San Juan de Baños

San Juan de Baños

miércoles, 31 de agosto de 2011

Medina de Rioseco








Localidad vallisoletana de 5.000 habitantes, es la ciudad de los almirantes, ya que en 1405 Alonso Enriquez es nombrado por el rey Enrique III primer Almirante Mayor de Castilla. En la iglesia de Santa María se puede contemplar la espectacular capilla de los Benavente, del s.XVI (tiene yesería de los hermanos Corral, retablo de Juan de Juni y rejería de Francisco de Villalpando). Del tramo medieval de la ciudad se conservan tres puertas: la de Ajújar, la de Zamora y la de San Sebastián. En el restaurante Pasos se puede degustar una maravillosa carrillera de ternera al vino tinto que está para chuparse los dedos -o para mojar la salsa con el estupendo pan candeal que te ofrecen-. En La Flor de Castilla se puede comprar una rosca de pan de anís con forma de corona de espinas. La iglesia de Santiago el Mayor es la sede de una exposición de Las Edades del Hombre: la madera policromada de Llanto sobre Cristo muerto de Juan de Valmaseda (1524) y el bronce de la Sagrada Cena de Venancio Blanco (2001) serían dos ejemplos de las piezas que allí se muestran. Pero la auténtica estrella es el propio retablo de la iglesia, con tallas de Tomás de Sierra. En Medina de Rioseco hay unas tapas en los bares deliciosas: en Crisol te ponen champiñones rellenos de jamón y en Vittoria Colonna unas fajitas rellenas de pollo, manzana, piñones de Pedrajas, pepinillo y huevo. Además hay un museo de la Semana Santa, ya que las procesiones de Medina de Rioseco son famosas. La calle conocida como La Rua, con sus columnas y soportales, es un viaje a la Castilla más auténtica.






Se puede contemplar la dársena del Canal de Castilla, obra de ingeniería que unía Alar del Rey (Palencia) con Valladolid y que, a mediados del s.XIX abriría un nuevo ramal hacia Medina de Rioseco, lo que le permitió el transporte de mercancías y comunicaciones.

martes, 30 de agosto de 2011

Medina del Campo






Importante mercado medieval, fue allí donde nació la letra de cambio y el concepto "bancarrota" aplicado a la economía. Hoy cuenta con 21.000 habitantes y es una interesante ciudad situada en medio de la provincia de Valladolid que cuenta con la impresionante Colegiata de San Antolín (obra de Gil de Hontañón, s.XVI) y el interesante Castillo de La Mota (s.XIV-XV) donde hay un escudo de los Reyes Católicos sin la granada y que fue cárcel de estado y sede de la sección femenina en el franquismo (su construcción arranca de la época de Juan II de Castilla y su hijo Enrique IV). En Medina se puede comer un estupendo lechazo asado en el Restaurante Continental y comprarse unas cocadas en El Horno o unas pastas de piñones en Cipriano Martín (las dos pastelerías en la calle Padilla). En el Museo de las Ferias te enseñan la historia de la ciudad centrada en el alcance internacional de las que allí se celebraban durante los siglos XV y XVI (hay pesas, balanzas y cajas de cambista). Todos los domingos del año los comercios están abiertos. En la Iglesia de Santiago el Real se puede contemplar la estupenda exposición de arte religioso de la edición de 2011 de Las Edades del Hombre, donde se pueden admirar desde un Cristo crucificado de Gregorio Fernández del s.XVII hasta una enorme corona de espinas de hierro (en realidad, arados) de José Luis Alonso Coomonte de 1999. En Medina del Campo te puedes tomar un rueda con una deliciosa tapa por 2,20 euros. También son interesantes el Balneario de Salinas (hotel de 1891), a las afueras, y las Reales Carnicerías (mercado del s.XVI).



En Medina del Campo han vivido vacceos (tribu prerromana), visigodos y fue donde Isabel la Católica murió en el año 1504.

jueves, 25 de agosto de 2011

Numancia



En el año 133 a.C. los habitantes del pueblo celtíbero de Numancia prefirieron suicidarse antes que entregarse como esclavos a Roma. Durantes meses, habian estado rodeados por las tropas de Escipión (que prefirió la táctica del bloqueo antes que el ataque) en un círculo formado por siete campamentos donde se construyeron murallas con estacas para cerrar el paso al exterior. Desde entonces, Numancia es el símbolo de la resistencia y de la actitud de no inclinarse ante los deseos del poderoso.


En 1853 el ingeniero y arqueólogo Eduardo Saavedra realiza una serie de excavaciones que permiten situar el emplazamiento de la mítica Numancia en un cerro cercano a la localidad soriana de Garray. En 1905 el alemán Adolf Schulten realizó una campaña y contribuyó a sacar a la luz muchas incógnitas.


Lo que se visita actualmente es: reconstrucción de tramos de muralla, señalización del muro del cerco de Escipión mediante unos postes blancos que se observan a lo lejos, restos de un caldarium de unos baños romanos, restos de un desagüe, aljibe circular con canalillo, aljibe rectangular con escalera, reconstruccción de una casa de época romana, reconstrucción de una casa celtibérica, restos de trazado urbano del barrio sur, casa con patio porticado y restos de molinos de mano para trabajar el grano. También hay un monumento conmemorativo en honor de los héroes inaugurado por Alfonso XIII en 1905 (un pedestal cuadrado de piedra y un obelisco con los nombres de los jefes numantinos: Ambon, Leucon, Litennon, Megara y Retógenes).



Así pues, Numancia son dos ciudades superpuestas: una de época celtibérica y otra de época romana acomodada a la estructura de la anterior.

martes, 23 de agosto de 2011

Vinos el 11



En La Latina, en la calle Calatrava, 11 se encuentra Vinos el 11 (Casa Dani), toda una institución en los bares legendarios de Madrid. Sus origenes se remontan hasta 1875 cuando se abre allí una botica y es con el comienzo del siglo XX cuando se convierte en bodega. En 1982 Dani se hace dueño del negocio (habiendo trabajado en él toda la vida) y desde hace unos 5 años es su hijo, que se llama Dani también, quien lo lleva con la misma alegría e ilusión que su padre. La lámpara de gas, la saturadora de seltz, la máquina registradora, la barra tallada en madera de nogal, el mostrador de zinc donde se tienen en agua los vasos... nos hablan de un tiempo donde ir a la taberna era una actividad en sí misma.

Por lo visto, Dani padre era uno de los últimos medidores que quedaban en Madrid: de una tacada te enjuagaba ocho vasos y repartía de la frasca hasta el borde la capacidad de cada uno sin derramar una sola gota.

Lomo, chorizo, jamón, salchichón, chicharrones, cecina, queso, bonito, ensalada, ensalada de bonito, ventresca, anchoas de Salazón, berberechos y mejillones. Esa es toda la carta de Vinos el 11. Y vino de Valdepeñas.

Así pues, el local ya puede presumir de ser una tasca centenaria, un lugar humilde y mágico al mismo tiempo, donde destaca ese pequeño comedor interior alargado donde parece que te metes en el vagón de un tren de lujo.

Es una delicia ver y escuchar a Dani hijo generar música con dos vasos golpeados sobre el agua del mostrador.

lunes, 22 de agosto de 2011

La Puszta







La Puszta (llanura) es el corazón de Hungría. La gran estepa del interior del país es, desde 1999, patrimonio de la humanidad (Parque Nacional de Hortobágy-La Puszta). Son tierras planas donde se siente además del entorno de los campos y los animales un auténtico estado de ánimo. En ese sentido la puszta es también el vacío, la desolación, la amplitud de un paisaje que se pierde en el infinito y que no acaba. Hay ovejas con cuernos, cerdos peludos, caballos y búfalos. También hay pozos de agua con la característica pértiga señalando el lugar de donde sale. En algún lugar próximo a Keckskemét, cerca de la ciudad de Kerekegyháza, se halla un complejo turístico denominado Varga Tanya donde vivimos la experiencia de pasar una jornada en una granja. Nos reciben con una copita de pálinka y un bollito de pan. Allí, acompañados de unos músicos zíngaros que nos amenizaban la comida, probamos la sopa gulash (guiso de ternera con pimentón y patatas), pollo relleno y pinchos de cerdo y un postre de queso. Nos montaron en un carro guiado por caballos y nos llevaron a dar una vuelta por una casa con animales domésticos (una niña nos ofrecía rodajas de chorizo y nos pudimos asomar al interior de las habitaciones). Luego nos ofrecieron un espectáculo de caballos en los que comprobamos el manejo de los vaqueros húngaros llamados csikós que llegaban a guiar ¡8 caballos a la vez!. También sacaron a relucir unos maravillos caballos nonios, que es la raza autóctona.



Gyula Illés escribió en 1936 Gente de la pusztas: "La gente de las pusztas, lo sé por experiencia, es servil, sumisa. No lo es de forma calculada y consciente; por la expresión y también por el hecho de que levanta la cabeza incluso cuando grita un pájaro, se le nota que lo es desde siempre, por la sangre, por una experiencia milenaria..." Es un libro que habla sobre las costumbres domésticas y el caracter de los campesinos húngaros.



La Puszta es el retrato de la profunda Europa: las praderas de rebaños de vacas se van transformando en campos de cultivo donde crece el maíz, el trigo o los girasoles gracias también a sistemas de riego adecuados para las plantas. Y así, de los campos desolados por guerras y batallas, surge un nuevo paisaje rico y productivo, una despensa de comida, arte y poesía.



Y ENTRE TANTAS DESVENTURAS

DESPUÉS DE TANTAS DISCORDIAS

AUNQUE ESCASEADA PERO NO ROTA

VIVE LA NACION EN ESTA PATRIA...



AÚN HA DE VENIR Y VENDRÁ

UNA ERA MEJOR, DESPUÉS DE LA CUAL

UNA PLEGARIA FERVIENTE ESTARÁ

DE MILES EN LA BOCA...



Mihály Vörosmarty, 1836, Llamamiento

jueves, 18 de agosto de 2011

Pécs




Con una población cercana a los 160.000 habitantes, Pécs tiene una mezquita otomana construída en 1571 (ahora iglesia cristiana) y un mihrab de 28 metros de altura. Además allí están una serie de iglesias paleocristianas que cuentan con unos enterramientos del año 390 a.C. y que son un grupo de capillas subterráneas con decoraciones en las paredes. En Pécs está la cerámica Zsolnay, que se caracteriza por su color verdoso metalizado, y un museo dedicado a estas piezas. Aunque hay una que tiene vida propia: una fuente con cuatro cabezas de toro en plena calle construída en 1953. En lo que antes fue una iglesia románica, sustituída luego por una barroca (destruída por los mogoles) y luego una gótica, admiramos ahora una obra de 1891 con cuatro torres en las esquinas: es la catedral de San Pedro. También hay una sinagoga de 1860 y un restaurante que se llama Aranykacsa donde te sirven un estupendo plato de pechuga de pato con verduras. El día que llegamos a Pécs había una animada feria de vinos y nos tomamos uno rosado delicioso que venía de Villánykövesd, muy cerca de allí. También hay una muralla que rodea la ciudad y hoteles art decó. Hay palacetes neorrenacentistas y un ayuntamiento de 1710 pintado de amarillo. En Pécs probamos los toltott páprika, que son unos pimientos rellenos de carne que estan buenísimos.




Uno de los recuerdos más curiosos que nos trajimos de Pécs fue cuando dando una vuelta por las calles que tienen las casas pegadas a la muralla, un vecino nos invitó a entrar a la suya y meternos en una especie de bodega subterránea que tenía en el patio (¡de la época de los turcos!). Ese gesto tan simple nos definió lo que era la hospitalidad de los húngaros.

martes, 16 de agosto de 2011

Keckskemét



La plaza Kossuth congrega a su alrededor un primoroso abanico de pequeñas joyas arquitectónicas: una iglesia católica del s.XVIII, el ayuntamiento rosado de 1891 de estilo secesión con un carrillón que ofrece a las horas en punto melodías tradicionales, una iglesia barroca del s.XIV (San Miguel), una iglesia calvinista del s.XVII, el Palacio Ornamental de 19o2 con tejas verdes y naranjas, una sinagoga del s.XVIII, una iglesia luterana del s.XIX y un teatro neobarroco de 1896 que lleva el nombre del dramaturgo local Jozsef Kantona. Keckskemét es la ciudad del unicum, un licor de hierbas amargo que surgió como remedio médico para el rey Francisco I. En el restaurante Liberté degustamos queso frito, solomillo y un postre delicioso llamado madartej o leche de pájaro que es una crema de vainilla sobre la que flotan unas islas de clara batida. Kekcskemét tiene unos 110.000 habitantes y un centro comercial que recuerda el antiguo molino que allí existía en la fuente con una piedra redonda de donde salen unos chorros de agua que hacen unos curiosos dibujos en el aire. El hotel Aranyhomok con su estética tipo cubo con múltiples cuadrados no desentona en el aire atrevido de los edificios de la ciudad.

viernes, 12 de agosto de 2011

Eger



Ciudad de unos 56.000 habitantes, cuenta con un una basílica de estilo clasicista que resulta ser la segunda más grande de Hungría y que fue construída entre 1831 y 1836. También tiene el minarete turco (40 metros de altura) más septentrional de toda Europa. En la maravillosa Plaza Dobó se encuentra la antigua iglesia minorita hoy dedicada a San Antonio de Padua. Hay una iglesia serbia y un liceo construído por el conde Estherházy en estilo barroco a finales del siglo XVIII. Pero lo más espectacular de Eger es su castillo, foco histórico de lucha contra el imperio otromano, con su famosa batalla de 1552 que inspiró a Géza Gárdonyi su novela Las estrellas de Eger (gloriosa victoria de 1.500 húngaros frente a 60.000 turcos). En el castillo hay restos de una antigua iglesia románica, un museo de historia de la ciudad en su palacio gótico llamado Casa del Obispo y murallas y torres desde donde se ven unas vistas imponentes de toda la ciudad. También es muy interesante la hermosa puerta de hierro forjado que da paso al Palacio del Gobierno provincial (el lugar donde estuvo la cárcel y que hoy es el museo del deporte). Pero de Eger, lo mejor son sus vinos y, sobre todo, el Egri Bikavér, un tinto denso al que llaman Sangre de Toro. Cenamos en una bodega donde con cada plato (el principal fue un muslo de oca) nos pusieron un vino diferente.

jueves, 11 de agosto de 2011

Hollókó



Pueblecito situado al norte de Hungría, Patrimonio de la Humanidad, tiene una serie de casas en medio de un valle que en su origen medieval eran de madera y con los tejados cubiertos de paja. Pero tras un desastroso incendio en 1909 fueron reconstruídas ya con ladrillos y techos de teja. Habitado por campesinos palóc (de origen eslovaco) desde el siglo XIII, suelen usar vestimentas ricamente adornadas en telas de colores (sobre todo las mujeres). En Hollókó hay tiendas de cerámica, de tejidos, de artesanía, una pequeña iglesia (que data de 1889 y que sí conserva el campanario de madera) y un castillo en una colina. Nada más llegar al pueblo dos señoras impecablemente vestidas con el traje típico nos ofrecen una copita de pálinka (orujo) y un puñado de cerezas. Tras cantarnos una serie de melodías y hacernos bailar una danza tradicional en corro, ya estábamos metidos en el ambiente. Luego iríamos a comer a casa de una señora que se llamaba Clara y que nos ofreció en su salón una riquísima sopa de fideos, un pollo guisado con salsa paprika y un delicioso pastel de hojaldre y queso. Hollókó es un sitio como de cuento de hadas, como si el tiempo se hubiera detenido en otra época: en la calle, dos señoras vendían muñecas de tela en miniatura encajadas en media nuez.

jueves, 4 de agosto de 2011

Museo de Bellas Artes




Construído entre 1900 y 1906 en estilo neoclásico el Museo de Bellas Artes de Budapest es una de las pinacotecas más interesantes de Europa. Está situado en la Plaza de los Héroes y cuenta con colecciones de arte egipcio, de Grecia y Roma, pintura antigua y moderna y artes gráficas. Posiblemente sea el mejor lugar fuera de España para visitar a los pintores españoles. En un patio central tienen colocados a Alonso Cano, José de Ribera y Claudio Coello. De Goya tienen un retrato de Manuela Camas, la esposa de Cea Bermúdez. De Velázquez, El almuerzo. De Murillo, la Virgen de la Faja. Hay cuadros de Pieter Bruegel el Viejo, Rafael, Durero, Tiziano, Rembrandt, Veronese, Tiepolo y Cranach. Es maravillosa la llamada Jarra Grimani, un recipiente de bronce de la Grecia clásica (460 a.C.) y que tiene dos delicadas figuras en el asa. También tienen esculturas de Rodin, lápidas etruscas y vasijas griegas Actualmente tienen una exposición temporal sobre ocho pintores húngaros que causaron sensación entre los años 1909 y 1912 y donde mostraron unas obras con influencia del modernismo francés, del expresionismo y del fauvismo. Toda una experiencia este museo: no hay nada como dejarse arrastrar por la belleza del arte una vez que, subiendo las escalinatas y entre las columnas, pasas bajo el hermoso friso que representa la batalla de Lapitas y Centauros.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Iglesia de Matías




La Iglesia de Matías se encuentra en pleno barrio medieval de Budapest, lo que se llama el barrio del Castillo de Buda. Fue construída entre los siglos XIII y XV, es barroca y neogótica y ha sido reconstruída varias veces: a finales del siglo XIX (por Frigyes Schleck) y tras la Segunda Guerra Mundial. En el año 1458 el rey Matías la había ampliado y embellecido: hubo una misa allí tras su coronación. Matías Corvino (conocido así porque la leyenda dice que en una cacería un cuervo encontró su anillo perdido) reinó hasta 1490 y fue lo que vendría a ser un Hombre del Renacimiento, ya que además de jefe militar fue mecenas de las artes. Los húngaros le tienen mucho cariño. Gracias a su segunda esposa, Beatriz, que era hija del rey de Nápoles, hay influencias renacentistas por ejemplo en la portada sur de la iglesia. Allí está enterrado el rey Béla III porque fue en tiempos de Béla IV cuando se empezó a construir (y empezó a ser esta zona alrededor del Castillo un foco de interés social y cultural). Son sorprendentes sus pinturas al fresco y las bellas vidrieras. Un rosetón reproduce una vidriera medieval y en su interior la maravillosa resonancia hace que sea el sitio ideal para conciertos de órgano. El campanario mide 89 metros de altura y sorprende su delicado tejado de azulejos de colores. Todas las paredes y columnas del interior tienen pintura policromada.

martes, 2 de agosto de 2011

Avenida Andrássy






Junto con las riberas del Danubio y el barrio del Castillo de Buda (que ya lo eran), la avenida Andrássy es Patrimonio de la Humanidad desde 2002. Se trata de una elegante avenida que une la Plaza Isabel con la Plaza de los Héroes (el corazón del barrio de Pest). Se inauguró en 1872 y tiene palacios neorrenacentistas, tiendas de moda, elegantes cafeterías, villas con jardines, embajadas, teatros y museos. Por debajo se encuentra la primera línea de metro del continente europeo (inaugurado en 1896). La Plaza de Listz con sus múltiples restaurantes y bares de copas es uno de los puntos más animados de Budapest. También es una maravilla contemplar el edificio de la Ópera, diseñado por Miklos Ybl e inaugurada por el emperador Francisco José en 1884 y que actualmente da cabida a 1289 espectadores. La avenida lleva el nombre Gyula Andrássy, un conde que fue noble del imperio austrohúngaro (y que como ministro defendió la autonomía de Hungría). Dicen que fue amante de la emperatriz Sissí. La avenida que lleva su nombre fue el lugar donde vivieron banqueros, políticos y aristócratas. Uno de los lugares más fascinantes es el Café Parizsi Nagyáruház, que se encuentra dentro de la libería Alexandra y que era el departamento de juguetería de unos antiguos almacenes. Hacia la mitad se encuentra la peculiar Plaza Oktogon (porque son ocho los lados que tiene) siempre llena de gente que sube o baja por la ciudad. Muy cerca de allí se puede llegar al delicioso Café New York con un interior neobarroco, lámparas de araña, pilares de mármol y pinturas en el techo.

lunes, 1 de agosto de 2011

Baños Széchenyi





Se trata de un edificio neobarroco de 1909 construído para aprovechar los pozos de agua termal descubiertos en 1879. Desde 1913 es uno de los complejos de baños más elegantes de Budapest. Hay tres piscinas al aire libre (una con agua fresquita para nadar, otra con agua caliente para relajarse, otra con corrientes de agua para divertirse dejándose arrastrar) y luego todo un complejo de piscinas interiores (hasta un total de doce), saunas, salas de vapor, de aromaterapia, de distintos ambientes de luz. Y es que una visita a Budapest no está completa si no se disfruta de algo muy húngaro: el abandonarse un rato en los baños y sentir (dentro o fuera) el bendito abrazo del agua. Bueno para la piel, para la mente, para la vista, para la circulación de la sangre, para las articulaciones. Es como sumergirse (nunca mejor dicho) en el ambiente de un balneario de la belle époque. Adivinas la música a lo lejos, el aroma de los árboles, la elegancia y el donaire de los bañistas que se te cruzan. Situado cerca de la Plaza de los Héroes, los baños Széchenyi son habitualmente visitados por pacientes recomendados por sus médicos, ya que las propiedades de las aguas son beneficiosas para curar numerosas enfermedades. Para los turistas no deja de ser un divertimento, muy sano en cualquier caso.