Barcelona

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martes, 29 de abril de 2014

Setenil de las Bodegas


Durante la reconquista, los cristianos intentaron siete veces arrebatar este hermoso pueblo de Cádiz a los musulmanes, Septen-Nihil, siete veces nada, un lugar en el que la mayoría de las casas tienen por techo la montaña que lo envuelve. De origen romano, Setenil parece un poblado troglodita: es como sin todo el mundo viviera en cuevas. El castillo fue una antigua fortaleza árabe y su iglesia gótica del s.XVI está dedicada a la Encarnación (las dos cosas en lo más alto de la localidad).

Parada de la ruta de los Pueblos Blancos, Setenil de la Bodegas tiene dos calles que son todo un espectáculo: Cuevas de Sol y Cuevas de Sombra. Están llenas de bares y protegidas por la montaña. El río Guadalporcún atraviesa el lugar, con puentecillos y jardines. El Viernes Santo por la mañana desfila la Legión por las empinadas calles de este pecular pueblo andaluz.

domingo, 27 de abril de 2014

Arcos de la Frontera


Ubicado en un cerro y rodeado por el río Guadalete en plena Sierra de Cádiz, Arcos de la Frontera sorprende por su perfil en la lejanía donde destacan la espectacular iglesia de la Asunción (templo evolucionado desde los restos del s.XIII de la antigua mezquita hasta la torre neoclásica del XVIII) y, en el otro extremo, la iglesia de San Pedro (fachada principal barroca). El palacio del Conde de Águila tiene una de las portadas más antiguas de Andalucía (s.XV). Hay un castillo que fue fortaleza militar; la llamada Puerta Matrera (única que se conserva de la muralla árabe) y un convento de monjas Mercedarias que venden unas exquisitas pastas (compramos las de moscatel y pasas).

En el restaurante Marqués de Torresoto (ubicado en un antiguo palacio del s.XVII) tienen un menú de 18 euros con esta posible combinación: sopa de tomate, entrecot con patatas y ensalada y arroz con leche, acompañado de vino Entrechuelos de la Tierra de Cádiz. En la Plaza del Cabildo puedes asomarte al Mirador de la Peña Nueva. Sus calles empinadas, sus fachadas blancas, sus rincones con macetas, sus portales abiertos, son pequeños recorridos que se han de hacer despacio para empaperse del indiscutible aire moro del lugar.

sábado, 5 de abril de 2014

Geografía que no cambia


"Las ciudades, río, río Duero, son accidentales y cambiantes. Ya lo ves: esta misma Soria, que he ido barajando en mi quincenario, también es cambiante, porque está matando, o quizá el gerundio adecuado sea ´superando´ sus antiguos y honrados hábitos. Es la geografía la que no cambia. Las sierras son las mismas, y el mismo eres tú, río Duero. Duero-Dios, el mismo que eras cuando la rota de Numancia, cuando la pelea de Gormaz y cuando mi madre mocita. El río de todos los siglos, de los pasados y de los porvenir. Siempre con tus barbas de invierno, apoyando en tu jarra celtibérica con decoraciones de peces y de toros, Duero viejo, Duero fuerte, Duero amigo."

(Juan Antonio Gaya Nuño, El santero de San Saturio, 1953)

Juan Antonio Gaya Nuño (Tardelcuende, 1913- Madrid, 1976) fue escritor, historiador y crítico de arte. El santero de San Saturio es una novela que cuenta el día a día de un intelectual que vuelve a la ciudad que conoció de niño aprovechando que la prensa local anuncia la plaza vacante de santero de la ermita de San Saturio, mirador privilegiado de la ciudad de Soria, a la que describe en su cotidianeidad con un falso aire costumbrista que esconde una importante carga crítica.


viernes, 4 de abril de 2014

Sosteniendo la luz


"Habla mi Duero, escucha el bosquecillo
y celan los tapiales el secreto.
El sol te goza y labra y estás quieto,
como un mendigo al sol, solo y sencillo.

Huerto del sol sin frutos, amarillo,
trenzado otoño de los siglos, prieto;
y casi en llamas porque amor, discreto,
ha injertado un parral en un castillo.

Los arcos en los aires, como el puente,
el acueducto, la alameda, el soto,
sosteniendo la luz o la quimera.

Sosteniendo el palacio evanescente
de mi dulce niñez; claustro remoto
en los jardines de la primavera."

(Dionisio Ridruejo, San Juan del Duero, Sonetos a la piedra, 1943)

Dionisio Ridruejo (El Burgo de Osma, 1912- Madrid, 1975) fue escritor y político. Pasó de ser fundador de la Falange a opositor al régimen franquista formando un partido político democrático. Entre medias, las experiencias en la División Azul, la cárcel y el exilio. En su obra poética Sonetos a la piedra ensalza esa España profunda de monumentos y edificios que engrandecen una patria que, según se lea, puede ser la que ahoga o la que libera.

El soneto dedicado al monasterio románico de San Juan de Duero se encuentra escrito en una escultura de Ricardo González Gil (Soria, 1955) en la paseo de San Prudencio. Se trata de una obra en acero del año 2010 que sirve de marco literario al entorno paisajístico en el que se halla: la ribera del Duero, la de los álamos dorados, entre San Polo y San Saturio.