miércoles, 22 de mayo de 2013

Santa María de Huerta


A mitad de camino entre Zaragoza y Madrid se encuentra el pueblo soriano de Santa María de Huerta, famoso fundamentalmente por su extraordinario monasterio cisterciense que empezó a cobrar vida en el s.XII cuando una comunidad de monjes de la abadía de Berdous (Francia) deciden instalarse allí, al lado del río Jalón, afluente del Ebro. Es en el año 1151 cuando el rey Alfonso VII autoriza la fundación del monasterio y cuando, a partir de 1162 empieza a cobrar vida el mundo de soledad y retiro que proclama la orden. En la fachada de la iglesia sorprende su exquisito rosetón y los restos del antiguo nartex o pórtico de entrada (que ya no existe).
El monasterio fue fundado por Martín de Finojosa (primer abad y obispo de Sigüenza), siendo Rodrigo Jiménez de Rada (arzobispo de Toledo) el principal mecenas. Las estatuas de los dos (curiosamente dándose la espalda) se encuentran en mitad del patio herreriano del s.XVI.

Santa María de Huerta tiene una atalaya musulmana (el castillo de Belimbre) y un castro celtibérico (piedras de enormes dimensiones). También tiene el simpático Mesón San Bernardo (a la vera de la estación del tren, en esos tiempos en los que por donde pasaba el tren había vida). Por 15 euros tienes un menú del día que puede ser migas, pollo al ajillo y flan de café, acompañados de una botella de tinto de la casa Faustino García Martínez. San Bernardo es el patrón del monasterio.

martes, 21 de mayo de 2013

Monteagudo de las Vicarías


Monteagudo de las Vicarías es un pueblo-fortaleza a medio camino entre Medinaceli y Almazán. Todavía se conservan restos de la muralla que le rodeaba completamente. La Puerta de la Villa es un arco apuntado de estilo gótico, está almenada y conduce, através de la calle Mayor, a una hermosa plaza donde se encuentran el castillo y la iglesia, las dos joyas del s.XV de Monteagudo.

El Castillo Palacio de la Recompensa es de estilo gótico y renacentista, porque se inició a partir de 1415 por Juan Hurtado de Mendoza y continuaron las edificaciones en el siglo siguiente. Tiene planta pentagonal y torres de diferentes formas y tamaños, destacando tres: una circular, otra rectangular y otra hexagonal. Tiene un patio porticado renacentista y un pasadizo que comunicaba directamente con la iglesia, que está al lado.

La iglesia de Ntra.Sra de la Muela se empezó a construir en 1470, es de estilo gótico y en su portada tiene una bella galería de arcos ciegos que recuerdan al mudéjar aragonés. Tiene una nave y cuatro tramos y destacan su retablo y su púlpito. En la entrada hay una inscripción que dice "ante deum, stantes ne citis corde vacantes" (estando ante Dios, no estés con el corazón vacío).

En 1238 se le dió a la villa el privilegio de las Vicarías. El 29 de noviembre de 1291 se firma aquí la Paz de Monteagudo, un tratado de alianza entre los reyes Sancho IV Castilla y Jaime II de Aragón, que se comprometían a aliarse contra los franceses y seguir luchando por la reconquista. Una torre en ruinas denominada La Raya, era el castillo fronterizo entre los reinos. De hecho, la tradición dice que la pila bautismal de la ermita que allí existe, era el auténtico mojón que marcaba las dos tierras.

No deja de ser curioso que el paseo por las callejuelas de Monteagudo recuerde al ambiente de un pueblo andaluz.

lunes, 20 de mayo de 2013

Morón de Almazán


Morón de Almazán está situado a 12 kilómetros de Almazán y tiene una de las plazas mayores más bonitas de Castilla y León. Como en un abanico de obras de arte y en cuesta hacia el cerro en el que un día hubo un castillo, se encuentran tres elementos arquitectónicos del s.XVI (de abajo a arriba): el Edificio del Concejo con su reloj en espadaña que hoy es biblioteca (poder civil), el Palacio de los Mendoza con su hermosa puerta de dos columnas y el escudo de los Mendoza y los Ríos y Salcedo (poder señorial) y la iglesia gótica de Ntra.Sra. de la Asunción con su torre plateresca (poder divino). En medio de la plaza el rollo que representa el privilegio de la villa para la administración de justicia. Enfrente de todo ello, la actual Casa Consistorial en un sencillo pero entrañable edificio. La plaza se cierra con viviendas con soportales de aires rurales.

El Palacio, hoy completamente rehabilitado, alberga el Museo Provincial del Traje Popular, un recorrido práctico y didáctico por los trajes típicos de la provincia de Soria, explicados tanto en sus modos de vestirlo (de faena o de gala) como en las peculiaridades encontradas según la zona (La Raya, Pinares, Tierras Altas, La Ribera y Tierra Llana). Sayas, chalecos y bordados se muestran en las vitrinas como auténticas joyas. Hay un "felipecuarto" de Ágreda, un traje de "móndida" de San Pedro Manrique o una capa blanca de Villaciervos.

domingo, 19 de mayo de 2013

Un palacio y un convento


Iglesias, casonas y palacios van exponiéndose en un pequeño recorrido entre la Plaza Mayor y el Convento de las Monjas Clarisas, cuyo torreón llamado Rollo de las Monjas se asoma majestuosamente hacia la ribera del Duero. Este convento está cerrado, pero estupendamente rehabilitado (como propiedad particular que es) para la celebración de bodas y eventos. Tiene un bello patio de recepción, un patio de claustro, un jardín y una iglesia perfectamente adaptada para dar conferencias y conciertos.
La calle Palacio y la calle de las Monjas tienen algunas casas con un cierto aire señorial (casa de los Martínez de Azagra, casa Las Tabacas). La iglesia de San Pedro, la iglesia de Santa María de Calatañazor, la iglesia de Ntra.Sra. de Campanario, el Aula de Cultura San Vicente... Son muestras de ese sabor medieval íntimamente ligado al cristianismo.
El Palacio de los Hurtado de Mendoza da un aire gótico-renacentista a la plaza. La parte más antigua del palacio es la que da al río, construída en 1496 por don Pedro González de Mendoza y Luna y tiene dos alturas y una entrada que hoy día es ventana. Hay una galería de once arcos rebajados sobre capiteles de estilo gótico-isabelino. La ampliación de la fachada renacentista que da a plena plaza mayor fue construída en 1565 por Francisco Hurtado de Mendoza y Chacón y tiene seis ventanas y seis balcones, además de dos torreones que no se llegaron a finalizar. En la puerta, un frontón curvo con el escudo de los Mendoza, cuya corona es sujetada por dos figuras femeninas. Dentro hay un patio con arcadas de ladrillo. Está cerrado, pero tienen previsto abrir ciertas salas para exposiciones de arte, concretamente enseñar como se merece la tabla conocida como "Tríptico de Almazán", del pintor flamenco Hans Memling (S.XV) y que representan a figuras relacionadas con la devoción franciscana recordando la presencia de los Reyes Católicos en Almazán.

jueves, 16 de mayo de 2013

Mágica cúpula


La iglesia de San Miguel en Almazán, construída en el s.XII, tiene tres naves, ábside y una original cúpula nervada. En el s.XVII se le añadieron dos capillas laterales y el coro. La planta es irregular, la cabecera (de planta semecircular) se inclina levemente hacia la plaza, con lo que si la miramos centrados desde el coro, vemos una perspectiva desigual, lo que es la primera curiosidad del templo. Porque la segunda es, sin duda alguna, una bóveda de influencia islámica formada por arcos de medio punto que arrancan por parejas y se cruzan, no en el centro sino en los laterales, lo que da el aspecto de una estrella de ocho puntas. Situados justo debajo, el efecto de mirar la cúpula tiene algo de mágico.

En el altar mayor hay un cristo crucificado del s.XVI y un nicho con un calvario gótico del s.XIV. En el absidiolo de la izquierda, una pieza curiosa de la escultura románica: un frontal de mesa de altar en el que se representa el martirio de Tomás Becket, arzobispo de Canterbury (acontecimiento que conmocionó a la cristiandad en el s.XII), decapitado por un soldado y con un ángel que recoge en un paño su alma y la eleva en forma de cabeza. La capilla de la Virgen del Rosario tiene una retablo barroco del s.XVI y la de Santa Teresa, una hermosa reja de forja. Ya en el exterior, observamos el cimborrio que corona el edificio (octogonal) y el campanario de ladrillo de estilo mudéjar. La galería de arcos de la entrada es del s.XVII.

Uno de los buenos sitios para comer en Almazán es el restaurante Rincón del Nazareno (junto a la ermita de Jesús, que tiene una imagen del patrón de la villa), donde puedes degustar unas chuletillas de cordero a la brasa o una merluza al horno. En la Confitería González puedes comprar las típicas paciencias.

martes, 14 de mayo de 2013

Almazán


La villa de Almazán (Soria) fue un importantísima ciudad en la Edad Media. Punto estratégico desde siempre entre Aragón y Castilla, fue repoblada principios del s.XII por Alfonso I el Batallador (aragonés) para pasar en 1134 a manos castellanas. En el año 1158, Sancho III crea aquí la Orden de Calatrava (orden militar y religiosa por la que se procede a defender la ciudad de Calatrava y que fue ofrecida a quienes se prestaron a ello: el abad Raimundo de Fitero y el monje Diego Velázquez).

10 parroquias, 9 ermitas, 2 hospitales y 4 monasterios certifican la importancia de Almazán en tiempos medievales. En el año 1375 se firma aquí la paz entre Pedro IV el Ceremonioso (aragonés) y Enrique II (castellano). Juan Hurtado de Mendoza, mayordomo del rey Enrique III recibiría la ciudad en pago a su lealtad. En el año 1469, siendo Fernando infante de Aragón, pasa por aquí disfrazado de mozo de mulas ya que los Mendoza trataban de impedir su matrimonio con Isabel de Castilla. Unos años después, es recibido por la familia Mendoza con todos los honores una vez nombrado rey.

De la muralla medieval conserva Almazán 3 puertas: la de Herreros, la del Mercado (foto) y la Puerta de la Villa, además de dos postiguillos. El imponente palacio de los Hurtado de Mendoza preside la plaza mayor. Aquí nació Diego Lainez, jesuíta, compañero y sucesor de Ignacio de Loyola, y aquí murió Tirso de Molina, el autor de Don Gil de las calzas verdes, monje de la Orden de la Merced, que residía en esos momentos en el convento situado entonces a las afueras de la villa.

De Almazán no puedes irte sin probar los torreznos que sirven en la barra del Restaurante Mateos y comprar unas pastas del Zarrón (de canela o de coco) en la Confitería Almarza (desde 1820).

lunes, 13 de mayo de 2013

Barahona


A medio camino entre Medinaceli y Almazán, un alto en el cerro del Castillo de Barahona (1.137 metros de altitud) para divisar la sierra Cebollera, la de Urbión, el Moncayo, la sierra de Ayllón... Pero no hay ningún castillo allí. Lo que está en ese pequeño cerro es la iglesia parroquial de San Miguel Arcángel, con su enorme torre en la que se pueden apreciar pidras labradas de lo que posiblemente fue una fortaleza en época medieval. Dicen que debajo hay un montón de pasadizos.

Pero el verdadero interés esotérico de Barahona está en su tradición brujeril. Hay documentos de la Inquisición de 1527 (del tribunal de Cuenca) en los que se cita a este pueblo como foco de conjuras y ceremonias oscuras. Una piedra con una cruz y un agujero en mitad de un campo, al que llamán Mojón-Confesionario de las Brujas es la prueba palpable de que allí se hacían experimentos espirituales. También unos pozos llamados Airones, que son hundimientos del terreno donde se recoge la lluvia, están en el punto de mira de los que quieren ver en el paisaje explicaciones del más allá. Junto con las de Trasmoz (Zaragoza) y las de Zumarragurdi (Navarra), son las agrupacíones de brujas más famosas de España. En 1978 aparece la obra de teatro Las brujas de Barahona, de Domingo Miras, en la que se cuenta la historia de Quiteria de Morillas y Juana la Ansarona, que por cierto venían a los aquelarres desde tierras de Guadalajara.

Barahona se puede escribir con hache intercalada o no. Por aquí pasa el Camino del Cid (ruta turística sobre las andanzas el famoso justiciero).