San Sebastián,1997. La relación de dos hermanas, Maite (imaginativa, asidua de concentraciones por la paz, traductora, casada con un oculista que se va unos días a un congreso) y Elene (religiosa, depresiva, que vive en los Estados Unidos y tiene dos hijos) que llevan trece años sin verse. La relación entre ellas y las conversaciones con su madre, de 64 años, a la que le ha dado un ictus, componen el grueso de la novela, intercalado por los "castillos", construcciones mentales de Maite en los que vive situaciones distintas a la realidad. Y, también, en voz alta, se hace autoentrevistas. En el fondo, la situación política del País Vasco, con gente manifestándose y gente mostrando violencia. Fernando Aramburu (San Sebastian, 1959) es autor de Patria (Premio Nacional de Narrativa 2017), Los vencejos y El niño, entre otras novelas.
"Apoyado contra un neceser, encima del tocador, se veía el sobre con el dinero que Maite había prometido entregrarle a su hermana en el hotel esa misma tarde. Movida de un arranque generoso, agregó unos cuantos billetes a la cantidad que Elene le había solicitado. Estaba decidida a no reclamarle el dinero. Si se lo devolvía, bien; si no, también. ¿Qué más daba? ¿Acaso no eran hermanas? Quizá Elene, desde su salida de Providence, se había excedido en los gastos y por alguna razón, tal vez por ahorrarse incordios con el banco o tasas abusivas o para no tener que rendirle cuentas al marido ("lo cual, ¡menuda vergúenza!, ni mi hermana ni cualquier mujer provista de un mínimo de dignidad confensaría nunca y yo lo entiendo"); en fin, por algo de esso o por todo junto o a saber por qué ella no quería retirar dinero de un cajero automático de fuera de su país. A Maite le daba igual."
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