San Saturio

San Saturio

lunes, 29 de abril de 2013

Olaf Ulbricht


No hay nada como una merienda al lado de un lago, gente simpática que se reúne a beber vino, a cantar y a hablar de lo divino y lo humano, entre los sonidos y los colores de la naturaleza, en un ambiente distendido y tolerante. La emoción del chiringuito. Esto lo refleja Olaf Ulbricht en su cuadro Standimbiss.
Posiblemente sabe de lo que habla porque él mismo reside en una pequeña ciudad vinícola (Vendersheim) y esa alegría de hombres, mujeres, niños y perros reunidos a la hora del paseo entorno a un atardecer idílico, resume el espíritu de un cuadro naïf: la felicidad enmarca la vida.
Su técnica es acrílico sobre madera y acabado en laca, lo que le da al cuadro un brillo especial. Ulbricht también es escultor de madera.

Olaf Ulbricht tiene dos cuadros expuestos en la X Muestra de Arte Naïf Europeo que permanecerá abierta hasta el 21 de mayo de 2013 en la Galería Éboli, Plaza de Ramales s/n,  Madrid.

lunes, 22 de abril de 2013

Los Calamares


¿Qué hay más madrileño que un bocadillo de calamares?.

En la calle Francisco Silvela, 50 (esquina Alonso Heredia) se encuentra el entrañable bar Los Calamares. Lo primero que te llama la atención es que los camareros te saludan nada más te ven entrar, uno de los gestos de cortesía más entrañabeles del mundo de la restauración. A la izquierda, el asador de pollos -por lo visto los sábados y domingos hay colas para llevarse tan apreciado manjar-. Quien te lo sirve no tardará en gritar: ¡una de patatas!, a nada que vaya terminando de servir (medio pollo asado y patatas, 5,70 euros). A la derecha, el extraordinario mundo de las cañas y las raciones, bocadillos, montados y pinchos.
Tienen ensaladilla rusa, oreja a la plancha, pulpo a la vinagreta o igualmente a la plancha, tortilla de patata, boquerones fritos o en vinagre y, por supuesto, la especialidad de la casa, los exquisitos calamares que dan fama al bar (bocadillo de calamares, 3,60 euros). Con la caña te ponen dos pinchos de pan y rodaja de tomate con anchoa o lacón.

Los camareros de Los Calamares son de los que se nota que atienden con entusiasmo.

jueves, 18 de abril de 2013

Sema Çulam


Sema Çulam nació en Izmir (Turquía) y estudió en su ciudad natal dibujo y pintura. Empezó trabajando en el arte abstracto figurativo, pero en el año 2000 decide convertirse en una especialista del arte naïf: es tal la fuente de información que ofrecen los campos y las praderas de su país que decide llenar sus cuadros de enormes sembrados de lavanda, té, calabazas, trigo, lotos, margaritas o amapolas.
Campesinos trabajando en armonía entre los senderos de sus plantas bellamente cuidadas ofrecen la imagen de la relación entre hombres y flores. La cosecha como recompensa de la naturaleza al esfuerzo humano.
Para Sema, la pintura es un elemento en su vida tan necesario como el agua o el aire. 
Sus cuadros están en museos de Serbia, Francia y Turquía. También en numerosas colecciones en Japón, Alemania, Estados Unidos, España, Italia, Inglaterra, Portugal, Israel, Finlandia y Holanda.

"Sunflowers" (Girasoles) puede disfrutarse en la X Muestra de Arte Naïf Europeo, que se celebra hasta el 21 de mayo de 2013 en la Galería Éboli (Plaza de Ramales s/n), de Madrid.

miércoles, 17 de abril de 2013

En busca del tiempo


El modo más rápido de ir desde Barcelona a Cádiz es darse un garbeo por el entramado de calles decimonónicas madileñas que entusiasmó a Galdós y que milagrosamente conservan un cierto aire castizo.
En Barcelona, 4 se encuentra la taberna En busca del tiempo, sita en un edificio de hace más de cien años pero impecablemente restaurado en 2002 (con la sensación de que han unido dos casas). Abajo es tasca, arriba es restaurante (con chimenea) y el resto del inmueble son habitaciones (lo que se anuncia como una casa rural en el centro de Madrid, algo que vuelve loco a los extranjeros, todo sea dicho).
Nosotos vamos al Tiempo en busca de sus croquetas de bacalao y cigalitas en fondo de salmorejo, de sus huevos rotos con patatas y tacos de jamón ibérico, y de su matrimonio de anchoas del Cantábrico y boquerones. Tienen unas tostas estupendas (queso de cabra y cebolla confitada, salmón ahumado con ali-oli suave, brandada de bacalao gratinada, foi de pato con frutos del bosque, solomillo de ternera a la brasa).
Es un tipo de cocina vasco-castellana, con lo que la carta de vinos está agradablemente garantizada, y también la sidra.

lunes, 15 de abril de 2013

Yiyo Moro


Yiyo Moro, madrileña, empezó de pequeña a trabajar en los famosos Estudios Moro, de sus hermanos Santiago y José Luis, creadores de la entrañable Familia Telerín y otros dibujos publicitarios. Se encargaba de preparar los colores que se necesitaban, llegando a ser la directora del departamento de Tinta y Color. Ese estudio delicado y consciente de la combinación de los tonos, le ha valido para dedicarse a la pintura naïf con una especial delicadeza a la hora de plasmar sus cielos rosas y naranjas, sus árboles azules y violetas.
Yiyo hace su primera exposición en Madrid en 1975. Desde entonces expone regularmente en galerías españolas y en Portugal, Francia, California o Israel. En 1990 obtiene el premio Sol de Oro en Morges (Suiza) y en 2012 el Éboli al cuadro español más votado en la IX Muestra de Arte Naïf Europeo de Madrid.

Vendimia en Portugal es uno de los dos cuadros que tiene este año Yiyo en la X Muestra. El trabajo de los toneles, de las bodegas y del campo se enmarca en una campiña alegre de tierras perfectamente labradas y familias de árboles con copas bellamente perfiladas. Los ciclos de la vida campesina es uno de sus temas favoritos. Hasta el 21 de mayo de 2013 puede verse éste y muchos cuadros más, en la Galería  Éboli, Plaza de Ramales, s/n.

jueves, 11 de abril de 2013

Cervecería Quevedo


En el barrio de las Letras de Madrid, la calle Quevedo une las de Cervantes y Lope de Vega. Bien, pues en el número 7 de Quevedo, ocupando el solar donde estaba su casa (que antes había sido de Góngora, con el que se enfrentó toda su vida), se encuentra la entrañable Cervecería Quevedo. Primero hay barra, luego hay mesas. Cuando te abres paso entre la multitud, puedes sentarte en una mesa tipo mesón y degustar una deliciosa ración de calamares, sepia, boquerones, pulpo, croquetas, mejillones, callos, lacón o gambas acompañada de una rica cerveza.
Pero también tienes la opción de probar mi descubrimiento culinario más fascinante: un cachopo de carne, que resulta ser un filete de ternera, una loncha de jamón, una loncha de queso y otro filete de ternera. Todo rebozado en pan rallado y huevo y, además, acompañado de patatas y pimientos. Por supuesto, al lado de una botella de vino de Valdepeñas, como tiene que ser. El cachopo es un invento asturiano, felizmente encontrado aquí.
Frente al convento de las Trinitarias Descalzas, una enorme placa recuerda el lugar donde vivió Francisco de Quevedo y Villegas, uno de los poetas más importantes del siglo de Oro. Es un Madrid antiguo, donde la esencia de la filosofía la tienes que encontrar ahora en una conversación amable entre cañas y tapas, porque no esperes que los edificios por sí solos te digan nada sorprendente.

martes, 9 de abril de 2013

Palacios renacentistas


Nuestro recorrido cacereño finaliza en Pasarón de la Vera, que tiene la iglesia del Salvador (s.XV) con la peculiaridad de mostrar la torre fuera del recinto del templo, a unos diez metros. Además de su retablo, destaca una hermosa imágen gótica de un cristo crucificado. También nos llamó la atención el Palacio de los Condes de Osorno, edificio renacentista de los Manrique de Lara, que comenzó a construirse en 1531 por el maestresala del Emperador Carlos V, destacando en su imagen las galerías en arcada, las chimeneas y los balcones.
Pasarón tiene una bonita calle Real con palacetes y un rollo jurisdiccional en la Plaza de España. Además visitamos el Museo Pecharromán, dedicado a la figura del pintor figurativo madrileño Ricardo Pecharromán, que personalmente se encarga de enseñarte las dependencias de su casa, un palacio eregido igualmente por los Manrique de Lara (está claro quién mandaba en Pasarón) en el s.XVII. Es una casa con bodegas, planta de acceso, principal y estudio (dependencias abuardilladas con una gran solana o balcón cubierto que conserva las baldosas originales). El bueno de Pecharromán te enseña sus cuadros y te los explica, buscando con las palabras la intención de la brocha.
No nos fuimos de Pasarón sin comprar chorizo, salchichón y queso de cabra.

lunes, 8 de abril de 2013

Juegos de amor y muerte


Garganta la Olla (Cáceres) es un encantador pueblo arropado por sierras (gargantas) en un paraje repleto de naturaleza y de historia. Aquí está la Casa de las Muñecas (pintada de azul añil) donde la leyenda cuenta que el emperador Carlos V iba a jugar precisamente a eso, a las muñecas. Una figura femenina esculpida en el arco de entrada anuncia lo que dentro te podías encontrar. El horror de la Edad Media queda enmarcado en el Museo de la Inquisición, que ocupa la casa que fue en su día sede del Tribunal de esa institución y que tiene en su porche una columna granítica que dice "esta cruz se hizo siendo capitan Iván Muñoz familiar del Santo Oficio". Dentro, todo el horror de los aparatos de tortura que puedas imaginar.

La iglesia de San Lorenzo es del s.XV y tiene una pila bautismal y un retablo muy hermosos. Si quieres subir al coro a ver el órgano barroco y el museo de arte religioso, tienes que pagar un euro a la señora que te lo enseña. La casa de la Peña soporta el peso de un balcón de adobe (solana) sobre unas potentes vigas de madera que se apoyan en una piedra que está en mitad de la calle.

En la taberna de Las Gemelas (llamada así por las dos puertas iguales de la fachada) tienes un trato campechano mientras te bebes una copa de vino de pitarra. En el restaurante Los Leones, puedes degustar unas migas (o un revuelto de trigueros), una caldereta de cabrito (o un solomillo de cerdo) y un pudin de postre acompañado todo de una entrañable jarra de vino de la casa.

jueves, 4 de abril de 2013

El pueblo de Jeromín


Cuacos de Yuste (Cáceres) es el pueblo donde vivió de niño don Juan de Austria. Aquí está la casa donde creció hasta hacerse un buen mozo para acudir a la batalla de Lepanto (antes también vivió en Leganés). El llamado Jeromín era hijo natural del emperador Carlos I y de la dama de la burguesía alemana Barbara Blomberg, que después se casaría con Jerome Pyramus Kegel (comisario en la corte de María de Hungría en Bruselas) y de él tomaría el apodo con el que ha pasado a la historia. La casa donde fue cuidado el niño por los mayordomos del rey es ahora sede de la Mancomunidad de la Vera. En la llamada plaza de don Juan de Austria observamos casas con entramado de madera y columnas de piedra y también un secadero de pimientos (al modo de un anfiteatro).
La iglesia de la Asunción de Cuacos es del siglo XV y cuenta con un bello órgano barroco policromado procedente de Amberes. Las plazas más bellas de la localidad son la Plaza de España y la Plaza de la Fuente de los Chorros.
Caminando por la calle Chorrito se llega a la tahona Nuestra Señora de La Soledad donde se pueden comprar unas exquisitas perrunillas o unos mantecados de vino deliciosos.

miércoles, 3 de abril de 2013

Pan con mantequilla y mermelada


En las faldas de la sierra de Gredos se encuentra Guijo de Santa Bárbara (Cáceres), un delicioso pueblo lleno de callejuelas empinadas, fuentes y tapias de piedra. Tres fueron los motivos que nos decidieron a pernoctar en este rincón perdido.
El primero, Casa Alonso (Carretera Nueva, 18), un negocio familiar de hace más de 30 años que fabrica 24 variedades de mermeladas, 8 clases de licores, frutas en almíbar (cerezas, higos y castañas) y una deliciosa carne de membrillo. Nosotros compramos licor de Gloria, que resulta de la mezcla secreta de un aguardiente de uva con café, canela, manzana y hierbas del campo. Por supuesto también tienen quesos, embutidos de ibérico y pimientón.
El segundo motivo es el restaurante El Trabuquete (Camino de la Sierra, 7), un lugar de cocina extremeña con vistas a la sierra de Tormentos y camino de la ruta que conduce a la piscina natural denominada justamente Trabuquete. Aquí degustamos una estupenda sopa de tomate, un cochinillo cochifrito y una tarta de café, acompañado todo de una botella de Castillo de Feria (D.O.Ribera del Guadiana).
El tercer interés de Guijo está en el maravilloso hotelito rural que nos buscamos, Casa La Abuela (Calle del Tejar, 63), con buena atención y un espléndido desayuno con pan de pueblo tostado untado con mantequilla y mermeladas locales (lógicamente) de melocotón y cereza.
La leyenda dice que Viriato, lider de los lusitanos, nació aquí. En Guijo celebran también un mercado vetón, que recuerda a la tribu prerromana de origen celta que ocupó la zona.

martes, 2 de abril de 2013

Castillo de los Condes de Oropesa


Cruce de caminos, Jarandilla de la Vera (Cáceres) tiene un parador en el castillo de los Condes de Oropesa, que fue donde paró en 1556 el emperador Carlos I (de España y V de Alemania) un tiempo hasta que estuvo preparado el Monasterio de Yuste para su retirada del poder y de la vida.
El castillo es del siglo XV y desde el siglo anterior pertenecía a la importante familia de los Álvarez de Toledo. Tiene dos imponentes torres cuadradas y dos circulares. También hay una galería de arcos góticos muy bella en su patio interior.
En Jarandilla podemos echar un vistazo a la iglesia de Santa María de la Torre, de los s.XII-XII (una fortaleza al borde de una peña, que no es otra cosa que una edificación sobre un castro celta) y a la iglesia de San Agustín, del s.XVI, que fue un monasterio de agustinos recoletos con su colegio al lado.
En Jarandilla hay un restaurante que se llama Puta Parió. El domingo de resurrección hacen una curiosa procesión en la que los hombres van por una calle, las mujeres por otra y en una plaza se produce el Encuentro (así, con mayúsculas). También queman el Judas, un muñeco con la cabeza de calabaza y el cuerpo de paja, ante la algarabía de la población.