San Vicente de la Sonsierra

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martes, 27 de septiembre de 2011

Valdepeñas




La felicidad se describe de muchas formas: para mí, tomándome una copa de vino en Valdepeñas apoyado en un barril acompañado de una tapa de pan, loncha de jamón y huevo de codorniz, bajo el toldo de La Nueva Vereda, frente a la iglesia de la Asunción en la Plaza de España, posiblemente sea uno de los momentos más entrañables vividos recientemente.


Hubo un tiempo en que las tabernas de Madrid solo servían vino de Valdepeñas. Lo de riojas y riberas ni existía. Desde la época de Carlos III, en que se obligó a las tabernas a colocar una tapa encima de las jarras y, sobre ella, algo de comer.


Valdepeñas (Ciudad Real) tiene 31.000 habitantes e históricamente está a mitad de camino entre la Orden de Calatrava (Campo de Calatrava) y la Orden de Santiago (Campo de Montiel). Han vivido judíos y moriscos y también pasaron por aquí los Reyes Católicos (por lo visto fue donde Isabel tuvo un aborto y tal circunstancia se recuerda en un túmulo que se encuentra en la fachada de la iglesia de la Asunción). En el siglo XVII fue Señorío y en la Guerra de la Independencia tuvo un papel de resistencia frente a los franceses muy importante.



La iglesia de la Asunción fue construída sobre un castillo demolido en el s.XV, es de estilo gótico isabelino, con un interior de dos naves, recios contrafuertes en el exterior y una torre-campanario del s.XVI con chapitel del XVIII. La iglesia tiene tres puertas de diferentes estilos, la que da a la plaza (y a los bares) la llaman Puerta del Sol.


La Plaza de España tiene una fuente en el centro y sus tres lados están porticados con elegantes fachadas azulete y cal. El vino de Valdepeñas es de color rojo violáceo, afrutado a la nariz y suave a la boca. Es tierra de vinos desde los s.VI-III a.C., porque se han encontrado restos de pepitas y motivos de uvas en yacimientos ibéricos.

5 comentarios:

  1. Por supuesto que sí, que la felicidad se halla en momentos como ese, sobre todo cuando hemos aprendido por fin a paladearlos.

    He ido una sola vez a Valdepeñas, en fiestas, pero guardo un buen recuerdo. Y el vino, eso sí, lo he disfrutado muchas veces.

    Un abrazo

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  2. Además, cabe decir que la mejora de los últimos años del vino de Valdepeñas va acompañada de precios razonables: mucho más que el Ribera de Duero de mi tierra, por ejemplo.

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  3. Y tú siempre nos enseñas la esencia de la felicidad, y cómo disfrutar no precisa de grandes parafernalias, sino de saber ver, observar y paladear.

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  4. Me falta tiempo para comentar todos los blogs que me gustan y el tuyo merece alabanzas continuadas, esta vale por un montón. Gracias por tus buenos y bonitos paseos, un abrazo Deme.

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  5. Estoy de acuerdo con Pedro Ojeda. Los vinos de Valdepeñas han mejorado muchísimo pero están pidiendo a gritos una campaña que mejore su imagen de vino barato(en el peor de los sentidos)

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