En torno a la plaza de Rafael Ayerbe (sacerdote del pueblo de principios del siglo XX) de Alquézar (Huesca), se organizan una serie de calles con pasadizos y arcos que componen un recorrido por un pueblo perdido en el tiempo. Aquí visitamos la Colegiata (en un alto), la iglesia de San Miguel (de finales del siglo XVII), la ermita de las Nieves (en una céntrica calle) y el Museo Etnológico Casa Fabián (enseres de profesiones tradicionales y objetos de la vida doméstica). Son muy típicos en su arquitectura los callizos, pasadizos de una calle a otra que sirven de callejones de ventilación. Alquézar tiene 328 habitantes (INE 2025) y pertenece a la comarca de Somontano de Barbastro.
Fuimos a comer a Casa Reina, que se encuentra en la calle Medio, donde tienen un menú diario de 27 euros sin bebida. Elegimos de primero Textura de borrajas con ragout de setas, de segundo Guiso de conejo a la mostaza y tierra de chorizo y Solomillo de cerdo con salsa de setas al ron. En los postres, Natillas de pistacho y tarta de galleta y Yogur natural de Villa Villera con salsa de frutos rojos. Nos atendieron muy bien. No nos fuimos de allí sin probar el dobladillo, un dulce típico.
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