Barcelona

Barcelona

jueves, 3 de noviembre de 2011

El rey de Patones



"El rey de los Patones reinó durante el mandato del rey de toda España Carlos III, y con su consentimiento, durante la invasión napoleónica en el año 1808. Fue el único pueblo de España que por estar oculto en esta inaccesible sierra, se libró de los invasores franceses", dicen unos azulejos pintados en una calle de este pueblecito madrileño. Y es que la leyenda cuenta que durante varios siglos existió aquí una monarquía hereditaria que se remontaría a un origen visigodo cuya máxima obsesión debía ser que no entraran los extranjeros: en aquellos tiempos, los musulmanes. Según se recoge en el libro de Antonio Ponz, Viage de España, publicado a finales del s.XVIII, se da por cierta esta leyenda. En archivos del siglo anterior se demuestra que existía la figura del rey (como profesión), aunque no se aclara qué labores le correspondía realizar. El Diccionario de Miñano, de 1828, dice: "Con título tan glorioso (de rey) sucedieron en el gobierno de los Patones los varones mayores de la familia de los Prietos administrando justicia, hasta que hallándose reunidas 60 familias en dicho sitio... y notando que en las poblaciones circunvecinas hacían mofa del que se titulaba Rey, solicitaron del Señor de la población, que es el duque de Uceda, les nombrase justicia...Sin embargo, hay un anciano de 90 años que ha conocido al último rey, llamado Juan Prieto".


Así pues, en esa época que abarcaría desde 1600 a 1750, existía en ese rincón perdido de la sierra madrileña una autoridad que ejercía una peculiar administración con tal entusiasmo que se cuenta que en época de Felipe II se llegó a recibir una carta en estos términos: "Del rey de los Patones al Rey de las Españas".

3 comentarios:

  1. Muy curioso, no tenía ni repajolera idea, cuántas historias como esta habrá en España ?

    ResponderEliminar
  2. Qué bonito era el pueblo. Hace un siglo que no subo. Demasiados restaurantes me temo. En la época que lo visitaba el que reinaba allí era un hijo de Heraclio Fournier que tenía allí su casoplón.

    ResponderEliminar
  3. Me pasa como a Pe, no tenía ni idea.. ¡y qué buena pinta tiene el pueblo! ¿Seguirán siendo monárquicos?

    Eso me lleva a pensar que normalmente las poblaciones se han erigido en lugares geográficamente estratégicos, por los motivos que fuere, bien de aislamiento ante los ataques o al contrario, para permitir un mayor flujo -últimamente, sin embargo, es la mera especulación la que marca el son de los tambores, a su libre albedrío, y si no véase el ejemplo de la ciudad fantasma de Seseña, por cierto tan bien reflejado en la película Verbo-.

    Un abrazo, Deme, siempre un gusto leerte

    ResponderEliminar