jueves, 23 de mayo de 2013

Mermeladas y oración


Los 29 monjes que habitan el monasterio de Santa María de Huerta siguen la regla de San Benito: además de la oración hay que trabajar. Y aquí hacen unas deliciosas mermeladas con los frutos que cuidan y recogen en su huerta (pera, manzana, ciruela, membrillo y tomate) o que lo traen de fuera (albaricoque, zanahoria, kiwi, naranja, mandarina, frambuesa, limón, moras, fresa, arándanos y melocotón). Los ingredientes de sus mermeladas son solo fruta, azúcar y agua. Todo lo hacen artesanalmente. Primero hierven la fruta hasta conseguir la textura adecuada y luego, durante 10 minutos tienen los botes cerrados a 100 grados. Una vez fríos, añaden un círculo de tela para proteger el tapón. También producen dulce de membrillo que recogen en el mes de noviembre.
La iglesia del monasterio fue empezada en 1179 y sigue el modelo cisterciense de cruz latina, tres naves y un gran crucero al que se abren la capilla mayor y las laterales. Tiene un coro de madera y un órgano del s.XVII. El monasterio tiene claustro herreriano y claustro gótico. No se conserva la sala capitular porque se aprovechó para construir la sacristía. En la parte superior del gótico está el claustro plateresco con medallones que representan a reyes, monjes, apóstoles y personajes bíblicos. Hay dos salas que son las verdaderas joyas del lugar: el refectorio de los monjes (s.XIII), gran espacio de luz, con grandes ventanales a un lado y rosetón al otro, además de una escalera de subida al púlpito de quien leía mientras comían; y el refectorio de los conversos (s.XII), con columnas románico-mudéjares.

2 comentarios:

  1. Un lugar magnífico para degustar esos manjares. Cuanta sabiduría culinaria encierras estos monasterios...entre otras sapiencias, claro.
    Saludos,

    ResponderEliminar
  2. Siempre han estado unidos el mundo de la exquisitez culinaria y el de los monasterios.

    ResponderEliminar