Barcelona

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martes, 5 de febrero de 2013

Convento de la Madre de Dios


Desde el s.XIII las franciscanas rigen este convento que se encuentra, lógicamente, en la calle de las Monjas (Coria, Cáceres) y que tiene en su interior un claustro renacentista con estructura irregular de cantería tallada (de principios del s.XVI). Donado por la familia de los Maldonado, es un claustro de estilo gótico isabelino en la parte baja y los arcos de la galería superior son de ladrillo para que el contraste entre los tres elementos (piedra, encalado de la pared y ladrillo) adquiera una expresión que lo haga diferente. El techo del pasillo que se recorre tiene el aire de una bóveda mudéjar y el suelo, de resonancias árabes, está construído por múltiples piedras formando figuras.
De esa labor se encarga la hermana que te lo enseña: aquí una estrella, allí un animal, más allá una flor. Del mismo modo se encargará de decirte que, según desde el ángulo en que nos situemos, podemos contemplar un claustro cuadrangular, circular o rectangular. Todo es cuestión de fe. Escudos nobiliarios (con flores de lis) y un bello pozo de siete lados en el centro del patio, conforman la peculiaridad del lugar.
Una lápida de granito romana de principios del s.II encontrada en la zona, es la prueba de que aquí hubo un palacio importante.
No te puedes marchar sin comprar a las monjas unos dulces: nevaditos, perrunillas o corazones de San Francisco.

5 comentarios:

  1. la verdad es una monada de claustro, dan ganas de meterse monja, si no fuera por esos nevaditos y perrunillas que parecen una tentación.

    un abrazo.

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  2. Me cuentan que las monjas ahora a lo que se dedican es a la informática pero veo que estas siguen dándole a la bollería fina. Menos mal. Lo veo mas acorde con ese magnífico decorado.
    ¿Te acuerdas de los "pedos de monja"?

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  3. Nevaditos, perrunillas, jajaj.. seguro que compraste de todo

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  4. Aún recuerdo una visita que hice al convento, es inolvidable,la charla que tuve con la hermana guía después que hubo terminado la visita.
    Es una visita muy recomendable para cualquiera, un lugar acogedor y que no olvidará.

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