Barcelona

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jueves, 29 de septiembre de 2011

Vilafranca modernista




A finales del s.XIX, el resurgimiento económico de la comarca del Alt Penedès permite que llegue una corriente artística y social que empezaba a implantarse en Europa. Los arquitectos de renombre llegan al pueblo y lo convierten en ciudad: Santiago Güell i Grau y Eugeni Campllonch reinventan los edificios combinando la arquitectura popular catalana con las tendencias del modernismo: decoración naturalista, cerámica, balaustradas, barandillas de hierro forjado, vidrieras...


Casa Nogués, Casa Serà Ros, Casa Guardiet, Casa de la Font Rodona, Casa Mercè Torras...y Casa Miró (foto), obra de Güell de 1905, que consta de planta baja, piso, azotea, tejado y jardín posterior. La fachada tiene una composición asimétrica con aperturas de arco rebajado. En el piso superior hay un ventanal y un balcón partido por una columna con capitel floral. La azotea se divide en dos zonas: una, con una ventana vertical y otra con tres pequeñas ventanas ovaladas sobre las cuales se sitúa el tejado.


Güell también es el autor de la Casa de la Vila (ayuntamiento), cuya fachada fue remodelada en 1912 y tiene elementos florales.


El Mercado de la Carne existe de 1878 y destaca por la ornamentación austera de ladrillo visto en el marco de las ventanas. Está totalmente renovado y en la planta alta tiene algo fascinante: el restaurante Mercat. Por 27 euros (más cubierto y bebida) se puede degustar un menú de 6 platos consistente en crema de tomate con ventresca y atún, foie al vino con crema de calabaza, salmón marinado con judías verdes, bacalao con compota de limón y verduras de la huerta, carrillada de ternera con compota de manzana y cebolla caramelizada y espuma de crema catalana con helado de miel.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Vilafranca medieval




Vilafranca es la capital de la comarca del Penedès (Barcelona), la tierra del cava por excelencia. Toda la ciudad (38.000 habitantes) está rodeada de viñas y, en época medieval, fue una importante villa. Aquí moriría en 1285 el rey Pedro III de Aragón, que pasó a la posteridad por expandir su corona por el Mediterráneo (fue rey de Sicilia).



El Palacio Real data de esa época, tiene dos edificios de piedra de diferentes alturas, uno de ellos es una torre con un techo liso y el otro muestra una barbacana de madera. Ha sufrido numerosas modificaciones a lo largo de la historia y actualmente lo están rehabilitando para Museo del Vino. La Basílica de Santa Maria (foto) es un edificio gótico del s.XV construído sobre una capilla románica, su puerta lateral es de finales del s.XIII. Su campanario de 52 metros es de forma octogonal y también se inició a finales del XIII. El campanario es todo un símbolo para la ciudad: en el s.XIV se fundó una beneficencia por la que unos monjes se hacían cargo de tocar las campanas de 27 diferentes maneras según el motivo que se quisiera anunciar.



El Palacio Baltà es una antigua casa señorial gótica del s.XIV. La tribuna de la fachada es un añadido del s.XIX. También son muy interesantes el antiguo convento de Sant Francesc (s.XIII, de la que solo se ha conservado el claustro) y la capilla de Sant Joan (s.XIV, construída por los hospitalarios de San Juan de Jerusalén).



El mareo de siglos obliga a refugiarse en lo mejor de estos sitios: la comida y la bebida. En Cal Figarot (en el local de los castellers, esas torres humanas tan complicadas de realizar) me pedí una espardenya, que consistía en una tosta con pimiento rojo, berenjena, atún y anchoas. En el s.I, Plinio el Viejo, a su paso por estas tierras ya documentó los maravillosos caldos que se producían en estos lugares. Las cavas Mas Tinell serían el ejemplo de un producto agradable al paladar, junto con las catanias Cudié (almendras cubiertas de praliné y cacao en polvo).

martes, 27 de septiembre de 2011

Valdepeñas




La felicidad se describe de muchas formas: para mí, tomándome una copa de vino en Valdepeñas apoyado en un barril acompañado de una tapa de pan, loncha de jamón y huevo de codorniz, bajo el toldo de La Nueva Vereda, frente a la iglesia de la Asunción en la Plaza de España, posiblemente sea uno de los momentos más entrañables vividos recientemente.


Hubo un tiempo en que las tabernas de Madrid solo servían vino de Valdepeñas. Lo de riojas y riberas ni existía. Desde la época de Carlos III, en que se obligó a las tabernas a colocar una tapa encima de las jarras y, sobre ella, algo de comer.


Valdepeñas (Ciudad Real) tiene 31.000 habitantes e históricamente está a mitad de camino entre la Orden de Calatrava (Campo de Calatrava) y la Orden de Santiago (Campo de Montiel). Han vivido judíos y moriscos y también pasaron por aquí los Reyes Católicos (por lo visto fue donde Isabel tuvo un aborto y tal circunstancia se recuerda en un túmulo que se encuentra en la fachada de la iglesia de la Asunción). En el siglo XVII fue Señorío y en la Guerra de la Independencia tuvo un papel de resistencia frente a los franceses muy importante.



La iglesia de la Asunción fue construída sobre un castillo demolido en el s.XV, es de estilo gótico isabelino, con un interior de dos naves, recios contrafuertes en el exterior y una torre-campanario del s.XVI con chapitel del XVIII. La iglesia tiene tres puertas de diferentes estilos, la que da a la plaza (y a los bares) la llaman Puerta del Sol.


La Plaza de España tiene una fuente en el centro y sus tres lados están porticados con elegantes fachadas azulete y cal. El vino de Valdepeñas es de color rojo violáceo, afrutado a la nariz y suave a la boca. Es tierra de vinos desde los s.VI-III a.C., porque se han encontrado restos de pepitas y motivos de uvas en yacimientos ibéricos.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Calatrava La Nueva



Es una de las legendarias fortalezas españolas. En el año 1217 los monjes (y a la vez soldados) de la orden de Calatrava trasladan su lugar de encuentro desde otro antiguo castillo (hoy conocido como Calatrava La Vieja) hasta este punto más estratégico, con mejor dominio de los espacios físicos, en un sitio de referencia de las fronteras cristianas. Allí permanecieron hasta 1804, en que abandonaron este castillo para irse a Almagro. Es uno de las más grandes de Europa y, al norte, está en esa misma colina una iglesia que tiene elementos del románico tardío y de la austeridad del cisterciense. Lo más característico es el rosetón de piedra volcánica de su entrada principal.



Calatrava La Nueva se levanta sobre un cerro a 936 metros de altitud y se llega hasta allí rodeando el terreno por un camino que se empedró con motivo de la visita de Felipe II en 1560. El lugar es una vía natural que cruza Sierra Morena y comunica la Meseta con el valle del Guadalquivir.


La Orden de Calatrava fue fundada el 1 de enero de 1158 en Almazán (Soria), cuando los monjes cistercienses Raimundo de Fitero y fray Diego Velázquez aceptaron la propuesta del rey Sancho III de defender la ciudad de Calatrava (La Vieja) que había sido arrebatada a los árabes por Alfonso VII en 1147, entregada a la Orden del Temple y que, por lo visto, no la supieron defender como se debía.


Tras la batalla de las Navas de Tolosa, los caballeros calatravos fijaron su nuevo enclave en el castillo de Dueñas, donde se cree que existió un poblado de la Edad de bronce y un entorno visigodo amurallado. Además de la iglesia y el castillo, hay calles con sus dependencias y viviendas, aproximadamente 46.000 metros cuadrados.


En Calatrava La Nueva hay tres murallas: la primera anterior a la Orden, la segunda rodea el convento y la tercera separa el convento de la villa vieja. La ciudad tiene una calle de los Artesanos, un molino de tracción animal, una tahona, un horno, una fragua. El convento tiene la iglesia, la sala capitular (enterramientos del siglo XIII), las cocinas y el refectorio, dormitorios y hospedería y un cementerio.


La presencia de los musulmanes en época anterior a la construcción del castillo se demuestra en la aparición de baños, aljibe de dos pisos y torre albarrana con mazmorra.

jueves, 22 de septiembre de 2011

El Cerro de La Encantada



En la noche de San Juan, en la cueva de La Encantada de Granátula de Calatrava (Ciudad Real), una culebra se transforma milagrosamente en una bella mujer de largos cabellos dorados que se los alisa con un peine de plata mirándose a un espejo. Es una hechicera, una mujer maldita que con sus conjuros atrae a los hombres casados cuyas mujeres le lanzan piedras para hacerla desaparecer (si es que pueden verla).


Es la leyenda que flota en el ambiente del cerro de La Encantada, situado a 800 metros de altura sobre el valle del río Jabalón y que constituye un conjunto urbanístico, necrópolis y construcción defensiva de la época de la Edad de Bronce (digamos los años 2000 a 1300 a.C.). Es un templo de caracter funerario en un terreno que ofrece a la vista una muralla con bastiones, en unos emplazamientos conocidos en la Mancha como la Cultura de las Motillas, construcciones en asentamientos fortificados en motillas, morras y castillejos donde se juntan viviendas dentro de hileras de murallas que se concentran en varios niveles escalonados dando la apariencia de un cerro artificial (las propias edificaciones forman el cerro).


Son terrenos de cuarcitas, donde abunda la coscoja, la retama y el tomillo. Y donde se cree que hubo cobre y plata ya que se han encontrado en las tumbas objetos de estos minerales y también herramientas para trabajarlos. En las excavaciones se ha descubierto cerámica, hachas de piedra, colgantes, brazaletes y cuchillos.

martes, 20 de septiembre de 2011

Almagro




La Plaza Mayor, el Corral de Comedias, el Museo Nacional del Teatro, el Teatro Municipal, el Convento de la Asunción... al menos son 5 motivos para visitar esta localidad de Ciudad Real que creció a la sombra de las órdenes militares que protegían las fronteras conquistadas a los árabes. Y ya en el siglo XVI, con la llegada de familias nobles de banqueros alemanes que construyeron palacios y casonas solariegas (con hermosos patios) sería cuando Almagro viviera su época de esplendor.


Un conjunto de columnas de orden toscano soportan dos galerías (en otros tiempos abiertas, hoy cerradas con ventanales de bello tono verde) que de algún modo abrazan el edificio del ayuntamiento erigido en el s.XVI y restaurado en el XVIII de aire neoclásico, todo ello en el espacio de la Plaza Mayor. El Corral de Comedias es del XVII, tiene un patio abierto de unos 300 metros cuadrados. Las obras satíricas y burlescas que se representaron allí durante dos siglos constituyen todo un patrimonio artístico que justifica que, muy cerca, se halle en el palacio de los Maestres (con un claustro mudéjar, ahora en restauración) toda la historia del teatro español a base de vestidos, atrezo, maquetas, libros, cuadros y dibujos en el Museo Nacional. En el nº 20 de la calle San Agustín se encuentra el Teatro Municipal, una joya de finales del XIX de estilo grecorromano, con tres plantas y 800 localidades.


En los primeros años del s.XVI, el comendador de la Orden de Calatrava mandó edificar un hospital que, con los años, pasaría a ser un convento (La Asunción). Tiene un fascinante claustro con dos galerías de órdenes clásicos, jónico el primero y toscano el segundo (foto). La iglesia es gótico tardío y las puertas del claustro, platerescas.


También son interesantes el Palacio de los Fúcares (almacén para guardar el mercurio que llegaba de las minas de Almadén, arrendadas a una familia alemana por el Emperador Carlos V) y la iglesia de San Bartolomé, construída entre los siglos XVII y XVIII, con un interior rococó. Pasear por las calles de Almagro y encontrarte con el Palacio de los Condes de Valparaíso, la casa de los Welser, la de Xedler, el Palacio de los Marqueses de Torremejía, el convento de Santa Catalina (hoy Parador)... es un verdadero privilegio.



En Almagro se comen duelos y quebrantos (revuelto de jamón, tocino y huevo), asadilla (pimiento rojo y tomate triturados), codorniz escabechada, berenjenas (tiernas, cocidas y aliñadas con hinojo y vinagre) y bizcochada (natillas con un bizcocho).


No puedes salir de Almagro sin comprar un queso de oveja semicurado.

martes, 6 de septiembre de 2011

Museo Nacional Colegio San Gregorio





Solo por la visita a este fantástico museo, ya vale la pena un viaje a Valladolid. Se trata de una de las colecciones de escultura entre los siglos XV a XVIII más completas que se pueden visitar en España, fundamentalmente de arte religioso, con obras de Pompeo Leoni, Gregorio Fernández, Pedro de Mena, Alejo de Bahia o Diego de Siloé. También se contempla el retablo procedente de la iglesia de San Benito el Real de Valladolid, obra de Alonso Berruguete de 1532. La sede es el estupendo edificio del siglo XV construído por iniciativa de Alonso de Burgos, confesor de los Reyes Católicos. Hay elementos decorativos del gótico tardío y un magnífico claustro con dos pisos. Y también allí se guarda el paso procesional que sale a la calle más antiguo de España: La elevación de la Cruz de Francisco de Rincón, de 1604. El Museo San Gregorio tiene unos maravillosos techos de madera antiguos (artesonados) procedentes de palacios o iglesias. El origen de todas las obras que se ve aquí está en la desamortización decimonónica de los conventos españoles. La mayoría de las obras que vemos son de madera policromada donde se aprecia la técnica del estofado (la combinación de oro con el color). En la foto, El Santo Entierro de Juan de Juni de 1544.

Pegado al museo está el bello edificio de la iglesia de San Pablo, que se comenzó a construir en 1445 y que tiene una fachada de Simón de Colonia bellamente decorada.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Ermita de los Santos Mártires




Situada en la localidad soriana de Garray, se trata de un templo románico del s.XIII (ya que una inscripción en uno de los sillares indica la fecha de su construcción: 1231). La portada está formada por sillería sobre lienzo enfoscado. Tiene un arimez (para que resalte la puerta) bajo cornisa que soporta seis canecillos y un arco de doble arquivolta (la exterior es de baquetón liso y la interior está decorada con arcos secantes).


El tímpano tiene decoración de composiciones florales: un gran florán rosáceo en el centro rodeado de otros cuatro más pequeños. El listel que lo enmarca tiene pequeños arcos con cabecitas humanas (en la parte central más reconocibles y en la lateral más grotescas).


Los capiteles de la portada tienen la temática de arpías aladas (con melena y cola).


El interior tiene tres naves y ábside central y dos absidiolos en los laterales. Entre los elementos decorativos que observamos hay una pila bautismal que se cree es del s.XI y con una figura de un avaro con una bolsa de monedas en el cuello.


Tambien hay un capitel muy curioso con la temática de la pesca milagrosa y otro con personajes a la manera de apostolado con un libro o bastón.



Los mártires a los que está dedicada la ermita son: Nereo, Aquileo, Pancracio y Domitila. En el siglo I, siendo emperador romano Vespasiano, su sobrino el cónsul Flavio Clemente está casado con Domitila, que le da por ser cristiana y tanto ella como los soldados Nereo y Aquileo (que eran amigos) fueron castigados por ello. En el año 304 el perseguido sería Pancracio, un adolescente con unas ideas que le costaron la vida en plena vía Aurelia de Roma.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Wamba




Y a mitad de camino entre las dos Medinas, nos desviamos hasta Wamba. Un pequeño pueblo que tiene uno de los templos más antiguos de la provincia de Valladolid (s.X-XII) aunque su origen visigótico-mozárabe nos remitiría hasta el s.VII, como se puede comprobar en los arcos de herradura -en la cabecera-y en las pinturas murales. La iglesia de Santa María es, también, románica por su portada en arquivoltas y su tímpano. Fue un antiguo monasterio visigodo, luego en la Edad Media tuvo un importante claustro en el que hay restos de sepulcros y también, en una pequeña capilla un osario con calaveras que es un escaparate de la muerte verdaderamente impactante.



Aquí murió el rey godo Recesvinto en el año 672 y aquí fue nombrado como sucesor Wamba (en contra de su voluntad), de ahí el nombre de la localidad desde entonces, ya que en aquellos tiempos se llamaba Gérticos. El rey Wamba fue coronado en Toledo y fue el último monarca visigodo que tuvo poder y prestigio. Convocó un Concilio en el que se ponía freno a los abusos y privilegios de los eclesiásticos. Y fue en una conjura del arzobispo de Toledo cuando le engañaron y le obligaron a renunciar al trono. Después de estar enterrados en una iglesia de Toledo y profanadas sus tumbas por las tropas francesas de la guerra de la Independencia, los restos de Recesvinto y Wamba se encuentran ahora en la Catedral de Toledo.



En Santa María fue sepultada la reina Urraca de Portugal, esposa de Fernando II de León, ya que había ingresado en el montasterio como freira en la orden de San Juan de Jerusalén una vez que fue declarado nulo su matrimonio.





Los visigodos gobernaron en España entre los siglos V y VIII. Wamba es la única localidad española que tiene la letra w en su escritura. Es palabra germánica, como el origen de guerra (werra) o guardia (wardja).