (mitad tapiado, mitad con rejas) que comunica con el solar del antiguo convento de San Agustín.