viernes, 12 de junio de 2026

Monasterio de San Pedro el Viejo


Nuestra visita a la ciudad de Huesca comenzó con el monasterio de San Pedro el Viejo. Se trata de un edificio románico del siglo XII. Allí se encuentra, en lo que fue la sala capitular del claustro, el panteón de dos reyes de Aragón: Alfonso I el Batallador y su hermano Ramiro II el Monje. Parece ser que los estudios arqueológicos han determinado que aquí hubo un templo romano, una iglesia visigoda y, después, mozárabe. Fue en 1117 cuando se inició la construcción del actual edificio cristiano. Tiene tres naves de bóveda de cañón y sus correspondientes ábsides. El cimborrio es ya gótico, de un siglo después. Tiene un retablo de 1602 presidido por San Pedro y pinturas murales góticas con la historia de David. En la puerta de entrada a la iglesia destaca una decoración de ajedrezado jaqués. También tiene torre exagonal.

Los 38 capiteles del claustro (foto), con el paso del tiempo se deterioraron, por eso en el siglo XIX el escultor Mariano García Peña, renovó 20. La temática tiene escenas de la vida de Jesucristo, demonios y dragones, un arpista y una bailarina o leones devorando un carnero. El paso del claustro a la iglesia se hace por una puerta que tiene un tímpano con dos ángeles que sujetan un crismón. 


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