Barcelona

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lunes, 3 de diciembre de 2012

Un tuk-tuk en Sihanoukville


Cuando vas caminando tranquilamente por las calles de cualquier ciudad de Camboya, una de las expresiones más comunes de escuchar es "¡tuk-tuk!", que no es otra cosa que el ofrecimiento de un joven de su moto con carro y asientos, es decir, un taxi para llevarte donde quieras por un módico precio (por dos dólares te llevan de punta a punta).
El centro de Sihanoukville (el mercado) y la calle Serendipity Beach Road (los bares y los lugares de ocio), con la estatua de los Golden Lions de por medio, tiene su distancia, así que lo mejor es pillar a uno de estos chicos y vivir una experiencia motorizada original y divertida.
Son taxis perfectamente equipados con dos cómodos sofás (con permiso de los inevitables baches que te puedas encontrar en el camino) y un estupendo toldo para protegerte de los momentos de lluvia que, muy amablemente, el muchacho se encargará de echarlos hacia atrás si el tiempo está despejado y se impone disfrutar del paisaje.
La amabilidad de esta gente que se gana la vida moviendo gente de acá para allá es una de las sensaciones más gratificantes que te puedes traer de este país. Mientras, te irán dando explicaciones de esto y de lo otro, algunas las entiendes, otras no, pero tampoco importa demasiado. La experiencia es el trayecto, con su alocado ruido de sensaciones.

2 comentarios:

  1. Menudo cambio de escenario, esto se avisa, jajajajaja

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  2. Por dos euros desde el Casino de Numancia a Sihanoukville. Si me cobraran eso en Madrid tampoco me importaría que fueran en zapatillas.

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