San Vicente de la Sonsierra

San Vicente de la Sonsierra

sábado, 28 de noviembre de 2015

Té y simpatía


Los seis bienes culturales inscritos en la lista del Patrimonio de la Humanidad que visitamos en Sri Lanka, quedarán para siempre registrados en nuestra memoria: la ciudad santa de Anuradhapura, la antigua ciudad de Sigiriya, la antigua ciudad de Polonnaruwa, el Templo de Oro de Dambulla, la ciudad sagrada de Kandy y la ciudad vieja de Galle y sus fortificaciones. Son seis imprescindibles motivos para realizar este viaje al país del té y de la canela. Sus enormes dagobas pintadas de inmaculado blanco, elevándose hacia el cielo conteniendo una misteriosa reliquia, las recordaremos mientras las recorríamos descalzos dando vueltas hacia ninguna parte (indudablemente hacia nosotros mismos). Sri Lanka es el país de las orquídeas y de los elefantes, del Diente Sagrado de Buda y de los frescos de doncellas del siglo V. El país de las frutas, de las verduras, de los pescados y del arroz. Pero, sobre todo, es el país de la simpatía y de la amabilidad. Educados y atentos, los cingaleses ofrecen lo mejor de su país y te lo muestran con el cariño de las cosas que se respetan.

En la foto, un novio y sus acompañantes a las puertas del Jardín Botánico de Peradeniya, con el traje típico de Kandy.

viernes, 27 de noviembre de 2015

Negombo


Negombo es una ciudad en la costa oeste en la que estaban los portugueses hasta que en 1640 llegaron los holandeses. Hay un fuerte holandés con la fecha grabada de 1678 encima de un arco y, al lado, una iglesia holandesa (fachada blanca y tejas rojas). Muy cerca se encuentra el animado Mercado de Pescadores (foto), una actividad laboral muy arraigada en la ciudad. La iglesia de Santa María es un templo católico impresionante (sus coloridos techos pintados son una gozada). Paseando descubrimos el cine Regal, donde estaban poniendo Contigo, sin ti, dirigida por Prasanna Vithanage.

Caminando por Negombo cruzamos varias veces el canal holandés y encontramos un templo budista, otro hinduísta y una mezquita. Nos metimos en animados mercados de frutas y verduras y, en la calle más importante (Main Street) entramos al Icebear Century Café, donde saboreamos una deliciosa sopa de pescado, un zumo de papaya, piña y lima, y un helado de vainilla, chocolate y mango. Sabores de Sri Lanka para que queden retenidos durante mucho tiempo en  nuestro paladar.

martes, 24 de noviembre de 2015

Galle


Galle es el sitio más europeo que te puedes encontrar en Sri Lanka. Ciudad amurallada a orillas del mar en el sudoeste del país, fue edificada por los portugueses en el s.XVI, fortificada por los holandeses en el XVII y puesta al día por los ingleses en el XIX. Con todo ello, se observan en lo que es la parte antigua un conjunto de casas y locales de indudable encanto (museos, restaurantes, hoteles, tiendas, joyerías, heladerías). Nuestro recorrido comenzó en los alrededores de la mezquita grande y el faro (foto). Vimos la torre del reloj (construída con la misma piedra que la muralla), la iglesia de Todos los Santos (anglicana, que data de 1871 y es donde están las tumbas de los primeros colonos), la fachada del Museo Nacional de Galle y varios colegios musulmanes y católicos. Las callejuelas perfectamente ordenadas en el recinto de la zona fortificada, son muy agradables de recorrer. En el restaurante Good Garving nos servimos arroz, verduras y pescado en salsa. La ciudad de Galle es Patrimonio de la Humanidad desde 1988.

Saliendo de Galle, cerca de Meetiyagoda, entramos a conocer cómo se sacan de las minas la famosa moonstone, una piedra preciosa con la que se confeccionan joyas.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Tangalle


El viaje continúa hacia el sur. Después del interior, nos vamos a acercar al mar. Tras pasar Tissamaharama, nos cuentan que en el Parque Nacional de Bundala hay búfalos y pelícanos. Después de pasar Hambantota, en un comercio de la carretera compramos un exquisito dulce de leche de coco. Cerca de Ambalantota hay salinas, y después de Ranna llegamos finalmente a Tangalle, donde disfrutamos de nuestro momento de playa empapándonos del océano Índico. En el restaurante Chalet, en mitad de una hermosa bahía disfrutamos de una taza de té.

Dikwella, Ruhuna (donde hay una importante universidad), Matara, Mirissa, y ya dejando el sur y volviendo de nuevo hacia arriba, Weligama, Koggala y Unawatuna. Ciudades y pueblos en ruta, anotadas en el cuaderno de apuntes y fugazmente admiradas desde el escaparate del vehículo. Pero no por ello olvidadas. Ese sur de la isla de palmeras y olas.

domingo, 15 de noviembre de 2015

Parque Nacional de Lunugamvehera


Pavos reales, cormoranes, calaos, monos, abejarucos, búfalos, garzas, papagayos, cocodrilos, águilas arpías, elefantes, mangostas, ciervos... fueron los animales que divisamos en nuestra excursión por el Parque Nacional de Lunugamvehera, situado cerca de Kataragama. Fue declarado como reserva natural en 1995 y sirve de corredor de los elefantes que emigran desde el cercano Parque de Yala (es frecuente encontrarte con estos elefantes en la carretera, cruzando de un sitio al otro). La carretera que viene desde Wellawaya hasta Kataragama hace de frontera entre un parque y el otro. Tiene una extensión de unas 23.400 hectáreas y un gran lago, por lo que las aves acuáticas están en un habitat perfecto. Los guías que te llevan en un jeep para hacer el recorrido siempre están deseando ver un leopardo, que es la joya de la corona del lugar, pero normalmente está escondido.

Unos diecisiete parques naturales se encuentran distribuídos por todo Sri Lanka.

lunes, 9 de noviembre de 2015

Kataragama


Kataragama es un importante centro religioso tanto budista como musulmán e hinduísta. Aquí vienen peregrinos de las tres creencias. El dios que tiene más devoción es Murugan, el dios hindú de la guerra (que tiene seis rostros y doce brazos). Mezquitas, templos y dabogas van apareciendo en el paisaje. A un lado y al otro de la carretera que lleva a Kataragama hay parques nacionales donde viven en libertad muchos animales. Por eso no es de extrañar que te encuentres en el camino un elefante y que tengas que disminuir la velocidad del vehículo para dejarlo pasar (es su territorio).

Un desayuno cingalés consiste en roti (torta), kiribath (arroz con leche) y noodles (fideos), acompañados de platillos de curry (verduras en salsas). Y, por supuesto, un buen plato de trozos de fruta: piña, papaya, sandía, manzana y naranja. En Kataragama encontramos la margosa, el árbol del que se obtiene el aceite de neem, mágica pócima para curar muchas dolencias del cuerpo. Incluso una infusión con sus hojas frescas también tiene efectos saludables.

domingo, 8 de noviembre de 2015

Ella


En el Grand Ella Motel paramos a tomar un té en medio de un paisaje de montañas y pequeños picos, zona ideal para los amantes del senderismo y de las excursiones a pie siguiendo el trayecto de las vías del tren. A cinco kilómetros de Ella (que en realidad es un cruce de calles en la carretera) se encuentra la cascada de Rawana, que tiene un recorrido de unos 25 metros y que es un lugar de recreo muy popular para los lugareños. Esta cascada tiene el nombre de un rey asociado a la leyenda hindú del Ramayana (Ravana secuestra a Sita y la esconde en una cueva). En los alrededores, puestos de mazorcas de maíz y de cerámica de barro.

Estamos en las llamadas Tierras Altas de Sri Lanka, el interior del país, pasamos por Wellawaya y nos cruzamos con hermosas plantaciones de caña de azúcar. Es una zona de asentamiento de reinos hinduístas y, después, cingaleses que se resistieron a todas las colonizaciones europeas hasta el final. Es, pues, la esencia del antiguo territorio. El lugar donde crecen las plantas medicinales de los remedios ayurvédicos.

sábado, 7 de noviembre de 2015

Kandapola


A 14 kilómetros de Nuwara Eliya se encuentra Kandapola, ciudad que tiene fama por sus verduras y hortalizas, sembradas en hermosos campos perfectamente organizados. Las carreteras de acceso estaban plagadas de puestos ofreciendo sus preciadas mercancías. Es una zona fresca, ideal para el cultivo del té. En la foto, lo que antes fue una fábrica, ahora es un estupendo hotel: el Heritance Tea Factory, que conserva su pequeña factoría de producción, donde nos explicaron los siete pasos a las que se someten las hojas recogidas: marchitamiento, enrrollado, rotura del rollo, fermentación, secado, clasificación y empaquetado. Los tés más característicos son cuatro: el bopf (fuerte), el bop (medio), el pekoe (suave) y el verde (saludable).

Aquí desayunamos la famosa sopa fría llamada diyabath, que consiste en arroz fermentado al que se le añade leche de coco, cebolla, ajo, chile y lima. Es una sopa sanísima, que tiene efectos anti-inflamatorios.

martes, 3 de noviembre de 2015

Nuwara Eliya


En las plantaciones de Sogama Estate tuvimos nuestro primer contacto con las hojas de té. De cada mata se van cogiendo los tres últimos brotes y se reservan para la producción, esperando unos días para dar otro paseo y recolectar. Generalmente mujeres con manos pequeños y sacos a la espalda se ocupan de esta tarea. En el camino, la impresionante Cascada Ramboda, que llega a recorrer 109 metros hasta que sus aguas se juntan con las del río Kotmale. Un plátano rojo (más pequeño y más dulce que los que conocemos) nos vendió un hombre en un puesto de la carretera.

Mackwoods es una fábrica de té desde 1841. Está en Labokellie Estate y visitamos las instalaciones donde observamos los procesos de fabricación y, también, el salón donde disfrutamos de una deliciosa taza. Por supuesto compramos té verde (suave) y té broken orange pekoe (fuerte).

Nuwara Eliya es una agradable ciudad para recorrer. Vimos la mezquita, la iglesia de San Javier, el bazar de la ropa (como es una zona fresca -1884 metros de altura-, tienen fama sus cazadoras), un mercado de comercios de arreglos de tejidos, otro de verduras y pescado (compramos vainilla y nos regalaron nuez moscada) y la oficina de correos de indudable aire inglés (foto). Los alrededores de Nuwara Eliya tienen muchas huertas, por lo que la calidad de las hortalizas del lugar es incuestionable.


domingo, 1 de noviembre de 2015

Habarana


Lo mejor de Habarana fue el estupendo masaje ayurvédico que nos dieron en un centro especializado en este tipo de tareas: te impregnan de aceite arriba y abajo, aplicando con las manos las terapias de relajamiento y sanación (mezclando movimientos armónicos e intensos) y, luego, te dejan un rato en una sauna de calor y, seguidamente, en una caja donde te encierran y donde solo se asoma la cabeza que te la cubren con una toalla. Después de una ducha fría, el cuerpo sale flotando. El ayurveda es una terapia hindú que tiene cinco mil años y que significa vida y ciencia.

Habarana es un lugar tranquilo, lleno de bosques y praderas (con monos merodeando por cualquier lado), punto de referencia equidistante a las distintas ciudades patrimonio cultural de Sri Lanka. Es una zona donde sacan a pasear a los turistas en elefante. En la foto, el Lago de Habarana.

El batik es una técnica de teñido de tejidos que consiste en aplicar capas de cera y, una vez endurecida, crear líneas craqueladas que forman figuras y diseños. No hay que venir de Sri Lanka sin una camisa elaborada con esta técnica.